Escenas cotidianas

29 Enero, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
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El otro día, viajaba en un autobús de línea donde hay unos asientos rojos reservados para personas mayores, embarazadas… y otros asientos verdes para el resto de pasajeros. Junto a mí viaja una pajera de mediana edad sentados en sus asientos verdes y un hijo adolescente de pie. En un momento del viaje subieron varias personas mayores. El marido le dije a la mujer, sentados en sus asientos: "Tendrían que poner más asientos rojos"; a lo que la mujer le contesta: "si porque además nadie se levanta, de hecho una mujer el otro día le hizo levantarse a un chico para que le dejara el asiento".

Al principio este comentario y esta escena, provoco una primera aceptación de lo dicho por el señor. Sin embargo, después de unos segundos me di cuenta de otros matices:

  1. Está muy bien que eduquen a su hijo para que él fuera de pie y les cediera el asiento a uno de sus padres. Sin embargo, todo y todos educamos y por si acaso, ninguno de ellos se levanto o hizo ademán de ceder su asiento a alguna de esas señoras mayores que se habían subido más tarde. El ejemplo también educa, y como opina José Antonio Marina, la educación es responsabilidad de toda la sociedad. Pensemos en que sociedad queremos y por tanto actuemos de aquella forma que nos ayude a construir esa sociedad.
  2. Mientras ellos iban en sus asientos verdes quejándose de las personas que hacen mal uso de los asientos reservados, hace que afirme: "que mal vamos si para ceder el asiento a otra persona, necesitamos que nos lo diga una norma o el color de un asiento". Es decir, estamos perdiendo la capacidad de empatía, de pertenencia a una comunidad en la que unos cuidamos de otros… Y estamos dejando que la norma, la ley, el derecho… se convierta en fuente de ética y moral. Si para comportamos éticamente necesitamos siempre de la ley, de la norma… es indicador de que algo nos falta como personas, indicador de que técnica, económica y tecnológicamente estamos avanzando, pero que en lo más intangible aunque humanamente más necesario estamos fallando.
  3. Lo mismo ocurre con la RSC, si las empresas necesitan de las leyes para saber ser responsables, es que todo eso no está interiozado en el tejido empresarial y sus culturas. Y lo peor, las empresas, no son otra cosa que reflejo de cómo somos las personas y como nos queremos organizar.

¿Vosotros qué opináis al respecto?

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La complejidad y el caos en la empresa

9 Noviembre, 2007, por Yovanni Castro Nieto
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Estos son temas discutidos desde hace mucho tiempo, pero que termina siempre en el dicho famoso: ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

Hace algunos días coincidimos en Donosita un grupo de conferencistas, participantes y organizadores de la jornada EUSKALIT denominada; "Equipos innovadores: La inteligencia emocional en las organizaciones", en la celebración de la XIII Semana Europea de la Calidad. En este evento se habló del caos, la inestabilidad y la incertidumbre que vive el entorno actual y los fundamentos de la gestión innovadora en la empresa emocionalmente inteligente. Surgieron algunas preguntas muy interesantes a las que quiero a través de este post dar una respuesta más amplia, exponiendo alunas de las razones que nos llevan e estudiar estos temas.

Con respecto al caos surge un concepto bastante interesante como es el de organizaciones caórdicas (caos+orden) término acuñado por Dee Hock, fundador y ex-CEO de VISA. Caórdica significa cualquier auto organización, adaptativa al sistema complejo no lineal, ya sea físico, biológico o social, cuya conducta exhibe características de ambos orden y caos, o traducido a la empresa como la cooperación y competencia.

Así Willis Harman opina que las empresas desarrollan "una cultura que podría ser la diferencia entre una transición suave y ordenada hacia una sociedad global saludable y sostenible, y el caos y la anarquía que algunos ven en nuestro futuro cercano"

El otro concepto que cada día oímos más en las organizaciones es "Complejidad", que se define esencialmente como los problemas que se generan el la empresa. Una de las propiedades esenciales del comportamiento complejo consiste en la capacidad de llevar a cabo transiciones entre diversas formas de comportamiento emocional que manifiestan las personas que integran la organización.

Roger Lewin (2002: 23) pregunta a Christopher Langton, ¿qué es complejidad? Y este responde: "La complejidad y el caos dan vueltas persiguiéndose intentando averiguar si son lo mismo o cosas diferentes. Completamente ordenado aquí … Completamente aleatorio aquí" dijo dibujando grandes trazos. "La complejidad se produce en algún lugar intermedio".

Otra definición que nos llama la atención es la formulada por Philip Anderson, (Krugman, 1997: 7), "la complejidad es la ciencia de lo emergente".

Estas definiciones propuestas permiten dar dos conclusiones concretas: la primera, la complejidad se encontraría a medio camino entre el orden y el caos; la segunda, la complejidad se levanta en medio de las transiciones que se generan entre diversas formas de comportamiento. Durante estas transiciones es donde surgen las propiedades emergentes.

Steven Johnson (2001: 19), describe las propiedades emergentes como: "La evolución de reglas simples a complejas es lo que llamamos `emergencia´" y la emergencia es lo que ocurre cuando un sistema de elementos relativamente simples se organiza espontáneamente y sin leyes explícitas hasta dar lugar a un comportamiento emocionalmente inteligente. Sistemas tan dispares como los seres humanos o las ciudades que siguen las reglas de la emergencia.

De esta manera podemos concluir que la complejidad es un fenómeno que se debe al surgimiento de propiedades emergentes en donde los sistemas sean o no complejos adoptan comportamientos "inteligentes".

Esta complejidad incomoda el mundo de las empresas. Peter Senge (Op. cit.: 157), nos cuenta que "La forma en que solíamos hacer frente a la complejidad era dividiendo las cosas en trozos más pequeños, más manejables. Pero esto da por sentado que la suma de las partes es igual al todo. Y así es como tradicionalmente intentábamos resolver los problemas en el mundo de los negocios, y eso ya no es válido en la clase de mundo globalizado en que nos encontramos".

Basándonos en los principios de Hock, consideraremos algunas indicaciones que podemos emplear para evitar la complejidad en la empresa al surgir el caos, la incertidumbre y la inestabilidad:

  • La autoridad y las competencias deben estar distribuidas debidamente en la mayor medida posibles.
  • El sistema organizacional debe auto-organizarse.
  • La gestión debe ser distribuida de manera horizontal.
  • Debe combinarse cooperación y competencias.
  • El comportamiento organizacional debe ser infinitamente flexible y al mismo tiempo extremadamente duradero.
  • La propiedad intelectual referente a lo innovación y a la creatividad debe ser orientar a la asociación y equidad.

Las empresas que en la actualidad quieren ser competitivas, deben estar preparadas para manejar la complejidad ocasionada por el caos, la incertidumbre y la inestabilidad ¿Creen ustedes que las empresas lo están?

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Procesamiento cuántico de Información : Desafío empresarial del futuro

16 Octubre, 2007, por Yovanni Castro Nieto
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 Hace algunos días se publicó un post muy interesante que recogía un atrayente relato de cómo ha evolucionado el proceso de información hasta nuestros días. Carmen Cecilia Ochoa Arellano, dejaba planteada una pregunta a la que algunos lectores tratamos de dar respuesta hacia dónde irán las TIC con el manejo de información. Es evidente que vamos hacia un procesamiento cuántico de la información, como lo apunta Antonio Acín, "la mecánica cuántica ofrece nuevas formas de procesamiento y transmisión de información".

Más allá de tener acceso a grandes cantidades de información se tiene el problema de la seguridad en la transmisión de la misma, lo cual es difícil de resolver para garantizar totalmente la encriptación de información. En teoría, el procesamiento cuántico de la información ofrece la solución al problema, buscando la transmisión totalmente privada de información. Los protocolos de criptografía cuántica que están sujetos a las leyes de la física cuántica, permiten que la información sea utilizada por la persona a quien va dirigida. Para ello, basta suponer que todos los dispositivos que entran en el proceso de tratamiento de la información son totalmente seguros, los de las partes honestas que buscan intercambiar la información, y los de cualquier "pirata" que intente leerla sin ningún permiso.

La tecnología actual tiende claramente a la miniaturización, de hecho la Ley de Moore predice que en menos de dos décadas nos situaremos en el orden atómico. A esas escalas, los efectos cuánticos cobran importancia y es necesario ir pensando en adaptarse a las nuevas condiciones aprovechando de ellas las ventajas competitivas para nuevas aplicaciones.

En la actualidad, se intenta construir un ordenador cuántico, aunque no se sabe cuándo se logrará. Para ello, los expertos y especialistas en la materia trabajan con iones controlados y con láser, realizando experimentos complicados y costosos, que aún están a buen trecho de alcanzar su meta.

El procesamiento cuántico de información se diferencia del proceso clásico, básicamente porque la información no se puede copiar, característica muy importante a la hora de procesarla y trasmitirla de manera segura. De hecho, hoy ya existen empresas que utilizando la tecnología actual comercializa prototipos de criptografía cuántica.

De esta manera, se plantean algunas preguntas sobre el futuro del tratamiento cuántico de la información a las que Antonio Acín busca dar respuesta, tratando de conseguir el camino práctico de la aplicación cuántica: "¿Podemos, utilizar las redes de comunicación tal y como hoy las conocemos al procesar cuánticamente la información? En las redes actuales, los nodos distantes se encuentran conectados por una serie de repetidores. Si realizamos una llamada desde la comunidad Autónoma País Vasco a Los Ángeles, la señal que genera nuestra voz pasa por toda una serie de repetidores que la leen y amplifican de manera que el receptor puede oír nuestro mensaje sin errores. Pero, ¿es posible amplificar la información cuántica si no es posible copiarla? ¡No!"

¿Significa entonces que estamos ante el reto empresarial más importante que tienen las TIC, en cuanto a que la comunicación cuántica de información a grandes distancias no sea imposible realizarla como hasta ahora si lo ha sido?

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¿Toda la iniciativa de la RSC para las empresas? No.

26 Enero, 2007, por José Gregorio del Sol Cobos

Sabemos que las empresas están para ganar dinero, por eso me parece demasiado ingenuo pensar que algo como la filosofía de hacer negocios con un cierto “tinte” de RSC pueda tener para ellas el mismo significado que para el ciudadano de a pie pero interesado en saber cómo funciona el mundo que le rodea. Para la mayoría (seré indulgente y creeré que pueda haber alguna excepción), la RSC es un elemento extraño más al que tienen que adaptarse poniendo en el menor riesgo posible su negocio o, incluso, aprovechándolo para aumentar aquél.

Es conocida en esta plataforma de debate mi pesimismo sobre el poder de los consumidores, pero además hoy estoy especialmente irritado con el comportamiento de los políticos, europeos en este caso.

Hace unas semanas Europa se conjuraba para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y al mismo tiempo pararle los pies a Rusia para que no nos tenga cogidos por… ahí. Se habló de aumentar la eficiencia (aunque no he leído ni oído mencionar ningún plan para mejorar las redes de distribución de la energía, por ejemplo), de diversificar las fuentes de la energía que consumimos (para alborozo del lobby pro-nuclear) y de reducir el consumo (algo que sólo podremos hacer los particulares -que en eso sí que tenemos algo de parte- porque las empresas tienen que seguir produciendo y saben que como no se las va a condenar a ninguna multa, tienen vía libre para seguir como hasta ahora). Cuando uno oye tanta palabra así de golpe, con unos porcentajes la mar de optmistas y rimbombantes con los años para los que se prevén, pues casi hasta se alegra.

Hasta que uno lee una noticia como ésta, en elpais.com. Para ahorrarle al lector con prisas el viaje hasta otra página, resumiré diciendo que Europa da vía libre a las empresas automovilísticas que venden coches aquí a seguir sin reducir las emisiones de carbono de éstos hasta los niveles que las casas habían firmado con la Unión Europea.

Segunda en los morros de los que pensamos que no se le pude dejar a sus anchas a la empresa para que siga haciendo lo que le venga en gana (la primera fue el levantamiento de la prohibición a las químicas de usar componentes peligrosos en sus procesos de producción si el beneficio monetario era suficiente).

¿Por qué traigo esa noticia y mi airada protesta aquí? Porque en una primera fase las empresas se habían comprometido, dentro de su “apuesta” social por reducir voluntariamente las emisiones de los vehículos que fabricaban. Y sí, las han reducido, en cifras auténticamente ridículas, y en todo caso muy alejadas de sus promesas iniciales.
Uno de los motivos, entre otros, está en el aumento de ventas enorme que están experimentando sus vehículos todo-terreno, auténticas “bestias” que consumen a ritmo de superdeportivo, y mueven mucho más peso que un turismo, por ejemplo. Se me podrá aducir que aquí intervienen los clientes que son los que demandan ese tipo de coches, pero yo pienso que son las propias compañías las que han hecho aparecer esa demanda, con una muy agresiva publicidad de dichos automóviles.

¿Y qué hace el político bruselense? Pues acatar las recomendaciones del lobby automovilístico, que tiene miles de ofertas de aldeas del mundo empobrecido para que empleen allí a sus ciudadanos con sueldos irrisorios y sin apenas derechos laborales, y que sólo están esperando un gesto mal hecho en Europa para llevarse todas sus fábricas.

¿Dónde queda la apuesta de esas empresas por la responsabilidad social, en un tema tan importante como la contaminación del planeta donde vivimos?¿Y dónde las muestras de Europa por reducir sus emisiones a la atmósfera como ejemplo al mundo de que es posible un desarrollo (más) sostenible?

Esta noticia no hace más que reafirmarme en algo que ya expresé en algún comentario o artículo anterior, y es que la apuesta de la empresa por la RSC será tanto más fiable cuanta mayor presión política reciba al respecto. Y como mejor se presiona desde la política es con leyes.

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