Apuntando a la mejora en la gestión de la empresa: Formación en inteligencia emocional

25 Abril, 2008, por José Antonio González Suárez
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 La Inteligencia Emocional es la nueva ciencia del comportamiento humano, la nueva forma de entender la Inteligencia en el siglo XXI. Está emergiendo con muchísima fuerza e igual que ha ocurrido siempre, hay profesionales que se han preparado y se están preparando de manera adecuada para transmitir sus conocimientos y ayudar a desarrollar en las personas sus habilidades emocionales. Pero siempre hay "oportunistas" sin escrúpulos que con muy poca formación y por el hecho de haber leído un libro y por estar de moda se dedican a dar formación y consiguen, en poco tiempo, desprestigiar toda una teoría que merece el respeto y la atención de la comunidad científica.Hace algunos meses la periodista Isabel Gemio realizó una entrevista al escritor y profesor universitario José Luís Sampedro. La periodista, entre otras cosas le preguntó haber si sabría decirle, después de tantos años de haber dejado de dar clases en la Universidad, cuales son las claves del éxito de un buen profesor. José Luís San Pedro como reflejo de una vida pletórica de sabiduría le contestó: "Lo tengo cada día más claro aunque ya no imparto clases, las claves son dos: la primera, amar a los alumnos, y la segunda, provocar a las alumnos".

La periodista le insistió: "¿Es que un profesor se tiene que enamorar de sus alumnos?" y José Luís, desde la serenidad que da la experiencia bien integrada le contestó: "No, no necesita enamorarse, pero si quererlos, porque el profesor que ama a sus alumnos está dispuesto a darles lo mejor de sí mismos y eso se nota desde el primer día y además de aprender conocimientos, sienten la clase, la viven, la disfrutan, la saborean".

¿Y que tienen que hacer los profesores para provocar a los alumnos? José Luís con absoluta certeza dice: "Yo, cuando tenía poca experiencia, mi objetivo era exigir que mis alumnos supieran y aprendieran exclusivamente lo que yo les transmitía, y de acuerdo a estos criterios les juzgaba, les examinaba. Después aprendí que lo importante no era eso, que lo fundamental era provocarles, hacerles pensar, reflexionar, lograr que tuvieran criterios propios, que dieran lo mejor de sí mismos y que hasta cuestionaran los conocimientos que yo les transmitía. Todo esto tiene mucho que ver con la Formación en Inteligencia Emocional".
Estamos en un momento histórico donde la Inteligencia Emocional ya no es una mera teoría lejana que se limita a la lectura de un libro, sino que actualmente se conocen estrategias y herramientas útiles y prácticas de aplicación tanto a nivel personal como empresarial. Una organización puede sacar gran provecho de estas herramientas, pero para ello es importante que cuidemos el método y la forma de desarrollarla.

Por tanto es importante a la hora de impartir programas de Inteligencia Emocional tener en cuenta los siguientes criterios:

  • PRIMERO: No es suficiente que la persona que imparte esté bien formada, sino que a su vez debe se una persona emocionalmente inteligente, es decir, que transmita emociones, que provoque situaciones e invite a las personas a la acción, a la aplicación inmediata.
  • SEGUNDO: El aprendizaje tiene que ser multi-sensorial, activo, dinámico, comprometido, que desafíe a la rutina, generando vivencias y compromisos personales.
  • TERCERO: Su aplicación debe de ser inmediata, con resultados tangibles y que ello provoque un auténtico proceso de "automotivación". La Inteligencia Emocional tiene tal fuerza en las personas, que si somos capaces de manejarla produce el fenómeno del auto-desarrollo y/o la auto-transformación continua. Se produce un cambio irreversible e ilusionante en las personas y en su entorno.
  • CUARTO: La formación en Inteligencia Emocional, no puede ser intensiva sino intermitente, ya que trabajamos desarrollo de habilidades, aprendizaje de estrategias destinadas a que las personas las apliquen, las conviertan en resultados en una acción eficaz. Para ello hay que acompañar a los alumnos en su proceso de cambio y de transformación.

En este momento cabe preguntarnos lo que un experto en Inteligencia Emocional desea y se propone conseguir. En primer lugar, ayudar a las personas a producir en su interior cambios de actitudes, de paradigmas, de su forma de sentir y comportarse. En segundo lugar, se genera una nueva cultura, un nuevo lenguaje en la comunicación y las relaciones interpersonales. Se afrontan los conflictos de otras perspectivas.

Una organización Emocionalmente Inteligente, necesariamente es una organización responsable, próspera y con un futuro lleno de esperanza.

…Y a usted, ¿qué le parece?

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Cómo se dicen las cosas y cómo se transmiten las emociones: Entornos laborales y empresariales

7 Marzo, 2008, por Francisco Javier Bárez Cambronero
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 Las personas como seres sociales, y ¿sociables? que somos, constituimos en nuestras interacciones y relaciones sociales un continuo e indisoluble entramado de flujos de conocimiento, habilidades y ……emociones. Todo ésto lo hacemos a través de la comunicación (verbal y no verbal). Es importante resaltar que las dimensiones del ser humano son: Lingüístico, Emocional, Corporal y Trascendental; y siendo seres lingüísticos y sociales, el lenguaje se convierte en un fenómeno social. Es la forma más evidente de relacionarnos entre personas.

Las relaciones interpersonales se desarrollan mediante la conversación, y el tipo de conversación que se establece entre dos o más personas nos permite conocer qué tipo de relación mantienen esas personas.

Por tanto, si colocamos esta conversación en un contexto laboral, podemos saber si la relación es de compañeros, de jefe a subordinados y del tipo de liderazgo existe. Cobrando una especial y fundamental importancia de "cómo se dicen las cosas", cómo se expresan y transmiten las emociones. Sabemos que las emociones se contagian, por lo que según qué actitud adoptemos a la hora de comunicarnos podremos crear un buen o mal ambiente de trabajo. Por ejemplo: Si adoptamos una comunicación ecológica (Adolfo Blanco) y el estímulo emocional es positivo crearemos un entorno agradable y de cooperación. Si por el contrario es una comunicación tóxica habremos contaminado el ambiente con un estímulo emocional negativo que se dirigirá hacia…la frustración, ira, resentimiento, resignación, insatisfacción, ineficacia que se verá reflejada en el cumplimento de los objetivos de las organizaciones.

Hago esta reflexión desde el convencimiento de que "cuidar las formas es importante", y también de que las emociones juegan un papel fundamental como "facilitadoras" de nuestras vidas, y por tanto, identificarlas, regularlas y expresarlas de forma Emocionalmente Inteligente dejando fluir una buena comunicación evita situaciones estresantes que nos alejen de la felicidad y la cordialidad de un ambiente laboran (Trabajo disciplinado en equipo).

Las personas muchas veces reaccionamos de forma diferente a la esperada, frases equivocadas, originan emociones y respuestas negativas inesperadas que no hacen otra cosa que elevar el grado de agresividad y conflicto. Además de generar tristeza y miedo. La mezcla de emociones muchas veces tiñe de negro el presente y de tinieblas el futuro. Entonces: ¿Porqué fluyen las emociones?, ¿Porqué el ser humano le cuesta fluir emocionalmente en momentos de alto estrés para escuchar y comprender a sus semejantes?.

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La empresa sensible: Una argumentación positiva…

21 Febrero, 2008, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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Hace tiempo que me llamó la atención la argumentación que encerraba el nombre de una carrera universitaria que se oferta en nuestro entorno, en Euskadi. Esta licenciatura se está impartiendo en una de nuestras universidades y ya un amigo me hizo esta misma observación cuando conoció su existencia; "¿No es una paradoja unir las humanidades y la empresa?"… Pues no señores y señoras… no creo que sea una paradoja.En el entorno empresarial, organizativo, se hace cada vez más necesario, mejor dicho, lleva tiempo siendo necesario, que los profesionales que se dedican a la planificación, organización, dirección y control en una organización tengan una formación que les oriente al entendimiento de las personas, de los grupos, sociedades e instituciones que éstas han ido conformando.

Las personas, la tan manida "principal fuente competitiva" de nuestras organizaciones, se convierten por fin en el principal foco de atención de una carrera orientada a los negocios con énfasis en el desarrollo personal. Su Historia, su Literatura, su Geografía, su Arte y también su Sociología, Antropología, Psicología… pasan a ser parte de los estudios de los futuros directivos.

No obstante, no debemos olvidar que el estudio de la persona se realiza dentro de un ámbito puramente humano: las organizaciones. Por ello, se estudia Dirección y Organización de Empresas, Estrategia, Economía, Marketing, Contabilidad, Liderazgo… y también Gestión del Conocimiento, Cambio Organizativo, Cultura Empresarial y otras tantas disciplinas orientadas a una gestión actual de nuestras organizaciones.

Finalmente, tratan de articular estos conocimientos con unas materias destinadas a la habilidad profesional, entre las que se encuentran la Dirección de Equipos, Negociación Habilidades directivas y Habilidades Interpersonales ente otras. Y entre esas otras se encuentran las Habilidades Interpersonales en la que destaca la importancia que se le da a la Inteligencia Emocional.

Arte y oficio, personas y organizaciones, Humanidades y Empresa… una tríada de binomios que siempre han estado muy cerca y que hace tiempo que personalidades como catedráticos, políticos, presidentes de instituciones, hombres de negocios y muchos trabajadores como yo venimos echando en falta en los puestos de gestión de las empresas.

No les voy a negar que tengo la impresión que estos profesionales sean grandes especialistas en ámbitos concretos de las "lides" de la organización de empresas; ni que menosprecie las prestigiosas carreras que se dedican a la empresa desde una orientación clásica tan necesaria en nuestros tiempos, pero se trata de otro perfil.

Lo que digo es que nuestras organizaciones necesitan como el comer a profesionales de la empresa que lleven como sello de distinción el tener integrado como sello de distinción en su formación empresarial la importancia de las personas y su gestión para el crecimiento, competitividad, para la innovación, para conseguir organizaciones que aprenden y, por qué no decirlo, para constituir organizaciones más sanas, más saludables que configuren una sociedad más próspera y feliz. Personas con una formación mas generalista, capaces y flexibles y con capacidad para el aprendizaje permanente que ayuden a conformar los equipos de trabajo que nuestras empresas necesitan.

Como ven, esta vez no les he hablado de Inteligencia Emocional, pero si les he hablado de empresas emocionalmente inteligentes, o una vía para conseguirlas, ya que considero que estos licenciados serán personas que contribuirán y que están ya contribuyendo al su desarrollo sostenible de nuestras organizaciones.

¿Usted qué piensan?

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Características de un profesional emocionalmente inteligente

21 Noviembre, 2007, por José Antonio González Suárez

 

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Un(a) profesional emocionalmente inteligente es consciente de la influencia e importancia que sus propias emociones y las que los demás tienen en la eficacia de su trabajo.Desde la Inteligencia Emocional pensamos, que principalmente hay que lograr que sean los(as) trabajadores(as) los que se motiven a sí mismos(as). Con esto no queremos decir que no haya que continuar motivando, sino que este tipo de motivación tiene efectos demasiado temporales en comparación con la auto-motivación.

El/la profesional emocionalmente inteligente es consciente y disfruta del trabajo en equipo, coopera y se implica en los procesos y busca el bien común por encima de sus propios intereses

Cuando los(as) profesionales son emocionalmente inteligentes, las relaciones interpersonales son sanas, el diálogo y la escucha se practican, los clientes se sienten bien tratados, comprendidos, y su nivel de satisfacción es alto.

Cuando la organización se ocupa de ayudar a las personas a desarrollar su Inteligencia Emocional, inicia un proceso de Desarrollo de la Persona, que será la clave fundamental para implantar el resto de sus sistemas y métodos de trabajo. Implantar sistemas sin cambios en las personas (en su forma de pensar, sentir y comportarse) es pan para hoy y hambre para mañana.

Describimos el conjunto de competencias emocionales que engloban la Inteligencia Emocional así como las habilidades emocionales que implican cada una de ellas:

  1. Conciencia Emocional
    (Lograr darse cuenta de la realidad desde uno mismo)
    · Ser conscientes de los puntos fuertes y débiles y las limitaciones.
    · Aceptación de los propios errores.
    · Uso adecuado de los juicios de valor.
    · Identificación de las emociones propias y ajenas.
  2. Regulación Emocional
    (Capacidad de expresar adecuadamente las propias emociones)
    · Expresión adecuada de las propias emociones.
    · Control de las situaciones emocionalmente tensas.
    · Gestión positiva del estrés.
    · Toma de decisiones adecuadas.
  3. Autonomía Emocional
    (Capacidad de mantener una actitud positiva y de responsabilidad)
    · Pensar positivamente.
    · Buen nivel de auto-estima personal.
    · Asumir responsabilidades adecuadamente.
    · Auto-motivarse.
  4. Habilidades Sociales
    (Capacidad para mantener relaciones con los demás, sanas y estables)
    · Asumir la responsabilidad de la propia vida.
    · Desarrollar cada una de las áreas de la vida.
    · Equilibrio familiar.
    · Implicación social adecuada.
  5. Habilidades de vida y bienestar
    (Capacidad de equilibrar Edmundo laboral y personal)
    · Empatía personal.
    · Crítica constructiva.
    · Uso adecuado del Feedback.
    · Resolución de problemas y superación de conflictos.

La Inteligencia Emocional se fundamenta en un estudio científico que descarta la hipótesis de que estemos frente a una "moda pasajera", científicamente está demostrado que se desarrolla a través de toda la vida y existen ya programas prácticos y operativos que permiten que las personas puedan ser entrenadas en el conjunto de competencias y habilidades que anteriormente en este blog hemos descrito.

El cambio y la mejora emocional es posible, pero para ello la persona tiene que querer y estar dispuesta a pagar por ello el precio que considere que vale su propio desarrollo.

¿Usted qué opina?

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El coste de oportunidad para la empresa se llama: Inteligencia Emocional

15 Octubre, 2007, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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La semana pasada, en una reunión de consultores acerca de la aplicación en la empresa de los postulados de la IE como herramienta de innovación en la gestión, un amigo, me comentaba siguiente.Para este consultor, la bondad del planteamiento emocional en las organizaciones pasaba por un estudio de los indicadores "duros" de la empresa. Entre ellos estaban el absentismo laboral, la productividad, el clima laboral, los costes empresariales, las competencias laborales, los cambios demográficos en las organizaciones, la retención del talento y el discurso institucional.

En cuanto al absentismo, mi amigo comentaba que en Euskadi (Comunidad Autónoma País Vasco), el absentismo ha pasado del 4% al 7% en los diez últimos años, siendo el estrés (ansiedad, estados depresivos...) la razón que explica este fenómeno en un 30%. Además, la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el trabajo apunta a que este desorden piscosocial origina unos costes de unos 20.000 millones de euros anuales en la UE en concepto de absentismo laboral.

Por otro lado, un estudio sobre calidad laboral y productividad reflejaba que la calidad laboral en el trabajo explicaba el 12% de las diferencias en cuanto a la productividad en España, estando muchos de los conceptos incluidos en la variable calidad conectados con la salud emocional de los trabajadores.

Relacionado con esto, mi amigo decía que los empleados incentivados generan un 60% más de rendimiento que los que carecen de un aliciente en su puesto de trabajo, lo que aumenta la rotación de los trabajadores con el consabido coste para la empresa con lo que, además, se pierde una importante fuente de ventaja competitiva que es la retención del talento dentro de las organizaciones.

Asimismo, el acoso psicológico laboral (moobing) es uno de los factores de riesgo psicosocial con el consabido incremento en los costes por baja laboral que han ascendido a valores que van de 240 a 770 millones de euros, siendo el consumo en fármacos por estas personas y las que sufren depresión en Euskadi de entre 2,8 y 9 millones de euros.

Para terminar su argumentación, este conocido consultor, y buen amigo (Javier Riaño, del Fondo Formación Euskadi), se refirió a lo que él denominaba "discurso oficial", que no es otro que la opinión del Parlamento Europeo y del Consejo. Para estos organismos, las competencias clave para la ciudadanía activa, la empleabilidad y la adaptabilidad son: la comunicación el lengua materna; la comunicación en lenguas extrajeras; la competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología, la competencia digital; aprender a aprender; competencias interpersonales, interculturales y sociales, y competencia cívica; espíritu de empresa y expresión cultural lo que significa que las competencias intrapersonales e interpersonales de la inteligencia emocional tienen mucho que aportar en este sentido

Con toda esta información, mi conclusión, a la espera de un futuro artículo de Javier Riaño desarrollando estas realidades, es la siguiente: Con este argumentario, que además seguro que aumenta en el devenir de la Economía…

¿Pueden nuestras organizaciones, y nuestra sociedad en general, permitirse el coste de no incluir la Inteligencia Emocional como uno de sus procesos organizativos y aplicarla en todas sus rutinas?

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La Empresa Emocionalmente Inteligente

8 Octubre, 2007, por Iñaki Beti Sáez

 http://www.euskonews.com/0403zbk/ebooks.htmlHabitualmente, y de forma tradicional, se ha venido considerando que los ámbitos de la economía y de la empresa debían estar regidos por el pensamiento lógico, el tratamiento empírico de datos, el conocimiento técnico y la toma racional de decisiones. Por eso, ha sido opinión común que las emociones, los sentimientos, ese mundo interno que nos caracteriza también como seres humanos, había de ser suprimido o reprimido en estos contextos por su nefasta influencia, por su primitivismo y por su caótica funcionalidad. Las emociones eran vistas más como síntomas de debilidad que de fortaleza, más como elementos distorsionadores que ofuscan la razón y complican la planificación, que como verdaderos motores del comportamiento humano, cayendo en el error de percibir que mente y corazón, razón y emoción son entidades contrarias y mal avenidas.

En el libro que presentamos, La empresa emocionalmente inteligente, escrito por GONZÁLEZ, José Antonio y FERNÁNDEZ, Rogelio (ediciones PMP. Profesional Management Publications, Bilbao, 2007, pp. 167. I.S.B.N.: 978-84-96543-21-8 ), se intenta demostrar cómo, efectivamente, las emociones bien gestionadas pueden convertirse en un verdadero capital que ayude a las organizaciones a ser más competitivas, eficaces y eficientes, pues es claro que constituyen fuentes de creatividad e innovación, activan los procesos de aprendizaje, proporcionan información muy valiosa y, fruto de su adecuado manejo, nos hacen ser más flexibles y adaptados a los entornos complejos.

En la primera parte del texto, "El poder y significado de las emociones en el mundo empresarial", los autores llevan a cabo una presentación general del concepto de Inteligencia Emocional hablándonos de sus antecedentes y fundamentos, de su valor y funcionamiento en contextos laborales, de sus distintas dimensiones (intrapersonal e interpersonal), etc. Se trata de un capítulo eminentemente teórico. Sin embargo el estilo y procedimiento utilizados para transmitir estos contenidos, que no es otro que el método "elenchus" o socrático, basado en el diálogo a la manera profesor-alumno, iniciado-principiante, hacen que el lector se sienta muy cercano a los temas tratados y se identifique con ellos con suma facilidad. Frente al discurso unidireccional sofista, que se formula esperando que el alumno "ignorante" aprenda lo que no sabe y recoja desde fuera las ideas que no está en él, la estructura discursiva configurada a través de preguntas y respuestas, tal y como la ideó Sócrates, parte de la concepción de que la mente del aprendiz no es un receptáculo vacío en el que hay que introducir información, sino que el saber, en el fondo, está presente en todos nosotros y de lo que se trata precisamente es de extraerlo, de hacerlo aflorar. Esta técnica expositiva entronca perfectamente con el hecho de que todos y cada uno de nosotros, aunque no seamos muy competentes emocionalmente, poseemos la capacidad innata de experimentar emociones. Por lo tanto, en absoluto nos son ajenas; forman parte de nuestro mundo cotidiano y lo único que necesitamos es tomar conciencia de ellas.

El segundo bloque temático, "Desarrollo de competencias emocionales", presenta un objetivo decididamente práctico. En él se abordan y analizan tres competencias correspondientes al área de la inteligencia "intrapersonal", en concreto las de conciencia de uno mismo, regulación emocional y autonomía emocional, y otras tres correspondientes a la vertiente "interpersonal": conciencia social, gestión de las relaciones y habilidades de vida y bienestar. La exposición de todas estas competencias sigue prácticamente el mismo esquema: definición, habilidades específicas que conforman el marco de la competencia, explicación de las estrategias para su desarrollo y preguntas finales que provoquen la reflexión y la búsqueda personales. Además, en más de un capítulo se añaden casos y cuestionarios que ayudan a la auto-evaluación al lector.

El final del "viaje", pues es así como se concibe el libro, como un verdadero recorrido interior hacia el centro de nosotros mismos, tiene lugar con un tercer breve apartado en el que, a modo de conclusión, se realiza una interpretación muy sugerente de un dibujo de un carro tirado por dos caballos que aparece en unos de los libros del psiquiatra Jorge Bucay. Aquí el método de enseñanza socrático es sustituido por el budista, es decir, por el fundamentado en la metáfora y en el símil. Y el viaje continúa…

En definitiva, estamos ante un libro escrito con afán pedagógico y pensado para introducir de manera sencilla y amena a empresarios y trabajadores en el siempre interesante, además de cercano, mundo emocional.

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Cinco competencias forman la inteligencia emocional: Eficacia Gerencial

24 Septiembre, 2007, por José Antonio González Suárez
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Muchas veces hemos escuchado o expresado el dicho "El ser humano es el único animal que tropieza siete veces en la misma piedra" y sinceramente pienso que a veces he superado este record. Para hacer bien las cosas y tener éxito es necesario "el querer hacer las cosas bien" y a su vez "saber" y tener desarrolladas una serie de actitudes y habilidades que nos permitan no volver a caer en el mismo error.El ser una persona emocionalmente competente implica aprender a desarrollar las distintas competencias emocionales para saber percibir, comprender y desarrollar las emociones propias y ajenas.

Las competencias emocionales que configuran la parte intrapersonal son:

  • Primera Competencia: Autoconciencia Emocional.

Nos permite darnos cuenta y ser conscientes de qué es lo que sentimos nosotros y los demás, darle nombre a las emociones que sentimos y comprender el significado y ventajas o desventajas de cada una de ellas.

Situación: "Hoy voy muy enfadado trabajar y esto puede afectar a mi comportamiento con los demás".

  • Segunda Competencia: Regulación Emocional.

Nos permite responder de manera adecuada a las distintas situaciones emocionalmente intensas, como el estrés, frustración, cansancio, enfado, debilidad, miedo, inseguridad. Esta competencia nos permite manejar inteligentemente estas situaciones aprendiendo técnicas y habilidades que nos permitan resolver nuestros propios conflictos emocionales o los conflictos de las personas que me rodean.

Situación: "En mi equipo se ha cometido un error y esto puede tener para mi empresa gravísimas consecuencias. Me tengo que enfrentar a dicha situación y sé qué tengo un fuerte temperamento y soy muy impulsivo."

  • Tercera Competencia: Autonomía Emocional.

Es la que nos permite tener confianza en nosotros mismos, una autoestima alta, pensar positivamente, auto-motivarme, tomar decisiones de manera adecuada y responsabilizarme de mis actuaciones. Consideramos que si una persona tiene esta competencia bien desarrollada tiene una Inteligencia Intrapersonal elevada.

Situación: "No soy capaz de terminar mi trabajo yo solo, no valgo para esto".

Las competencias emocionales que configuran la parte interpersonal son:

  • Cuarta Competencia: Desarrollar Habilidades Socio-Emocionales.

Consiste en ser capaces de manejar cada una de las distintas y variadas situaciones sociales con el conjunto de emociones positivas y negativas que ello conlleva. El desarrollo de está competencia conlleva: escuchar activa y dinámicamente a los demás, dar y recibir críticas constructivas, comprender a los demás y conseguir que nos comprendan, ser asertivos, enfrentarnos inteligentemente a los conflictos, mantener buenas relaciones con las personas que convivimos y trabajar en equipo e implicar a las personas en proyectos y objetivos.

Situación: "Me resulta difícil escuchar a los demás o comprender sus puntos de vista, critico a veces de manera inadecuada y no soy capaz de enfrentarme con tranquilidad a los conflictos".

  • Quinta Competencia: Habilidades para la Vida y el Bienestar Personal.

El fin último al cual todas las personas aspiramos es conseguir la felicidad. Como decía García Márquez "muchas personas quieren vivir en la cima (ser felices) pero no se dan cuenta de que la felicidad no hay que esperar a tenerla cuando estamos en la cima, sino sentirla y vivirla durante el ascenso a la cima".

Cuando conseguimos hacer realidad un sueño, nos sentimos felices, pero para ello nos tenemos que enfrentar a muchas dificultades, emociones de ansiedad, miedo y frustración y ser capaces de superarlas, gestionando de esta forma positivamente el estrés. El desarrollo de las habilidades es clave para nuestra vida, para nuestro bienestar personal y profesional.

Situación: "Me llevo los problemas del trabajo a casa y viceversa y mis relaciones familiares se resiente, me siento un tanto perdido".

Podemos concluir diciendo que las Competencias Emocionales se desarrollan aprendiendo a manejar una serie de habilidades prácticas y específicas y ello puede ser una pieza clave del puzzle de la eficacia gerencial y del bienestar personal.

¿Podemos aprender a ser felices, pero de verdad, en nuestro interior?

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Economía emocional y las nuevas tecnologías como protagonistas de la cultura de empresa

5 Junio, 2007, por Yovanni Castro Nieto
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Hemos pasado décadas discutiendo sobre lo positivo o lo negativo de la economía como tal, ahora introducimos en el contexto social la inteligencia emocional. Para Daniel Goleman lo importante es demostrar si lo biológico y lo neuronal está influyendo para ser o no ser, seres humanos sociales.

Aunque la posición ideológica refleja que la Globalización económica, requiere favorecer no sólo los intereses de pocas personas en determinados países, sino también a aquellas personas en países pobres del mundo, en otras palabras lo que J. Stiglitz, ha llamado: "comercio justo, condonación de la deuda externa, liberación controlada del mercado, erradicación de la pobreza, desarrollo sostenible, democratización de las instituciones económicas internacionales…"

Fortalecer la capacidad de liderazgo manejando la información a través de la tecnología y la comunicación, se ha hecho indispensable para mejorar los procesos de toma de decisiones de los seres humanos, ayudándolos a descubrir y confirmar un mejor futuro quizás más responsable socialmente. Por esta razón, nos preocupamos por el avance o la brecha que pueda ir generando la transición hacia la sociedad del conocimiento.

Las ventaja de obtener los conocimientos a través de las nuevas tecnologías, conduce a los seres humanos a entrar en una nueva manera de pensar y de actuar, gracias al manejo de la información. Siguiendo con Daniel Golemam analizamos la Economía Emocional, como el balance de ganancias y pérdidas internas que experimentamos en un determinado razonamiento, con una comunicación totalmente electrónica en un determinado día. Es posible que para algunos, no haya saldo de sentimientos en una comunicación de este tipo, pero de lo que si estamos seguros es que influirá en que el día sea considerado bueno o malo de acuerdo con el intercambio de información que se genere.

La presencia de una economía interpersonal conlleva a una interpretación social y aunque los canales tecnológicos no representan una transferencia de sentimientos, la manera de dirigirnos, dejará plasmada el estado de ánimo de unos y otros.

Amparo Moraleda ha asegurado que el reto de innovación no es sólo el I+D+i (Investigación más Desarrollo más innovación), sino que se trata de una nueva manera de pensar y desde luego, yo diría que generará una nueva cultura de empresa. En este sentido, ha sugerido que, con los cambios en tecnología e innovación y la convergencia de las TIC, el centro de gravedad de la economía puede estar desplazando las inversiones de las empresas. Desde luego que las del capital humano también se trasladan, activando los radares cerebrales que llaman nuestra atención sobre las cosas nuevas y desconcertantes de las que indudablemente siempre tendremos algo que aprender.

¿Estamos actualmente en la empresa viviendo una época de eventos emocionales intensos, de posibles "amenazas" a la transformación de la cultura empresarial?

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Líderes empresariales socialmente inteligentes

16 Mayo, 2007, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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Hace ya unos meses que Daniel Goleman publicó su último libro en España titulado Inteligencia Social.

En este libro, que tiene su fundamento en el espectacular desarrollo que están propiciando las neurociencias en el estudio de varios cerebros en interacción social, este autor hace referencia a la importancia del impacto de nuestras relaciones sociales en nuestra vida, en nuestra biología y en nuestra salud. Somos "animales" eminentemente sociales por lo que nuestro cerebro está increíblemente preparado para la interacción social, ya sea en el ámbito familiar, de amistad o en el laboral. Sabemos que las organizaciones empresariales se consideran comunidades de personas que trabajan con un objetivo común y fundamentadas en relaciones sociales y productivas que quedan determinadas, en gran medida, por la estructura organizativa, por su cultura empresarial y estilo de liderazgo.

Para poder desarrollar esta inteligencia social, y conseguir unas relaciones productivas y personales saludables, eficaces y eficientes, Goleman nos propone 8 habilidades a desarrollar cimentadas en dos presunciones esenciales: la Conciencia Social y la Aptitud Social. La Conciencia Social vendría a ser el cúmulo de sentimientos que tenemos hacia los demás derivados de la capacidad cerebral que nos permite ser empáticos, y que estaría compuesta por lo que Goleman define como la empatía primordial, la sintonía, la exactitud empática y la cognición social. Por su lado, la Aptitud Social vendría determinada por lo que hacemos con esa conciencia social, es decir, nuestro comportamiento relacional y que estaría determinado por la sincronía, la presentación de uno mismo, la influencia y el interés por los demás. Detallamos a continuación estas habilidades.

  • Empatía primordial: sería la capacidad que tiene cada persona para detectar las expresiones emocionales de los demás.
  • Sintonía: viene a ser la capacidad que tenemos de prestar atención al otro desarrollando una escucha activa y completa. Cuando esta atención es mutua es cuando se produce una auténtico diálogo interpersonal.
  • Exactitud empática: esta habilidad viene determinada por la capacidad de comprender los motivos que están detrás de los sentimientos detectados a través de la empatía primordial y la sintonía.
  • Cognición Social: consiste en el conocimiento del funcionamiento político de la organización, del conocimiento de las reglas que rigen el funcionamiento de un grupo.
  • Sincronía: capacidad de interpretar rápidamente los signos no verbales y que nos permite "danzar", interactuar al unísono con el otro.
  • Presentación personal: capacidad de transmitir la impresión adecuada de nosotros mismos según las circunstancias. El carisma es una de sus características.
  • Influencia: consiste en causar en el otro una impresión favorable que incite a la fiabilidad y a la amabilidad y con ello se consiga el resultado deseado.
  • Interés por los demás: refleja las ganas de comunicarnos, de relacionarnos con el otro para así entenderle mejor y poder desarrollar así alguna acción social.

 Todas estas características se hacen necesarias en la empresa para potenciar de esa forma su competitividad y resultados, para dinamizar las relaciones laborales pero se hacen todavía más necesarias en el desempeño de los líderes empresariales que han de gestionar esas relaciones, la cultura empresarial y el cambio organizativo.

¿Les gustaría a ustedes que sus dirigentes empresariales tuvieran estas habilidades?
¿Les gustaría a ustedes mismos tenerlas o desarrollarlas en sus ámbitos de relación familiar, social o laboral?

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La inteligencia emocional puede ser una garantía de competencia social en la empresa

19 Abril, 2007, por Yovanni Castro Nieto
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 Hay que reconocer que la Inteligencia Emocional (IE) se debe medir y manejar mecánicamente en términos de objetivos, de lo contrario podríamos concebir en algún momento que la IE también podría generar infortunio (conflicto entre la inteligencia interpersonal y la intrapersonal). La falta de prudencia en un momento determinado, muchas veces nos lleva a pensar más totalitariamente que individualmente.

Las necedades no son falta de IE sino la diferencia que existe entre la inteligencia que se tiene y las emociones que se crean en un momento determinado.  Al hilo de esta reflexión, Isaac Newton también decía que existían dos cosas infinitas, una era el universo y la segunda la majadería y se atrevía a dudar de la primera…”

La IE bien cultivada nos ayuda a saber si podemos encontrar lo que queremos, esto le puede garantizar a la empresa un liderazgo social que ayuda al crecimiento económico. La debilidad para ejercer este liderazgo concluye en que en ocasiones lo que se quiere no necesariamente se decide con la inteligencia, sino con la energía subjetiva de autoridad que en un momento determinado se puede cultivar mentalmente para desarrollar la empresa.

Los factores de desarrollo y crecimiento empresarial no siempre han sido positivos a las competencias sociales y en muchas ocasiones han dificultado un dinámico y eficiente desenvolvimiento de la IE en la persona como empresario y su consecuente crecimiento económico y social.

¿Es la IE el garante seguro para generar competencias sociales en la empresa ?

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