E-migración
8 Mayo, 2007, por José Gregorio del Sol CobosEl ser humano ha conseguido el relativo y quizás falso dominio del planeta que ahora tan orgullosos y despreocupados ostentamos gracias a tres elementos: su inteligencia, su número y, a eso viene este artículo, su capacidad de desplazarse y de adaptarse para así mejorar sus condiciones de vida.
El Homo sapiens, recientemente devenido en Homo videns, es, antes que todo eso, el Hombre Viajero (lamento no saber tanto latín), y no hay un solo pueblo en el mundo, por muy primigenio que se crea, que no haya llegado a su lugar actual desde otro sitio ni aceptado a otros pueblos en su seno. Aunque, desde luego, y sin contar los pueblos nómadas, la mayoría de las migraciones humanas han tenido como motivos los desastres típicos que afectan a todas las especies: cambios climáticos y pérdidas de productividad de los lugares de asentamiento (por dichos cambios o por la propia explotación humana) y, desgraciadamente, por un motivo propio y exclusivo de los homínidos más avanzados: las guerras. De hecho, toda la Historia europea se puede describir en base a ingentes movimientos de población y a las guerras que los provocaron. De todos modos, podemos decir que el ser humano, cuando ya no puede adaptarse más a las situaciones cambiantes del entorno que le rodea, no tiene otro remedio que emigrar.
Eso ha sido así hasta ahora, lo viene siendo en el presente (mientras lees esto habrá varios millones de personas viajando por el mundo en busca de una vida mejor, en medios de transporte y con tiempos de viaje sumamente dispares), y nada permite esperar que no sea así en el futuro. Sin embargo, dentro precisamente de las sociedades más desarrolladas, las que menos necesidad social de emigrar deberían tener, hay ciertos movimientos de migración que no implican desplazamientos y que a pesar de ser decisiones individuales, no dejan de ser una tendencia social.
Me refiero a todos esos caso de personas que en mayor o menor medida trasladan sus vidas, también en mayor o menor intensidad de lo que siempre se ha llamado "la vida real", a algo así como una nueva vida virtual y digital.
Quizás estés pensando, amable lector, en ese aparente fenómeno de masas llamado Second Life , con notable incorporación española reciente, pero aunque sea el caso más llamativo, no es el único.
Realmente, uno puede ver un cierto trasvase de nuestros esfuerzos desde la vida real a la virtual en algo que aparentemente permite reforzar lazos en la primera, como las comunicaciones escritas por correo electrónico o los múltiples sistemas de chat, y desde luego todo lo relacionado con los blogs permite una extensión y ampliación de nuestro rango de acción y de recolección de información, siendo quizás el fenómeno reciente más extremo en ese sentido una "herramienta social", como Twitter, o las redes sociales, que permiten poner un porcentaje más que importante de nuestra vida en la red, de forma virtual.
Sin duda existen más ejemplos, pero éstos me sirven bien como base para preguntarme, y preguntaros, sobre el porqué de que tanta gente esté viajando de forma quizás imperceptible en busca de unas mejores condiciones de vida (aunque una vida bien en lo alto de la "pirámide de Maslow"), desde una vida real, no virtual, que aparentemente no da lo suficiente, o todo lo que creemos necesitar. ¿Es algo esperable? ¿Algo realmente sin mayor importancia? ¿Se juntarán indefectible e inseparablemente ambas vidas en el futuro? ¿Cuán cercano o lejano es ese futuro? ¿Se llegará a esas pesadillas de la ciencia-ficción con toda la Humanidad subsumida en sus sueños cibernéticos? ¿Es más o menos sostenible que la actual sociedad occidental una con un mayor grado de virtualización, sobre todo teniendo en cuenta que ese podría suponer un abandono de sectores productivos esenciales para la supervivencia? ¿Es un proceso socialmente justo? Y sobre todo: ¿es mejor la vida digital / virtual, que la "real"?

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