23 November, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo

"¿Verdad que, al simplificarse el crimen, la decisión moral que precede a su comisión se simplifica también? Se simplifica, en realidad, hasta hacerse nimia; y si la tecnología nos permitiera matar a nuestros enemigos como hoy matamos marcianitos en un videojuego, sospecho que la conciencia moral de muchos se adelgazaría hasta la consunción. La tecnología terminará por minar la resistencia de nuestra conciencia moral; la está minando ya, de hecho, sin que apenas lo advirtamos. (…) ¿Quiénes resistirán la tentación de escuchar conversaciones ajenas y de perpetrar tropelías aún más pavorosas cuando la tecnología allane el escollo de la decisión moral hasta hacerlo añicos?" Juan Manuel de Prada, "Tecnología y elección moral", XL Semanal, n.1152, del 22 al 28 de noviembre de 2009, p.10.
Acabo de leer el artículo del cual he extractado el párrafo anterior y me ha venido a la memoria una conversación reciente en una comida con unos amigos. Hablamos sobre la corrupción y sobre la ética.
Constatábamos que la corrupción está presente en todos los niveles y ámbitos. Existe, además, una doble moral. Valoramos como muy negativas las corrupciones o fraudes que otros realizan, sobre todo si tienen una gran dimensión (políticos que se aprovechan de sus cargos, personas que se enriquecen utilizando información privilegiada, estafadores que acaban con los ahorros de personas inocentes…); sin embargo, convivimos sin problema con pequeñas corrupciones (favores a nuestros familiares y amigos, utilización en beneficio propio de bienes comunes, ocultación de determinadas informaciones, etc.).
Discutíamos si todos tenemos un precio, si todos somos corruptibles. Yo les comenté como en una reunión de profesores de ética hablábamos sobre lo interesante, y seguramente duro, que sería hacer el siguiente ejercicio. Elaborar un listado de acciones censurables y junto a él poner dos columnas: 1) "¿por cuánto estarías dispuesto a…?"; 2) "¿lo harías si tuvieras el convencimiento de que no te van a pillar…?".
En mis clases de ética siempre les suelo hablar de un artículo de Saul Gellerman ("Why 'Good' Managers Make Bad Ethical Choices", Harvard Business Review, July-August, 1986, pp.85-90). En el artículo analiza, después de haber estudiado casos de personas que son buenas en su vida cotidiana pero que tomaron unas decisiones profesionales o empresariales completamente opuestas a la ética, cuáles son las racionalizaciones que pueden estar debajo de dichas decisiones. Cuatro fueron las racionalizaciones encontradas: 1) la persona no era consciente de que la acción era contraria a la ley o la ética, es decir, no sabía; 2) se obtenía un beneficio personal o empresarial; 3) la creencia de que nunca se descubriría y 4) la certeza de que en el caso de que la acción saliera a la luz la empresa perdonaría o daría la cara en caso de problemas legales. Muchas cosas dejan de hacerse no por convicción, sino por miedo a que nos pillen o por incapacidad de responder llegado el caso. Y podríamos platearlo al contrario ¿cuántas cosas se harían ante la certeza de quedar impunes? ¿o ante la facilidad de llevarlas a cabo?
Tomar buenas decisiones, desde el punto de vista ético, en las situaciones concretas no es fácil. Hace falta, al igual que ocurre en los deportes, una buena musculatura moral. Es necesario tener bien asentados y fundamentados unos principios; saber analizar bien la situación, las circunstancias, las alternativas, las consecuencias; trascender el propio interés y el corto plazo; una alta dosis de empatía, ser capaz de ponerse en el lugar del otro o de los otros; e incluso hace falta imaginación para encontrar otras soluciones posibles más allá de las evidentes… Y como manda la prudencia… "en caso de duda, no lo hagas".
¿Y usted qué opina?
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13 October, 2009, por Jon Berastegui
Las épocas de crisis consisten en una coyuntura de cambios, de algo anteriormente organizado pero a su vez se muestra sensible e inestable. Estos cambios pueden ser predecibles aunque no por ello, no dejan de crear incertidumbre en el ya mencionado proceso de cambio. Estos cambios críticos que se denominan crisis, pueden ser personales o sociales, aunque a veces van ambos de la misma mano.Las personas ante los momentos de cambios personales o sociales, sentimos aflorar con más intensidad nuestras emociones. Las emociones más predominantes en los momentos de crisis son miedo, ansiedad y estrés.
El miedo a empeorar la situación que poseía antes de iniciarse el proceso de cambio, la ansiedad de tener la sensación de no tener el control sobre el proceso de cambio en el que estamos envueltos y el estrés que nos supone no disponer de los recursos necesarios que nos permitan afrontar dicha situación.
Los medios de comunicación nos bombardean a diario con noticias sobre la crisis.., si su dinero en el banco no está seguro, si el dinero pierde valor cada día,…logrando así transmitir emociones que ponen en riesgo nuestra salud física y emocional y por lo tanto la salud de nuestras empresa.
Por otra parte, los políticos a su vez lanzan más leña al fuego, y una vez más obvian la responsabilidad de salvaguardar la seguridad y bienestar de los ciudadanos y ciudadanas de su país. Aprovechan la situación desesperada y frágil de la sociedad para arañar unos míseros puntos de porcentaje en la intención al voto.
Necesitamos rebajar la intensidad de las emociones que conviven actualmente con la crisis, y para ello necesitamos seguridad, responsabilidad y compromiso por parte de las personas que lideran el mundo. Una seguridad que rebaje la ansiedad en este proceso de cambio, la responsabilidad y el compromiso de recurrir a los valores esenciales de las personas a fin de clarificar alternativas y tomar las decisiones adecuadas.
En definitiva, necesitamos sentir que las emociones que ponen nuestro bienestar en peligro pueden ser afrontadas y para ello la confianza en uno mismo y en los demás se antoja indispensable.
¿A usted qué emociones le genera esta crisis? ¿Cree que tenemos recursos necesarios para hacer frente a la crisis y salir en los próximos 15 meses de ella?
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9 October, 2009, por Carmen Cecilia Ochoa Arellano
Cuando nos involucramos en una "guerra", la primera acción estratégica que debemos hacer es determinar el tipo de disputa que vamos a emprender, para lo cual nos podemos apoyar en el cuadrado estratégico.
El cuadrado estratégico se construye a partir de cuatro posiciones:
- La primera posición es la ofensiva. En esta posición nos situamos en el terreno que el líder posee. Si vamos a la montaña, se estará librando una guerra ofensiva. En esta posición es el líder el que tiene una visión favorable, ya que tendrá la mayoría de las veces los recursos para lanzar contraataques. En este caso, el que ocupa la segunda posición será el único que puede desarrollar esta estrategia. Se recomienda en esta posición no esperar el ataque, sino adelantarse con un ataque a sí mismo.
- La segunda posición es la defensiva, se produce cuando se desciende para detener los ataques ofensivos. En esta posición se dice que la mejor defensa es una buena ofensiva. Es el líder el único que puede usar esta estrategia.
- La tercera posición es el flanco, se produce cuando se hace un rodeo. Consiste en dar movimientos atrevidos, en este caso se debe realizar una planeación detallada de cada instante de la lucha.
- La cuarta posición es la guerra de guerrillas. En esta situación se encuentran los que ocupan la posición más pequeña en el liderazgo, generalmente son líderes que están comenzando. En este caso el líder debe asegurarse de conseguir su propio terreno sin tomar en cuenta su tamaño o valor, lo importante en este caso es tener algo que defender.
Aunque era en el ámbito militar que se usaba anteriormente el cuadrado estratégico, este se ha llevado a otras áreas como la empresa, la gerencia, la política o el marketing, entre otras.
En la actualidad se concibe la idea de que la misión de una organización debe ser vista bajo el prisma del cuadrado estratégico, que define el contexto de su mercado (Tomado de Los señores de la guerra). La misión de una empresa se debe definir a través de la función de la necesidad que satisface.
Si vemos un ejemplo desde el punto de vista del marketing, se llamará a cada uno de los lados del cuadrado estratégico:
-
La necesidad
- El producto
- El cliente
- El área geográfica
El cuadrado estratégico en el campo del marketing se puede utilizar como:
-
Una fuente para detectar oportunidades: cuando cambiamos un solo lado del cuadrado estratégico y dejamos los demás lados constantes, podemos definir las oportunidades posibles que ese aspecto nos presenta: definir el marketing a desarrollar, las características del producto, los objetivos que se pretenden alcanzar, y se puede detectar las nuevas oportunidades. Las oportunidades que se le presenten a la empresa pueden ser diferentes dependiendo de cual de los lados del cuadrado cambia y los otros se mantienen constantes. La utilización del cuadrado estratégico, hace que las características del mercado se vean de una manera muy clara, como es el tipo de clientes, las necesidades directas que se deben cubrir, y al tener claras las oportunidades se hace más fácil saber a qué clientes y cuáles necesidades se deben cubrir con prioridad y cuáles se pueden dejar de lado. Aprovechando de esta manera las mejores oportunidades y las que se dejan de lado se convierten en oportunidades potenciales.
-
Una fuente para generar sinergia: debido a que al cambiar más de un lado, se potencia el número de combinaciones posibles, en otras palabras, mientras más lados se cambien mayor puede ser la combinación de clientes, productos, necesidades y áreas geográficas y esto conlleva directamente a un mayor número de oportunidades.
Por otra parte, mientras mayor es el número de lados que permanecen constantes, mayor es la sinergia potencial en el lado que se cambia.
Cuando una empresa opta por mantener constante el lado de:
-
La necesidad. La sinergia se potencia en el lado del marketing, por lo tanto se comparten imagen, canales de distribución, vendedores, conocimientos sobre las características psicológicas del consumidor, entre otras.
-
El cliente. Sucede lo mismo que con la necesidad, es decir, se potencia el lado del marketing.
-
El producto. Se potencia el departamento de producción, es decir, los conocimientos de los trabajadores, la maquinaria, los almacenes, entre otros.
-
El área geográfica. La sinergia se presenta en el área de la gestión del capital humano, con relación a los escalafones, las leyes laborales, los planes de carrera, etc. También se puede producir sinergia el área de Finanzas, en cuanto a financiaciones internas entre las diversas secciones, compartimiento de contactos con las instituciones financieras, sistemas de control de gestión entre otras.
A continuación se presenta un cuadro en el que se muestra la incidencia en los departamentos dependiendo del lado del cuadrado que se cambia mientras que los demás lados permanecen constantes.

Como conclusión podemos decir que definir la misión de una empresa en términos del cuadrado estratégico, le aporta a la misma una ventaja competitiva, ya que facilita la expansión del mercado con sinergia, y a su vez evita o reduce las situaciones que no le sean favorables.
Dejo la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto las empresas se apoyan en esta eficiente herramienta para su planificación estratégica?
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14 September, 2009, por Yovanni Castro Nieto
Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) son la base fundamental de una empresa en la actualidad, convirtiéndose en una herramienta necesaria para que la organización pueda sobrevivir en tanta turbulencia financiera y económica, debido a la transformación sufrida gracias a la influencia que están produciendo redes de tecnología en esta era de la información.
Por otro lado, la tecnología en la gestión gerencial de una empresa es fundamental para la comunicación de la información dentro de la sociedad del conocimiento, produciendo una acción globalizada en los procesos de toma de decisiones que afectan los intercambios financieros y económicos en el entorno, por la comodidad y efectividad existente hoy día al acceso de información.
Con todo esto, queda demostrado que la información toma la forma que el hombre le quiere dar para fomentar su conocimiento y es indiscutible el impacto que la tecnología ha tenido en el ser humano. Sin embargo, hay investigaciones que afirman que los datos como tal, no afectan la sensibilidad del comportamiento humano.
Pero si utilizamos las TIC como una fuerza que fundamente la reorganización de la empresa, podemos promover la ventaja competitiva de nuestro entorno empresarial. En cualquier organización, un aprovechamiento de las TIC en momentos de crisis puede fomentar la innovación y lograr la reconversión de decisiones en entornos vulnerables a la economía y a las finanzas, siendo la calidad el factor clave para mantener la competitividad.
En este sentido, mi amiga Carlota Pérez afirma que la naturaleza de las TIC es el secreto para poder aprovechar plenamente la revolución tecnológica sobre los bienes, los servicios, los procesos y la creación de nueva empresas y que las TIC son una de las herramienta en conjunto capaces de modernizar y rejuvenecer todo el aparato productivo organizacional, brindando los medios para dar un "salto quántico" en el proceso productivo en tiempos de crisis.
Compartimos lo dicho por Carlota Pérez ampliamente y la reflexión que se quiere plantear es sobre el enfoque gerencial que se debe tener en estos tiempos de crisis, ya que, la utilización de herramientas que permitan maximizar los beneficios (en todos los sentidos), permitiendo la expansión y reproducción de información necesaria es muy importante, a la hora de tomar decisiones estratégicas acertadas para la evolución y compensación de los entornos socioeconómicos.
¿Usted que opina?
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12 May, 2008, por Neida Albonoz Arias
En un artículo reciente: "Madrid: influencia del tiempo al invertir en Bolsa, 1994-2005", María Teresa Corzo y Schmitz Benedickt (madrid-influencia-del-tiempo.pdf), presentaron un estudio que relacionan directamente con la teoría de las finanzas conductuales que se conoce como Behavioral Finance.Los autores antes mencionados, plasman el análisis de la rentabilidad diaria del Índice General de la Bolsa de Madrid y su relación con las observaciones meteorológicas clasificadas en tres grupos: el primero corresponde a días con buen tiempo; el grupo dos a días con tiempo nuboso y cielo cubierto pero no completamente; y el grupo tres a días de mal tiempo en los que el cielo está casi o completamente cubierto. El objetivo del razonado era comprobar si existe diferente comportamiento en las rentabilidades dependiendo de la nubosidad o no que existiese.
Una vez que aplicaron los respectivos análisis obtuvieron indicadores estadísticamente relevantes del comportamiento no racional de los inversores o una influencia del tiempo en su estado de ánimo, porque cuanto más soleados han estado los días mejores han sido las rentabilidades. Por ejemplo en verano, los días intermedios han arrojado las peores rentabilidades. Igualmente observaron que en la estación primavera-otoño, donde el clima es suave y soleado, son los preferidos por los compradores ya que muestra las mejores rentabilidades.
Claramente vemos que esta conclusión es contraria a la teoría de la hipótesis de la eficiencia de los mercados, porque al existir esta relación entre el tiempo y las rentabilidades en ciertas épocas del año, esto podría ocasionar rarezas en el mercado, que podrían ser aprovechadas por cualquier inversor activo. Es decir, éste podría invertir en invierno comprando los títulos a un precio menor y luego vender en primavera a un precio mayor y así obtener una ganancia. Sin embargo, quedaría pendiente por analizar los costes de transacción que esto implica, y que éste inversor debe tomar en consideración a fin de determinar si la estrategia realmente es eficiente. Es decir, si la rentabilidad adicional que obtuvo compensa los referidos costes de transacción presentes en la negociación.
Personalmente, he calculado rentabilidades promedios mensuales del S&P500 que representa el mercado estadounidense, del índice general de la Bolsa de Madrid, del índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores y del índice bursátil de la Bolsa de Caracas de Venezuela, durante el período 2001-2007. Sin realizar aún un análisis estadístico profundo, he observado que en los mercados: estadounidense, español y mexicano se presentan mayores rentabilidades durante los meses enero, mayo, agosto y octubre, lo cual podría concordar con los resultados de Corzo y Schmitz.
Sin embargo, para el caso del mercado venezolano el comportamiento de las rentabilidades es distinto, ya que las mejores rentabilidades se obtuvieron en febrero y diciembre. En este caso, debemos tomar en consideración que el mercado venezolano es emergente, es el más pequeño de los cuatro y el menos "internacionalizado". Además, es un país con clima tropical ubicado sobre el "Ecuador".
Si la hipótesis de la eficiencia de los mercados supone que la eficiencia y racionalidad de los movimientos en los precios de las acciones vienen determinados por noticias fundamentales referentes a la empresa, el clima local no debería afectar a la evolución de la bolsa. Aquí me surge la siguiente pregunta: ¿Realmente la teoría de las finanzas conductuales constituye una "anomalía" del mercado, que invalida la hipótesis de los mercados eficientes?
¿Cómo podría explicarse este "sesgo psicológico" en los mercados bursátiles donde únicamente existen dos estados del tiempo, uno de sequía y otro lluvioso, por ejemplo países con climas tropicales?
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15 May, 2007, por Neida Albonoz Arias

Título valor es el nombre genérico aplicado a los activos financieros negociables, siendo su término en inglés security. Podemos clasificar los títulos valores, securities, como instrumentos financieros de renta fija o variable, emitidos por organismos públicos o privados y están documentados mediante títulos físicos o mediante anotaciones en cuenta.Un título de renta variable, equity security, es aquel título valor que acredita un valor negociable en un mercado. Está representado por una participación alícuota en el capital de una empresa o entidad. Su rendimiento queda a expensas de los resultados que obtenga el emisor, quien no admite ningún compromiso de reintegro, salvo en caso de liquidación de la empresa, en el cual el titular, tendrá derecho a la parte alícuota del activo efectivo neto de liquidación, es decir, el que resulte después de enajenar todos los activos y satisfacer a todos los acreedores de la empresa. Realmente es un título de propiedad, en otras palabras, un título de inversión; opuesto a un bono, entendido como un título de renta fija, el cual representa los derechos de un prestamista.
Toda inversión lleva implícita una inseguridad en los resultados, es decir, en la rentabilidad. Aunque esperemos una renta determinada, hasta que no termine el período de la inversión, no sabremos cuál se ha obtenido. Por ello, la rentabilidad esperada es una variable aleatoria, y toda variable aleatoria se define por su valor medio y la dispersión de los datos en torno a ese valor medio, será el riesgo o volatilidad de la acción estudiada.
Esa inseguridad en los resultados es el riesgo o volatilidad, el cual podemos medir a través de la variabilidad de la acción en el mercado, siendo este, el riesgo que conocemos como riesgo no sistemático o diversificado.
Esa volatilidad en los precios también está dada por la previsión de cuál pueda ser el entorno macroeconómico, nacional e internacional, así como la solidez comercial, económica y financiera de la propia empresa y por tanto, determinarán un escenario de progresión lisa de las cotizaciones bursátiles, o por el contrario, un escenario de fuertes subidas y bajadas diarias en los precios. Tampoco podemos olvidar que estos acontecimientos inesperados tanto del entorno macroeconómico o político, como internos de la propia empresa, pueden invalidar cualquier previsión de un escenario futuro hecho de antemano; este es el riesgo que se conoce como riesgo sistemático o no diversificado.

La suma del riesgo sistemático y el riesgo no sistemático, se conoce como riesgo total, ya sea de un título o una cartera de títulos. El concepto de riesgo total, fue propuesto por William Sharpe, Lintner y Mossin a mediados de los años sesenta, en el modelo denominado Capital Asset Pricing Model - CAPM, que ellos desarrollaron a partir de la teoría de Optimización de Carteras de Markowitz. Se proponían completar la teoría de carteras con los riesgos sistemático o riesgo específico. Sin embargo, dicho modelo ha sido muy cuestionado y especialmente la evidencia empírica, demuestra que no funciona adecuadamente para estimar el costo de capital en los mercados emergentes, siendo aquellos los que funcionan en países en desarrollo, motivado a las diferencias de los entornos macro y microeconómicos de las economías desarrolladas con respecto a las economías en desarrollo.
Teniendo en cuenta estas matizaciones, el riesgo no sistemático de un título, medido por la desviación típica, ya sea de la serie cronológica de los precios o de la serie cronológica de las variaciones de los precios, es una variable más estable que la propia rentabilidad medida por la diferencia de precio entre las fechas inicial y final de intervalos constantes y sucesivos. Por este motivo, la rentabilidad obtenida por ejemplo en un semestre, es un estimador débil de la rentabilidad que pueda estimarse para el semestre siguiente, mientras que la desviación típica de las rentabilidades diarias a lo largo de un semestre constituye un estimador eficaz, aunque no seguro, de la desviación típica de las rentabilidades diarias en el semestre siguiente. Se considera que la desviación típica es la medida, más utilizada porque tiene la ventaja que su dimensión es idéntica a la de la variable, mientras que si utilizamos la varianza, su dimensión no es la misma que la de la variable, porque las diferencias de los valores de la variable con respecto a su media, aparecen elevados al cuadrado en la fórmula, mientras que la desviación típica se define como la raíz cuadrada de la varianza.
Teóricamente, un título se considera absolutamente seguro en la medida en que, día tras día, el aumento o la disminución de la cotización fuera siempre la misma, en este caso el riesgo sería nulo. Por el contrario, un título es considerado arriesgado en la medida en que, de un día a otro, el aumento o disminución en la cotización es diferente, tal cual como ocurre con los títulos de renta variable.
Las causas de la variabilidad de un título son varias, como mencioné algunas, anteriormente: los cambios de la coyuntura general del mercado de capitales (cambios en el nivel de los intereses bancarios, en la tasa de cambio de las divisas), las incidencias de las circunstancias políticas (estabilidad del gobierno, estabilidad social, conflictos internacionales), la variación de las rentabilidad de los negocios de la sociedad emisora del título, los cambios que la sociedad emisora de las acciones introduzca en su política de distribución de dividendos, las acciones de los agentes en el mercado de capitales (vendedores y compradores de títulos cuya oferta y demanda en el mercado de capitales fija diariamente los precios de mercado), etc.
Con esta explicación por ahora, finalizaré con la siguiente pregunta: ¿Funciona el CAPM en una economía emergente?
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18 April, 2007, por María Andreina Moros Ochoa
Son innumerables los retos que se le plantean al sector financiero en el futuro, puesto que cada vez los avances TIC serán mayores y los Bancos deberán mantenerse actualizados diariamente en la implantación de los mismos para poder incrementar la calidad de servicios y seguir siendo competitivos.
Pero existen tres ámbitos bien definidos, donde se debe enfocar el esfuerzo de la Banca, dejando claro que con los avances tecnológicos y un mundo cada vez más globalizado, cualquier reto que nos planteemos en este momento en el tema puede quedar obsoleto en poco tiempo. Dichos ámbitos son: legal, económico y tecnológico:
1.- Ámbito legal: Desarrollar con mayor ímpetu los sistemas de controles de seguridad para este tipo de operaciones fundadas en el uso de Internet, ya que uno de los retos más importantes es motivar a los usuarios a confiar en este método y realizar sus operaciones por esta vía.
El contenido de las transacciones y operaciones Bancarias realizadas en un entorno electrónico así como la identidad de las partes, deben mantenerse en todo momento inaccesibles por parte de terceros, asegurando el secreto Bancario.
No todos los Países han implementado regulaciones para las operaciones financieras, y la explicación a esta inercia tiene su base en la evolución constante que presenta la tecnología. Pero pensamos que poco a poco, igualmente, debido a la globalización, se irán incorporando y generalizando, terminando por ser aplicadas mundialmente. De esta manera, vemos que los avances tecnológicos en el sector financiero, están obligando a crear leyes, reglas y normas que garanticen su uso de una manera eficaz y eficiente.
2.- Ámbito económico: la Banca ha comenzado a cuestionarse muy seriamente el coste de sus entidades on line, puesto que la inversión en planta física es muy alta y los resultados ponen en entredicho el esfuerzo, por lo cual, se empiezan a tener dudas sobre las ventajas en el negocio financiero. Se vienen cuestionando los altos precios a los que tienen que hacer frente, por no quedarse atrás en un oficio que aún pareciera que no arranca, pese a que no se han escatimado gastos ni medios para hacerse con un sector novedoso.
Hasta ahora, la rentabilidad de la Banca electrónica es mínima, como consecuencia de la fuerte competencia en el sector, que ha llevado a una guerra de precios en los productos y servicios financieros. Además, los costes publicitarios de la "Banca online" son muy altos, más aún si tomamos en cuenta que la valoración en la Bolsa de los Bancos en Internet es, en estos momentos, muy pequeña. A todo esto, igualmente, se deben sumar los enormes costes financieros de los agresivos productos puntocom.
3.-Ámbito tecnológico: Una de las asignaturas pendiente en el mercado financiero, es la creación y legitimación del dinero electrónico, que permita dinamizar el sector del pequeño consumo dentro del capítulo del comercio electrónico. Un requisito fundamental de todo medio de pago debe ser la interoperabilidad, especialmente en un ámbito como Internet, que no conoce de fronteras geográficas.
Debemos destacar, que se ha progresado significativamente en materia de disponibilidad de servicios y productos, comodidad y flexibilidad de uso, acceso a información en tiempo presente de valores bursátiles y noticias económicas, democratización de mercados, reducción de precios y comisiones, asesoramiento y otras facetas de la actividad bancaria y financiera.
¿Cree usted que en la actualidad la Banca trabaja eficazmente para cumplir con estos retos?
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