Líderes empresariales socialmente inteligentes

16 Mayo, 2007, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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Hace ya unos meses que Daniel Goleman publicó su último libro en España titulado Inteligencia Social.

En este libro, que tiene su fundamento en el espectacular desarrollo que están propiciando las neurociencias en el estudio de varios cerebros en interacción social, este autor hace referencia a la importancia del impacto de nuestras relaciones sociales en nuestra vida, en nuestra biología y en nuestra salud. Somos "animales" eminentemente sociales por lo que nuestro cerebro está increíblemente preparado para la interacción social, ya sea en el ámbito familiar, de amistad o en el laboral. Sabemos que las organizaciones empresariales se consideran comunidades de personas que trabajan con un objetivo común y fundamentadas en relaciones sociales y productivas que quedan determinadas, en gran medida, por la estructura organizativa, por su cultura empresarial y estilo de liderazgo.

Para poder desarrollar esta inteligencia social, y conseguir unas relaciones productivas y personales saludables, eficaces y eficientes, Goleman nos propone 8 habilidades a desarrollar cimentadas en dos presunciones esenciales: la Conciencia Social y la Aptitud Social. La Conciencia Social vendría a ser el cúmulo de sentimientos que tenemos hacia los demás derivados de la capacidad cerebral que nos permite ser empáticos, y que estaría compuesta por lo que Goleman define como la empatía primordial, la sintonía, la exactitud empática y la cognición social. Por su lado, la Aptitud Social vendría determinada por lo que hacemos con esa conciencia social, es decir, nuestro comportamiento relacional y que estaría determinado por la sincronía, la presentación de uno mismo, la influencia y el interés por los demás. Detallamos a continuación estas habilidades.

  • Empatía primordial: sería la capacidad que tiene cada persona para detectar las expresiones emocionales de los demás.
  • Sintonía: viene a ser la capacidad que tenemos de prestar atención al otro desarrollando una escucha activa y completa. Cuando esta atención es mutua es cuando se produce una auténtico diálogo interpersonal.
  • Exactitud empática: esta habilidad viene determinada por la capacidad de comprender los motivos que están detrás de los sentimientos detectados a través de la empatía primordial y la sintonía.
  • Cognición Social: consiste en el conocimiento del funcionamiento político de la organización, del conocimiento de las reglas que rigen el funcionamiento de un grupo.
  • Sincronía: capacidad de interpretar rápidamente los signos no verbales y que nos permite "danzar", interactuar al unísono con el otro.
  • Presentación personal: capacidad de transmitir la impresión adecuada de nosotros mismos según las circunstancias. El carisma es una de sus características.
  • Influencia: consiste en causar en el otro una impresión favorable que incite a la fiabilidad y a la amabilidad y con ello se consiga el resultado deseado.
  • Interés por los demás: refleja las ganas de comunicarnos, de relacionarnos con el otro para así entenderle mejor y poder desarrollar así alguna acción social.

 Todas estas características se hacen necesarias en la empresa para potenciar de esa forma su competitividad y resultados, para dinamizar las relaciones laborales pero se hacen todavía más necesarias en el desempeño de los líderes empresariales que han de gestionar esas relaciones, la cultura empresarial y el cambio organizativo.

¿Les gustaría a ustedes que sus dirigentes empresariales tuvieran estas habilidades?
¿Les gustaría a ustedes mismos tenerlas o desarrollarlas en sus ámbitos de relación familiar, social o laboral?

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