3 February, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo
En estas líneas voy a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por Rafael Echeverría titulada "La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos", celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI. Me centraré en la primera parte de la conferencia y lo desarrollaré en dos posts diferentes.
Rafael Echeverría es fundador de la consultora americana Newfield Consulting, que está especializada en la construcción de equipos y organizaciones de alto desempeño. Es también uno de los creadores del concepto "Ontología del Lenguaje", que da paso al coaching ontológico.
El punto de partida de su planteamiento es que la humanidad se enfrenta a una profunda crisis sobre el sentido de la vida y crisis en las relaciones (de pareja, en las comunidades, las organizaciones, etc…). A veces ni siquiera somos conscientes de que es posible una vida mejor, una vida distinta. Y ante esto cabe hacerse una pregunta: ¿es la vida la que no tiene sentido o somos nosotros los que hemos perdido la capacidad de atribuírselo? Ante esta pregunta hay dos posibles respuestas: 1) No tiene sentido, y entonces no se hace nada, se da paso a la resignación; 2) Sí lo tiene, y entonces tenemos que enfrentar el desafío de dónde buscarlo. Nos remitiremos a uno de los grandes filósofos de los que somos herederos, Sócrates. Cuando trató de dar respuesta a dicho desafío vio que había dos caminos. Uno que ya había sido insinuado por Parménides, y muy criticado por sus sucesores, al hablar de un ser fijo inmutable, eterno y único, lo que implica que el cambio es una ilusión. El segundo camino, que será el que él siga, era el planteado por Heráclito al señalar que todo es transformación, todo sigue un proceso de constante devenir, el ser no es sino una ilusión, y donde adquiere gran importancia el logos, la palabra, el lenguaje.
Para salir de la crisis de sentido tenemos que recorrer de nuevo el camino y revisar nuestras respuestas. Nuestro sentido común es profundamente metafísico ya que en los momentos de crisis apela a ese ser fijo e inmutable que propuso Parménides. Si la transformación es tan importante debemos reconocer que el elemento clave que está detrás es la acción. La acción es la clave diferente de la metafísica de la que somos esclavos.
En la segunda mitad del siglo XX emerge en las universidades de Cambridge y Oxford la Filosofía del Lenguaje que empieza a ganar terreno a la epistemología. Esta nueva Filosofía surge del reconocimiento de que teníamos concepciones restrictivas del lenguaje, que lo limitaban a medio o instrumento para expresar lo que se pensaba, percibía o sentía. Esta es concepción ‘contable' (de contar) del lenguaje. La Filosofía del Lenguaje dice que lo más importante que hace el lenguaje no es lo que acabamos de mencionar sino que es una actividad transformadora. Cuando digo algo hago que ciertas cosas cambien, transformo la realidad. El lenguaje genera nuevas realidades, construye identidades, relaciones, compromisos, empresas, emprendimientos, promesas mutuas, etc. Nietzsche decía que a la hora de pensar en el matrimonio la pregunta a hacerse es… cómo vamos a conversar cuando seamos viejitos… El lenguaje genera nuestro futuro. Las conversaciones de hoy determinan el mañana. Nuestro mundo es un mundo impregnado por el poder transformador de la palabra. Si queremos entender cómo somos debemos entender cómo conversamos. Martin Buber distingue tres ejes conversacionales: 1) con los demás; 2) con uno mismo; 3) con el misterio de la vida, al que algunos llaman Dios.
A partir de todo lo anterior Rafael Echevarria desarrolla su modelo O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados), que se puede visualizar en la imagen del comienzo, y que quiere reforzar la idea de que hay que vivir con osadía. Este modelo se nutre del pragmatismo filosófico, está apegado a la práctica.
El punto de partida son los resultados, hay que evaluar en función de los resultados. Las preguntas clave son ¿qué aporta? ¿de qué sirve? Que sean tus obras las que hablen… ¿Y qué produce los resultados? La acción ¿Cuáles son los condicionantes de la acción? ¿Por qué actúo como actúo? Existen unos condicionantes de reconocimiento inmediato: 1) ciertas predisposiciones biológicas; 2) la capacidad de adquirir competencias; 3) la tecnología, las herramientas que utilizo; 4) la motivación, los factores emocionales que acompañan; y 5) la forma particular que cada uno tenemos de hacer las mismas cosas… o como nos recuerda la canción de Sinatra "…I did it my way". Sin embargo, existe un punto en el que queremos hacer o conseguir ciertas cosas y no podemos ¿Qué nos decimos entonces? Invocamos a la metafísica, llamamos a ese ser fijo e inmutable. "Yo soy así". Pero esa voz no es nuestra, es el eco de Parménides y lo que hace es negar la capacidad de transformación. Y ese es el objetivo del modelo O.S.A.R., disolver el núcleo metafísico que tanto mal nos hace ¿Cómo hacerlo? Tomando conciencia de que existen además dos condicionantes ocultos, de reconocimiento no inmediato: 1) El observador, tomamos las decisiones en función de cómo interpretamos y formulamos los problemas lo que supone abrir unas puertas y cerrar otras. Mientras los resultados nos gusten y estén dentro de un marco ético aceptable no supone ningún problema, pero ¿y si los resultados no nos gustan? Caben tres opciones: a) "soy así", resignación; b) preguntarse por qué obtengo esos resultados los que lleva al umbral de la reflexión, pero que se puede quedar en mera explicación que me tranquiliza y me lleva al mismo lugar, la resignación; 3) veo el resultado que no me gusta y digo "lo voy a cambiar", lo que abre la puerta del aprendizaje. Los aprendizajes pueden ser de primer orden (qué debo hacer o dejar de hacer) o de segundo orden (cambiar el observador que soy antes de cambiar la acción; y esto se puede hacer con distintos niveles de profundidad) 2) El segundo condicionante oculto sería el sistema. Recordemos O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados).
Es posible vivir distinto, vivir mejor y eso supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo, asumiendo que dejar de aprender es estancar nuestra vida; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo, de comprometerse con él. Y aquí se nos abre la vía para hablar de empresas y gestión que seguiremos en otro post.
¿Cómo son tus conversaciones?¿Qué te dices a ti mismo ante unos resultados que no te agradan?
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2 December, 2009, por César Carvajal Ibarbe
El ser humano aprende desde antes de nacer, y al nacer, comienza un proceso de interrelación e interacción. Primeramente, con sus padres, hermanos y abuelos, luego, con otros seres humanos cercanos a su entorno, siendo así, los primeros en influir sobre nuestra conducta y nuestra personalidad.
De nuestros Padres heredamos un conjunto de hábitos, gustos y creencias, que según la ética Nicomaquea, el ser humano a partir de los cinco años convierte sus hábitos en principios, manifestando sus primeros indicios de individualidad. Somos el resultado de todo ello y se demuestra que la interrelación entre seres humanos es lo que genera el conocimiento.
Al igual que la existencia de los genes, existe una especie de código de transferencia entre los seres humanos que ha permitido la evolución del conocimiento. La evolución en sí, de nuestra propia cultura, a través de la interacción entre los propios seres humanos, denominados Nemes, permitiendo la transferencia y evolución del conocimiento de generación en generación.
En la era de la globalización que actualmente vivimos, el individuo se enfrenta a indeterminados desafíos. Entre los más importantes podemos mencionar: "la perdida de identidad", por aceptar todo cuanto se le presenta, en tanto pueda tomarlo, construyéndose supuestamente, un ser humano "integrador", con competencias individuales y deseo de perfeccionar las iniciativas de crecimiento colectivo.
Si hablamos de la empresa, ésta requiere gerentes bien entrenados, con una visión de largo plazo, que prevea el FUTURO y que interaccione permanentemente con el medio ambiente.
El compromiso en sostenibilidad determina la interacción y fortalece la responsabilidad de generar valor en el tiempo. En definitiva, se apunta a transformar nuestro capital humano en seres pensantes y generadores continuos de valor en la empresa. Al referirme a valor, no sólo me refiero al valor económico, resultado de la mayor productividad en la empresa, sino al valor que el capital humano bien entrenado no sólo entrega a la organización, sino también a la sociedad, en cuánto a la suma valórica, ética y de principios. Un mejor capital humano, en cuánto a las variables mencionadas, genera valor en la empresa y enorme impacto en la sociedad.
El desafío está en identificar el caudal de conocimiento en la organización y canalizarlo hacia una organización emocionalmente inteligente. Desde el punto de vista del equilibrio entre la razón y los sentimientos orientadas a una nueva cultura en la organización.
Generar conocimiento implica compromiso y el compromiso enaltece nuestra voluntad, así también la organizaciones en el futuro tendrán un comportamiento más humano, sin dejar de cumplir con su principal misión de ser rentable y sustentable, pero no por eso menos humana, ni menos comprometida con la sostenibilidad.
La Teoría de Recursos y Capacidades, se puede considerar como la precursora de la Gestión del Conocimiento, desde su aparición, se centra en analizar los recursos y las capacidades de las organizaciones como base para la formulación de estrategia en el capital humano, situación que produce en la organización un giro desde afuera hacia dentro. Si partimos del aprendizaje individual y del proceso de captación, estructuración y transmisión de conocimiento corporativo, podemos llegar a hablar de aprendizaje organizativo.
El aprendizaje organizativo permite aumentar las capacidades de una organización, es decir, es un medio para que la empresa pueda resolver problemas cada vez más complejos. Cuando un grupo de personas comienzan a trabaja en equipo, al principio se suelen producir problemas de coordinación, cuando pasa un tiempo, se van afinando los procesos y cada vez se disciplina mejor la tarea. El aprendizaje organizativo es, aprender juntos a resolver problemas con una efectividad determinada en una organización inteligente.
De ésta manera podemos concluir diciendo que la Gestión del Conocimiento, es un conjunto de procesos y sistemas que permiten al Capital Intelectual de una organización aumentar de forma significativa sus capacidades, mediante la gestión y resolución de conflictos de forma eficiente, con el objetivo final de generar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo y en el espacio, respetando las individualidades, fortaleciéndolas y creando un ser humano eficaz, eficiente y pensante.
Un cambio de paradigma en la concepción de incrementar las capacidades en el Capital Humano, genera el aprendizaje organizativo, basado en el fundamento estratégico de la empresa con una buena Gestión del Conocimiento y a su vez para la generación de Capital Intelectual y capacidades organizativas.
Para finalizar puedo decir, que el futuro necesita emprender empresas con capital humano que desarrollen eficientemente una organización inteligente, con una conciencia ilustrada por el conocimiento y el aprendizaje constante.
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30 September, 2009, por Olatz Martiarena Lasquibar

CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión.
Me estaba volviendo a plantear la misma pregunta que lanzamos en clase el otro día… ¿y si la inteligencia emocional fuera una farsa que nos la estamos creyendo? No sé si algún día despertaré, confirmando, muy a mi pesar, que efectivamente todo esto fue un sueño, una utopía… pero, aún no sabiendo si inteligencia emocional es la palabra adecuada o no, y, sinceramente, la palabra es lo que menos me inquieta, lo que sí sé que no es una farsa es que las personas somos como un carruaje guiado por tres caballos (físico, emocional y mental) y para que este carruaje pueda avanzar armoniosamente, y sin descarriarse, los tres caballos han de mantener una coordinación de ritmos, un saber moverse en equilibrio, en definitiva, atenderse.
Sin embargo, la hasta ahora acumulada experiencia en el mundo empresarial ha hecho tambalear mis propios esquemas mentales. Cuando comencé mi primera inmersión en el mercado laboral, he de reconocer que mi carruaje se desbocó, no una, sino varias veces, y casi todas por una paralización en seco (represión) del caballo emocional. Una vez finalizada la carrera, vierto todas mis ilusiones en lo que sería mi primera aventura profesional. Sin embargo, aunque en la Universidad obtuve conocimiento, había una asignatura que no figuró en el programa de estudios, y era la preparación para el choque (al menos el que yo viví) entra la teoría universitaria del conocimiento y la realidad práctica del mundo empresarial. 1º Me di cuenta que mis conocimientos eran puramente teóricos y que el saber moverse dentro de una empresa requiere mucho más que la simple aplicación de la teoría. 2º La cultura de la empresa. 3º La dificultad de mantener una comunicación fluida y entre iguales, especialmente entre diferentes jerarquías. 4º Disfrutar en la empresa (entiéndase bien, mientras uno aplica su esfuerzo en aquello que debe de hacer, y además hacerlo bien), parecía ser un lujo al alcance de unos pocos privilegiados, que por algún motivo extraño y desconocido, sólo una minoría habían logrado mantener un binomio equilibrado entre esfuerzo-disfrute, en definitiva eran felices en su trabajo.
¿A qué se debe? Muchas veces, he tenido la sensación de que en la empresa nos avergonzamos de mostrar nuestra parte emocional, posiblemente por miedo a que nos vean como personas vulnerables, débiles… y otras muchas perdemos la vergüenza para estallar en demostraciones agresivas, inadecuadas… posiblemente también por miedo a que nos atropellen. El razonamiento, el conocimiento, han eclipsado en gran parte las emociones y, en mi opinión, esto ha hecho que las relaciones no fluyan con naturalidad, sino con miedo, recelo, indiferencia, rabia… Sin embargo, la profesionalidad, el ser competente de manera sostenible, no está reñida con la expresión equilibrada de las emociones, sino todo lo contrario, estará en todo caso parejo a la integridad de la persona (física, emocional y mental). Pero, eso sólo lo vamos a conseguir si no cuarteamos a las personas. Tenemos esa responsabilidad, permitiendo que la calidad humana sea la base que fundamente nuestro quehacer diario. Para ello, tenemos mucho trabajo por delante (autoconocimiento), muchos patrones mentales que cambiar, y este cambio sólo es posible desde la voluntad. Sólo entonces podremos aprender, que la inteligencia emocional es un valor añadido, que puede facilitarnos el ser personas más humanas. Me da la sensación de que muchas veces, la incomunicación, incomprensión, frustración, son fruto de la imagen externa que nos creamos dentro de la empresa y desde la que estamos intentando entendernos, no permitiendo que nos comuniquemos desde nuestra verdad y, esto hace, que en lugar de escucharnos, atendernos, empaticemos… estemos fomentando relaciones artificiales, que estoy convencida de alguna u otra manera no pueden más que generar una sensación de vacío e incluso, si me apuras, pudieran hasta provocar una crisis de identidad.
Hemos caído en la trampa de la Ley del "más y mejor", de la ambición desmesurada, del todo vale por la competitividad, pagando el precio del corto plazo, de no atender a la salud de nosotros mismos y de nuestra gente, porque hemos asumido que la empresa es así, es fría, es calculadora… pero la empresa NO es así, somos nosotros los que decidimos hacer la empresa así. Y aunque hemos sido rentables económicamente, no hemos sido rentables humanamente. Claro que hemos hecho muchas cosas bien, y no se trata ahora de olvidar el fundamento de una empresa, faltaría más, porque una empresa tiene que ser rentable, competente…pero de manera sostenible y, lo que sí hemos de aprender es, que la rentabilidad económica no está reñida con la humanidad, sino todo lo contrario, es el binomio que permitirá mantener esa rentabilidad sostenible.
Aprenderemos que la inteligencia emocional no es una farsa, sino un continuo aprendizaje, un modo de ver y vivir la vida que allá donde vayamos nos permitirá fomentar relaciones sanas.
Y esto no sé cómo se mide cuantitativamente dentro de la empresa, pero la vida me ha enseñado que lo sano florece y lo insano fallece.
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13 July, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo
En estas líneas voy a reflejar las ideas principales de la conferencia inaugural del XVII Congreso de Eben España, que tuvo lugar los días 25 y 26 de junio de 2009 en Granada, y que corrió a cargo Adela Cortina Orts, Catedrática de Ética de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundación ÉTNOR para la Ética de los Negocios y las organizaciones (www.etnor.org).El público estaba compuesto, en su mayoría, por miembros de la asociación, académicos e investigadores relacionados con la ética y la responsabilidad social, provenientes de universidades de todo el estado.
Empezó recordando cuando la ética empresarial entró con fuerza en España, en los años 90 del siglo pasado, y se la veía como una forma prometedora de afrontar las situaciones de incertidumbre que acompañan a la economía. Se veía que la ética era importante para la empresa porque podía ahorrar costes de coordinación, reducir la complejidad, fomentar la innovación, dar moral al personal, etc. A su vez, también se veía importante para la sociedad porque que las empresas actúen éticamente podía contribuir al bien ser y bien vivir de ésta, más allá de la generación de riqueza material.
En ese contexto se entendía, y se puede seguir haciendo, que la ética empresarial debía cumplir con tres características:
- Ética no solo de las personas sino de las organizaciones. Si dejamos la ética a las personas éstas deben comportarse como héroes si su organización no lo es. El clima de la empresa debe ser ético para evitar y prevenir conductas inmorales; un clima que haga sentirse fuera de lugar a quien no actúe éticamente. Las regulaciones legales son necesarias pero no suficientes.
- Ética del interés universalizable. Es decir, una ética que no hace excepciones a favor del mejor situado. Las empresas no pueden actuar de forma desinteresada, pero el interés debe ser universalizable. Muchas empresas se han centrado únicamente en un grupo de interés, los accionistas.
- Ética no sólo de la convicción sino de la responsabilidad convencida. La ética de la convicción nos dice que hay que mantener actitudes sin tener en cuenta las consecuencias. La crisis tiene que ver con un fallo en la responsabilidad sobre las consecuencias por parte de todos los agentes (aunque algunos tienen más responsabilidad que otros). La ética de la responsabilidad corre el peligro de convertirse en puro pragmatismo, por eso el adjetivo convencida, porque debe medir por qué cree que la meta es importante.
Por la misma época surgió como un boom el tema de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que se podría definir, de forma un poco libre, como toda aquella actuación voluntaria que la organización realiza para aumentar el valor para todos los grupos de interés (los famosos stakeholders). Lo realmente importante es que la RSC forme parte del núcleo duro de la empresa, es decir, del gobierno corporativo, de todas las áreas de gestión. Se decía que la RSC, reforzada en el Ethos de la empresa, en el carácter, se convertiría en una herramienta de gestión, una medida de la prudencia y un elemento de justicia. Se añadía que sería una tendencia de éxito por tres tipos de presiones:
- La sociedad civil, se creía en una ciudadanía madura que sería cada vez más exigente. Lo que es dudoso, vista nuestra actual sociedad de consumo.
- Los poderes públicos se comprometerían a respaldar a las empresas éticas (¿hasta qué punto se encarnan en la vida cotidiana?)
- Los mercados cada vez pedirían más empresas éticas, las empresas buenas sólo trabajarían con empresas éticas, las personas sólo invertirían en empresas buenas, los analistas financieros y los economistas apoyarían a estas empresas… ¿ha sido así?.
A continuación dio su visión de las causas de la actual crisis:
- Crisis generalizada de confianza, que es tanto causa como consecuencia. La crisis se desencadenó en julio de 2007 en el contexto de una innovación financiera sin control. Se aumentó el riesgo y se dispersó de forma opaca, no solo para los ciudadanos de a pié, sino también para los expertos. Siempre se delibera sobre lo que puede de ser de diferentes maneras, en eso consiste deliberar. Un gran problema es que no se ha deliberado suficientemente y eso suele conducir a la imprudencia. En situaciones de incertidumbre hay que deliberar y tomar decisiones prudentes, pero para ello es necesario tener formado el carácter (en el sentido aristotélico).
- Funcionamiento de los incentivos perversos. Hay incentivos espurios y perversos que alejan de la meta. Si funcionamos guiados por los incentivos podemos olvidar la actividad. Los buenos profesionales son aquellos que se interesan por la actividad en sí misma. Recordemos la distinción de McIntyre entre bienes internos (aquellos que son únicos y específicos de la profesión y que son los que la legitiman) y los bienes externos (fama, dinero, prestigio, poder, etc que se pueden obtener a través del ejercicio de cualquier profesión) y su visión de que una actividad se corrompe si se sustituyen los bienes internos por los externos.
- Todo descansa en modelos de vida que aconsejan decisiones imprudentes e irresponsables. Éstos no sólo se dan en los países desarrollados, sino que por el efecto emulación también se da en el resto. Las personas consumen lo que no pueden; las empresas toman riesgos innecesarios; las instituciones financieras financien lo que no debían; y los gobiernos obtienen votos fáciles prometiendo prosperidad para todos.
- Fallos en los mecanismos de regulación y control. Esto ha ocurrido más en la tradición angloamericana que en la europea. Hay que cambiar a modelos de regulación transparentes y controlados. No podemos fiarnos de la buena voluntad del regulador.
- En la empresa ha primado el cortoplacismo. La formación del Ethos, carácter, se da en el largo plazo. Y si eso ha ocurrido en la empresa qué decir de los gobiernos que duran cuatro años y buscan perpetuarse en el poder.
- Ha fallado el modelo de crecimiento y no es fácil buscar alternativa.
Y qué se puede hacer para salir de la crisis:
- Reforzar la tendencia objetiva de apostar por la ética empresarial desde el núcleo duro de la empresa, las Administraciones Públicas y los ciudadanos. Se trata de "construir sobre roca".
- Que ciudadanos, sociedad civil, organizaciones, empresas y administraciones públicas reflexionen sobre los modos de vida que nos han llevado a esta situación. Se puede vivir de otra manera y seguir siendo felices, sin sustentarnos sobre la base del consumo y el crecimiento desmedido.
- Formación de profesionales (directivos, políticos, técnicos, analistas, etc.). Profesional es un técnico que utiliza la técnica en buenas metas/fines. Para eso hay que educar la voluntad y el juicio.
- Regulación y control. Tanto externo como interno a las organizaciones.
- Revisión del modelo de crecimiento. Potenciar la economía productiva frente a la financiera. Reforzar la identidad y el carácter. Reforzar el largo plazo.
- Tener claro que la clave de la vida social es el reconocimiento recíproco y no el individualismo. La economía se debe hacer desde ahí, pensando no sólo en mi grupo de interés y, por supuesto, teniendo en cuenta a los más desfavorecidos.
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22 April, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo

"No hay otro remedio que navegar en las encrespadas aguas globales, aprendiendo a sortear sus torbellinos y aprovechar sus vientos. Sabiendo que podemos contar poco con Estados nacionales obsoletos y defensivamente agrupados en carteles poco operativos, que los sindicatos de la era industrial bastante tienen con sobrevivir y que las empresas viven al día, pendientes del parte meteorológico de los mercados financieros. Por eso es esencial, para esa navegación ineludible y potencialmente creadora, contar con una brújula y un ancla. La brújula: educación, información, conocimiento, tanto a nivel individual como colectivo. El ancla: nuestras identidades. Saber quiénes somos y de dónde venimos para no perdemos a donde vamos"
Castells, Manuel (1997): "La insidiosa globalización". El País, 29 de julio.
En el proyecto de fin de master de una alumna me he encontrado con la cita que arriba reproduzco. Esa cita me ha llevado a buscar el artículo completo, que no tiene desperdicio y parece mentira que esté escrito hace casi 12 años, podría estar escrito hoy mismo. Ya entonces Castells auguraba que la globalización lo abarca todo y nos afecta a todos, incluso a aquellos que no obtienen ningún beneficio de la misma y que día a día ven crecer la brecha con los países más ¿avanzados?: Todos los ámbitos esenciales de nuestra vida están penetrados por actividades cuyo núcleo central se globaliza. A saber, la ciencia y la tecnología, los medios de comunicación (formando grandes conglomerados mundiales diversificados nacionalmente), los servicios financieros, los profesionales cualificados, el arte, el turismo, la música, la cultura, el deporte, la religión (que, desde tiempo ha, fue casi siempre transnacional). La globalización afecta a todo el planeta, pero no todo el planeta está incluido en el sistema global". Adelantaba dos grandes consecuencias de la globalización que hemos visto hacerse realidad:
- Tendencia a aproximar las condiciones de producción a la baja (y por lo tanto también las condiciones de trabajo y salarios).
- Incapacidad de los estados nacionales para controlar los flujos económicos, financieros, de información e incluso del crimen… que se lo digan a todos los que están sufriendo en sus propias carnes la crisis financiera y económica…
Pero quiero insistir en la ultima parte de la cita, en la brújula y el ancla. En momentos turbulentos y de crisis si algo es necesario es contar con una buena brújula, para tomar la dirección correcta, y un buen ancla para en caso de vientos adversos no dejarse arrastrar… Y no hablo sólo de crisis económicas o financieras. Hablo sobre todo de crisis vitales.
Hace muchos años leí El hombre en busca de sentido, de Víctor Frankl, fue para mí un gran descubrimiento, o mejor dicho, me sirvió para encajar algunas piezas que ya tenía en la cabeza. Víctor Frankl, superviviente del holocausto nazi, es el fundador de la logoterapia, terapia que se enfoca en descubrir el sentido de la vida para cada persona. Para Frankl todas las personas que sobrevivieron al holocausto, incluido él, tenían un sentido de misión, algo que hacer en la vida, algo pendiente que hacer cuando salieran y que les servía de ‘motivación'. Por el contrario, muchos de los que perecieron habían dejado de luchar por sobrevivir, habían perdido el sentido.
Hoy en día es muy habitual la pérdida de sentido o la falta del mismo. Muchas personas, jóvenes o adultas, sobreviven sin saber muy bien por qué y para qué. Y la vida es, o puede ser, muy dura si no le encontramos sentido. A lo largo de la misma nos encontramos con muchas adversidades que sólo se pueden encajar si uno ha encontrado el sentido, si hay una proyección a futuro que permite sobrellevar las tempestades. El proyecto de vida, el sentido, una idea clara sobre lo que uno entiende por felicidad y por la persona quiere ser, sería el ancla, aquello que nos ata a la vida y a las personas (y no en un sentido de dependencia). Y para mi la brújula serían los valores, aquellos valores que nos ponen en la senda de nuestro proyecto de vida, que nos permiten tomar decisiones y actuar de manera que nos vamos construyendo y convirtiendo en lo que queremos ser. Por supuesto que la educación, el conocimiento, la información y la experiencia (añadiría yo) son importantes, pero sin valores pueden ser un arma de doble filo.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino-" Víctor Frankl
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6 February, 2009, por José Neira Rey
No es nada fácil el momento actual en el panorama internacional, como tampoco lo es para ninguna nación o gobierno en particular y menos lo será para las empresas y personas a titulo individual, ante los factores y circunstancias que comienzan a destaparse y a provocar unas actitudes de más sereno enfoque y consideración, por las incidencias e implicaciones en el desempleo, las limitantes a la producción, la escasez de crédito y las interrelaciones que de manera encadenada surgirán en diversos lugares del planeta, luego de los anuncios de :Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia y España, para solo aludir a los pronunciamientos y datos más recientes, junto a lo ocurrido en Islandia.
Obviamente, todo esto, provoca contracciones, suspensos y fijación de estrategias y conductas que implican mayor examen para las inversiones y una imperiosa necesidad: la de apoyar a los más afectados o que experimenten mayores dificultades.
Al menos, así lo expreso en vivo y en directo el presidente de gobierno de España, en la entrevista realizada con la presencia de 100 personas, por la TV española y cuyo desarrollo fue seguido con gran interés por todos los sectores.
Además, el controvertido dirigente político ibérico, no esquivó ningún interrogante, ni oculto sus temores, cuando dijo: "Hay que dar un impulso para paliar los problemas ""Y, un mayor esfuerzo en la educación, capacitación e innovación ""No hemos dado un euro a la banca, pero si respaldar al sector financiero- como lo han hecho todos los gobiernos- para evitar un colapso, garantizar los depósitos y evitando que quiebren". "Debe haber un compromiso general, porque hay que seguir consumiendo ".
Señaló -igualmente - , que "La mayor preocupación esta en lo social- por los crecientes índices de desempleo y la incidencia de dos factores: La baja en la construcción y la mayor población por ocupar ".
Si, eso ocurre "en España "observémonos, algunos países en América latina:
A nivel de Colombia, estos fenómenos hay que pulsarlos y medirlos, con gran precisión y detenimiento. Por que el país tuvo serios daños infraestructurales en diferentes áreas por inclemencias naturales y si se disminuye la inversión y se recorta el crédito, no habiendo otras fuentes de recursos, la complejidad, hace más difícil la competitividad y las posibilidades de un crecimiento económico, con repercusiones en lo social. También puede ser crítico para países como Argentina, Ecuador, México y Venezuela entre otros, porque pese a la insistencia y reiteración sobre la urgencia de un comportamiento más realista y futurista de la situación económica tercer mundista, es muy poco lo que se ha hecho, para atender las graves amenazas que se ciernen sobre la zona y las oportunidades que debemos aprovechar y canalizar, si en verdad se quiere una auténtica transformación.
Por eso, el momento de ahora ,exige de todo el mundo, una gran solidaridad con concertaciones, presencias y participaciones de ánimo y espíritu abierto; la asistencia y cooperación de los más entendidos e ilustrados, para lograr la identidad en la proyección y el acierto en las perspectivas, junto a una voluntad política cabalmente comprendida y aplicada.
Tarea esta, en la que no puede estar distante la academia, ni ningún gremio profesional o laboral, porque los problemas generados por la crisis y la solución de los mismos, constituyen un legítimo interés general.
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21 April, 2008, por Carmen Cecilia Ochoa Arellano
En un post anterior me refería a uno de los grandes problemas que están afectando la economía de muchos países y principalmente a España: "la piratería y/o falsificación".Existen dos modalidades para enfocar este problema:
La primera de ellas es la piratería, en la cual se hacen copias de los productos, generalmente de una calidad inferior. En este caso, los consumidores que los adquieren son concientes de que están comprando un producto de inferior calidad, pero su decisión de compra se produce con base en el precio.
La segunda consiste en la falsificación. En este caso, los consumidores, en algunas ocasiones, están concientes que el producto adquirido no es el original, pero en otras no.
En el caso de la falsificación, se ha considerado que la presentación, empaque y embalaje del producto es uno de los medios más importantes para frenar este tipo de actividad. A continuación presentaré algunas de las nuevas tendencias y tecnologías de seguridad presentes en el embalaje, empaque y presentación de un producto:
- Sistema de verificación de la identidad externa (Lomax PH): Se trata de un sistema diseñado para la industria farmacéutica, pero se adapta perfectamente a otros tipos de productos. Este sistema verifica la legitimidad de características protectoras externas como: la presencia y precisión de los códigos de lote de fabricación, fecha de fabricación o manufactura, fecha de vencimiento, reseñas de la mercancía, entre otros, presentes en el etiquetado del producto. Consiste en la utilización de múltiples cámaras para leer la información contenida en el etiquetado en varios niveles.
- Sistema de protección visible del empaque, embalaje o presentación: este sistema consiste en imprimir de una manera nítida y visible la información referente a la identificación del producto, que pueden combinar texto, logotipos y códigos de barra en una misma impresión. Utilizando diferentes tipos de tinta para la impresión en películas de polietileno y polipropileno, botellas y botes, entre otras.
- Sistema de protección secreta: consiste en la impresión de códigos secretos en los embalajes, empaques o presentaciones de los productos que sólo los minoristas y los inspectores pueden leer, utilizando lectores portátiles diseñados para tal fin, es decir, que el consumidor o el falsificador no los pueden identificar ni visualizarlos fácilmente.
Como podemos observar, el empaque, embalaje o la presentación de un producto puede utilizarse como medio de protección contra la piratería y/o falsificación teniendo en cuenta que los productos se adquieren en establecimientos confiables.
Por otra parte, este tipo de protección en todos los casos requiere de una inversión, por lo que cabe preguntarse ¿Se justifica la inversión por parte del fabricante en estos sistemas? y ¿Será realmente un freno a la actividad de la piratería y falsificación?
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15 February, 2008, por Aimara Atutxa Zalduegui
Soy nueva en estos derroteros… no en mi autopercepción como ser emocional (siempre presente y evidente en mi carácter), sino en cuanto a escribir en este blog lo que desde mi humilde opinión creo y siento como ser emocional.
Si me permitís en esta primera ocasión, voy a hablaros de mi momento actual, pero aprovechando eso sí, mi historia para hablar de las emociones, que es de lo que se trata y pretendiendo haceros llegar el por qué de mis palabras… "hoy me siento… artista".
Hace tan solo unas semanas he cambiado de trabajo y he iniciado algo nuevo y diferente, que apenas guarda relación en lo técnico con mis 8 años de trayectoria anterior, pero impulsada por algo que en mi interior me decía que era el momento de probar y de hacerlo además por iniciativa propia, montando mi propia empresa junto a otras dos personas, experiencia también nueva para mí.
Inicio este camino llena de ilusión, de proyectos, ideas… pero también de dudas lógicas ante una situación de cambio… ¿seré capaz?, ¿podré?, ¿me gustará?… pero en cualquier caso, con el convencimiento de haber empezado a andar mi propio camino… a definir mi propia senda en cuanto a dónde y a qué quiero destinar mis esfuerzos y energías…
Ser emocionalmente inteligente en el trabajo, este es el tema del que quiero escribiros, pero no desde la perspectiva de la que en otras ocasiones he leído y comparto (aquella basada en que el resultado de mi trabajo en cuanto PERSONA, es el resultado de mis habilidades o competencias racionales y cognitivas, junto a las emocionales), sino desde un estadio anterior o previo: la perspectiva de la razón y emoción a la hora de elegir a qué trabajo voy a dedicar mis habilidades o competencias racionales y emocionales, a qué me voy a dedicar, en qué quiero trabajar…
Sin tener una vocación clara en la vida, estudié una carrera, derecho económico, que amplia posibilidades, abre puertas… una vez terminada la carrera me dediqué durante muchos años a la consultoría, un trabajo que igualmente amplia posibilidades, abre puertas, …
Hoy tengo la sensación de que a medida que cumplo años, tengo más claro lo que quiero en la vida a todos los niveles, entre ellos el laboral y sobre todo lo que no deseo, y siento una necesidad: la de hacer que mi trabajo se asemeje lo máximo posible a mi ser, a mi identidad, a mis potencialidades, a aquello que me "diferencia" de los demás, a aquello con lo que disfruto… y que en definitiva, al permitirme ejercitarlo, me hará feliz.
Me apetece experimentar y trazar un camino que tenga que ver más conmigo, que yo misma diseñe y modele… como si tuviera un trozo de arcilla ante mis manos que pudiera modelar a mi gusto…, como el artista…, buscando la realización de la visión, la misión y el objetivo emprendido.
Hay quien dice que el trabajo es solo eso, trabajo… pero estando de acuerdo con que tan solo representa uno de los pilares de mi felicidad, lo cierto es que paso 8 horas al día, 40 horas a la semana, 320 horas al mes y alrededor de 1800 horas al año en el trabajo… Que no dejan de ser 1800 horas de MI VIDA!
Y llegados a ese punto, quiero que el trabajo se asemeje lo máximo posible a lo que quiero que sea mi vida.
Quiero construir mi vida y construir mi trabajo, al menos en la parte en la que no dependa del azar o de la fortuna, sino de mí.
Quiero que se trate de mi camino, al margen de lo que socialmente o para otros, sea más o menos "normal", más o menos comprendido, compartido o aceptado.
Quiero que la "escultura" que yo modele sea mi obra de arte, y refleje parte de mi ser y de mi sentir, que sea reflejo de mi personalidad, de mi identidad… y sentirme identificada con ella al verla.
Y es que… voy proporcionándome respuestas… y todas me levan a un mismo punto: mi felicidad la encuentro más por la senda del SER que por la senda del DEBER SER… por la senda del VIVIR MIS SUEàOS, MÁS QUE POR LA DE SOàAR MI VIDA… implica riesgos, dudas, inseguridades… pero conlleva autenticidad…
¿Qué es el trabajo? ¿Qué es soñar? ¿Qué es vivir?…Todo esto es, ¿ser emprendedora?
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7 November, 2007, por Luis Martínez Cerna
Hace unos días tuve la oportunidad de participar en un evento en Venezuela, presentando una conferencia sobre temas responsabilidad social corporativa en las PYME agrícolas.Al conversar luego con los participantes, me encontré con un sector empresarial que vive en un ambiente de mucha incertidumbre. Como sabemos, la incertidumbre no es buena acompañante en los negocios.
Ahora, para generar condiciones de mayor equidad para la población, es necesario hacer más eficiente el sistema productivo y de desarrollo; pero, para que esto sea posible deben necesariamente disminuirse los grados de incertidumbre para generar condiciones de desarrollo empresarial óptimos.
Una adecuada articulación de redes de capital social, propuesta a través de la responsabilidad social, hace necesaria la participación del sector empresarial, de la ciudadanía (consumidores) y del Gobierno. Esta trilogía y con las respectivas responsabilidades que les compete a cada uno, constituye la base para construir las condiciones mínimas para generar confianza y credibilidad.
Según Dabas (1998) "la noción de red social implica un proceso de construcción permanente, tanto individual como colectivo. Es un sistema abierto, multicéntrico, que a través de un intercambio dinámico entre los integrantes de un colectivo y con integrantes de otros colectivos, posibilita la potencialización de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas o la satisfacción de necesidades. Cada miembro del colectivo se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla, optimizando los aprendizajes al ser éstos socialmente compartidos".
Capital social, en un sentido amplio, es visto como un mecanismo básico de articulación de la sociedad. Desde esta perspectiva, se configura una estructura/sociedad cuyas funciones fundamentales son articular a la sociedad; convertirse en mecanismo de creación de identidad y de valores; ser mecanismo básico para la acción individual y la acción colectiva; y ser la vía fundamental de acceso diferencial a bienes y servicios.
Ahora, la articulación de redes sociales es un gran desafío, máxime si esta articulación configura ámbitos de responsabilidad compartidos. Por una parte, un gobierno con políticas públicas claras que apunten a un adecuado desarrollo empresarial, con seguridad jurídica y política y, por otra parte, una ciudadanía (consumidores) capaces de discriminar productos y/o servicios socialmente responsables. En la medida que existan esas condiciones mínimas, se habrá avanzado un paso hacia escenarios de certidumbre, ámbito propicio para los negocios.
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26 October, 2007, por José Luis Orella Unzué
Hay en los ciudadanos una verdadera alergia tanto a definirse como a señalar su propia identidad. Cuando se habla con los de la cuadrilla pocos se atreven a decir abiertamente a qué partido político votan, si son miembros de una iglesia y aun si son socios de un equipo de fútbol. La gente dice pasar olímpicamente de todo, a no ser del cobro de la nómina mensual (sin decir nunca el monto de la misma) o de los proyectos de viajes, ya sean de verano o de los distintos puentes del año.
Por el contrario lo más común es afirmar que uno es apolítico, que pasa olímpicamente de las disputas entre partidos, que no le interesan los temas sindicales o sociales, que él no opina sobre el tema de emigración, de ética social o de corrupción política.Es decir, a los ciudadanos no les importa dejar en ridículo a los filósofos clásicos cuando decían que todos somos políticos. Y el caso es que nadie deja de ser político en el sentido sano y clásico de la palabra. E igualmente que cada uno de nosotros pertenece a una o varias identidades superpuestas. Y finalmente que nuestro nivel de xenofobia se hará visible en los impedimentos que ponemos a que los inmigrantes entren a formar parte de nuestras identidades.
Porque el tema de la Identidad no sólo interesa a los autóctonos, sino también a los inmigrantes recién llegados a una sociedad y considerados como miembros de ésta a raíz del mismo contrato de trabajo.
Se entiende por Identidad al conjunto de elementos, caracteres y circunstancias propias de un grupo de personas que lo constituyen y lo hacen distinto de los otros grupos. Es decir, es el conjunto de repertorios culturales compartidos por la comunidad, a partir de los cuales se define a sí misma, orienta sus acciones y otorga sentido a sus prácticas cotidianas. O en otras palabras es el conjunto de circunstancias que determinan el que una persona pertenezca a este grupo y que valore con detalle quién se adecua a las exigencias del mismo conjunto.
Cuando hablamos de grupo, el sentido es muy amplio y puede referirse tanto a un estado, una nación, una entidad bancaria, una cooperativa, una asociación de vecinos, un partido político, una institución deportiva o universitaria.
Para formar parte de una identidad no basta con ser un miembro contratado de esa empresa de trabajo o pagar la cuota establecida, sino que se trata de un proceso social de asimilación y de integración, por el que se conocen y se comparten los valores, la historia, las tradiciones, los símbolos, las aspiraciones, las prácticas cotidianas y los compromisos sociales de la misma empresa, sociedad, partido o grupo social.
Se trata de conocer y de reconocer, de asimilar y de colaborar en la conformación de aquello que les identifica y les distingue de los otros grupos o conjuntos. Por ejemplo la pertenencia a una nación, a una sociedad gastronómica o a un club.
Hay tres niveles de identidad:
- El simbólico, externo o folclórico: que lo forman aquellos símbolos institucionales heredados que se asumen como propios, ya sean edificios, himnos, escudos, lemas, monumentos y aun fechas notables de celebración de la vida del conjunto.
- El de conciencia o asunción voluntaria del significado de los símbolos, de los fines y de los compromisos sociales.
- El de la acogida social que los otros miembros del conjunto proporcionan a los nuevos miembros en un proceso de interacción.
Se trata de un proceso psíco-social bifronte por el que uno se vincula y asimila activamente en las características y especificidades propias del grupo y por otra parte por la recepción activa por la que el recién llegado se ve acogido en el mismo grupo. Durante este proceso se tiene plena conciencia de ser miembro integrante de esa comunidad porque se sienten, se participan y se está vinculado activamente a las acciones y valores comunes.
El fruto de estos tres niveles de identidad da como resultado la lealtad a los valores compartidos del grupo, el respeto, agradecimiento, orgullo y responsabilidad de su pertenencia. De estas premisas se deriva una contribución activa al crecimiento institucional del mismo grupo al que se siente uno mismo perteneciente. Y esta pertenencia conlleva el realizar acciones que promuevan los valores de la institución o grupo y el compromiso de cumplimiento de la ética institucional de esa agrupación.
La identidad una vez asumida por sus miembros puede ser desarrollada por medio del conocimiento de sus postulados, principios y creencias. Un medio de crecimiento es la promoción y rescate de los hechos históricos, las tradiciones y el anecdotario de la misma institución. Otro medio es la preservación, el rescate y la divulgación de los valores, la filosofía y los postulados que comportan la vida de esa entidad. En tercer lugar un medio de desarrollo del conjunto social es el estudio de la presencia de la Institución en el entorno social y político. Del mismo modo se desarrolla la identidad de la institución respetando los anteriores y aun generando nuevos símbolos del propio conjunto. También se desarrolla la Institución promoviendo el reencuentro de los actuales miembros con sus antiguos y de este modo insertando a dicha institución en el ámbito social y político del entorno. Por último también se desarrolla la institución dialogando con las entidades, instituciones y conjuntos afines, valorando y viendo la necesidad del respeto a cada uno de ellos, porque todos conforman la sociedad ciudadana.
Los valores de toda identidad que se precie son la ciencia o búsqueda de la verdad, el humanismo o el desarrollo integral del ser ciudadano de cada uno de sus miembros, la promoción preeminente de la cultura, de la igualdad, de la democracia y de la justicia y la inserción en un mundo mayor que la propia institución o identidad.
Como fundamento de todas estas acciones es valor primordial el ejercicio de la libertad individual y de la autonomía colectiva. Libertad y autonomía basadas en la calidad de vida, en la innovación y en la corresponsabilidad como juego equilibrado entre la competitividad y la colaboración y entre la apertura a otros valores y la integración de los mismos en la propia institución. En una palabra se trata de la promoción de la tolerancia, del respeto, de la pluralidad, de la traspariencia y de la honestidad, valores todos ellos que deben conformar la identidad de cada una de las Instituciones, Empresas, Partidos Políticos o Conjuntos sociales.
Ante la dinámica general de los políticos que buscan el borreguismo social, que niegan la existencia de identidades y que sólo nos quieren considerar como números que votamos en un período determinado de elecciones, la mayoría de edad cívica invita a que se asuman con naturalidad las identidades ciudadanas, folklóricas, religiosas y políticas desde las sociedades de barrio hasta las nacionalidades, sabiendo que es más maduro el ciudadano que sabe compaginar activamente el mayor número de participaciones en diferentes identidades.
¿Usted qué opina al respecto?
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