30 Enero, 2008, por María Andreína Moros Ochoa
El énfasis en el adjetivo "total" no está en cumplir unas especificaciones de producto o proceso comentan J. RIVERA et al (1997), sino en asegurar que el compuesto agregado de las características del producto o servicio satisfacen las necesidades del cliente.
Por otra parte, Irene MARTÍN (2000) considera que la calidad total es una filosofía de la dirección de las empresas y posee tres principios básicos que son:
- Orientación hacia el cliente, donde se presta una especial importancia a los bienes y servicios que satisfagan las necesidades del consumidor.
- Mejora continua, se refiere a la mejora de la satisfacción del cliente con eficiencia económica y sólo se puede conseguir mediante una mejora continua de los procesos productivos.
- Trabajo en equipo, donde el compromiso entre todos los miembros de la organización, proveedores y clientes es fundamental para lograr la calidad total.
De esta manera, los proveedores deben también actuar como "socios" de la empresa en ese propósito, sin perder de vista que la calidad y los costes deben ir estrechamente vinculados y no ser objetivos en pugna. Así, tanto los directivos, los trabajadores y los proveedores pueden sugerir cambios que vayan en provecho de la calidad, donde todos trabajen mutuamente para lograr la misión, visión y objetivos de la organización.
Otra opinión interesante sobre calidad total es la emitida por Enrique TORRES (2004) quien asegura que para esta creación de valor de la calidad total en las organizaciones, es necesario que se observen, analicen y ejecuten las nuevas tendencias emergentes en la política, en la sociedad, en la tecnología dentro de este mundo cada vez más global. De su conclusión, se desprenden algunas líneas de actuación prioritarias:
- La sostenibilidad: por medio de la cual se debe buscar que la empresa sea sostenible a largo plazo, procurando la plena satisfacción de todos aquellos grupos de interés que participan en la actividad.
- La gestión de los intangibles: los cuales deben incorporarse en los cuadros de mando, resultando cada día susceptibles de mayor atención, entre los que se pueden mencionar: el capital intelectual, el valor de la marca, la reputación corporativa, entre otros, que son considerados unos de los principales activos de las organizaciones.
- La innovación: entendido este concepto como la novedad que se introduce en algo para obtener un resultado mejor. Se debe manejar su búsqueda de manera sistemática para explotar al máximo la capacidad de innovación de las personas y de las organizaciones.
- La integración de las políticas: todas las políticas creadas para la consecución de los objetivos, deben ser conocidas no sólo por la alta dirección, sino que deben ser políticas integradoras que abarquen todos los ámbitos de la organización. Esto evitará divergencias y permitirá establecer objetivos comunes entre todas las áreas funcionales.
En mi opinión, sea cual sea su definición, la calidad se ha convertido en un factor diferenciador entre las empresas y por lo tanto, origina la competencia, es demandada por el cliente cuando tiene más comprensión sobre la información que maneja y se vuelve más exigente. Por ello, el término de calidad siempre debe tener inmerso el adjetivo "total", tanto en la prestación de servicios como la generación de productos. El objetivo principal debe siempre ser satisfacer las necesidades de los clientes de la forma más óptima posible.
¿Creen ustedes que dentro de las empresas actuales se desarrollan las líneas de actuación mencionadas?
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21 Noviembre, 2007, por José Antonio González Suárez
Un(a) profesional emocionalmente inteligente es consciente de la influencia e importancia que sus propias emociones y las que los demás tienen en la eficacia de su trabajo.Desde la Inteligencia Emocional pensamos, que principalmente hay que lograr que sean los(as) trabajadores(as) los que se motiven a sí mismos(as). Con esto no queremos decir que no haya que continuar motivando, sino que este tipo de motivación tiene efectos demasiado temporales en comparación con la auto-motivación.
El/la profesional emocionalmente inteligente es consciente y disfruta del trabajo en equipo, coopera y se implica en los procesos y busca el bien común por encima de sus propios intereses
Cuando los(as) profesionales son emocionalmente inteligentes, las relaciones interpersonales son sanas, el diálogo y la escucha se practican, los clientes se sienten bien tratados, comprendidos, y su nivel de satisfacción es alto.
Cuando la organización se ocupa de ayudar a las personas a desarrollar su Inteligencia Emocional, inicia un proceso de Desarrollo de la Persona, que será la clave fundamental para implantar el resto de sus sistemas y métodos de trabajo. Implantar sistemas sin cambios en las personas (en su forma de pensar, sentir y comportarse) es pan para hoy y hambre para mañana.
Describimos el conjunto de competencias emocionales que engloban la Inteligencia Emocional así como las habilidades emocionales que implican cada una de ellas:
- Conciencia Emocional
(Lograr darse cuenta de la realidad desde uno mismo)
· Ser conscientes de los puntos fuertes y débiles y las limitaciones.
· Aceptación de los propios errores.
· Uso adecuado de los juicios de valor.
· Identificación de las emociones propias y ajenas.
- Regulación Emocional
(Capacidad de expresar adecuadamente las propias emociones)
· Expresión adecuada de las propias emociones.
· Control de las situaciones emocionalmente tensas.
· Gestión positiva del estrés.
· Toma de decisiones adecuadas.
- Autonomía Emocional
(Capacidad de mantener una actitud positiva y de responsabilidad)
· Pensar positivamente.
· Buen nivel de auto-estima personal.
· Asumir responsabilidades adecuadamente.
· Auto-motivarse.
- Habilidades Sociales
(Capacidad para mantener relaciones con los demás, sanas y estables)
· Asumir la responsabilidad de la propia vida.
· Desarrollar cada una de las áreas de la vida.
· Equilibrio familiar.
· Implicación social adecuada.
- Habilidades de vida y bienestar
(Capacidad de equilibrar Edmundo laboral y personal)
· Empatía personal.
· Crítica constructiva.
· Uso adecuado del Feedback.
· Resolución de problemas y superación de conflictos.
La Inteligencia Emocional se fundamenta en un estudio científico que descarta la hipótesis de que estemos frente a una "moda pasajera", científicamente está demostrado que se desarrolla a través de toda la vida y existen ya programas prácticos y operativos que permiten que las personas puedan ser entrenadas en el conjunto de competencias y habilidades que anteriormente en este blog hemos descrito.
El cambio y la mejora emocional es posible, pero para ello la persona tiene que querer y estar dispuesta a pagar por ello el precio que considere que vale su propio desarrollo.
¿Usted qué opina?
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30 Abril, 2007, por Yovanni Castro Nieto
La complejidad que proviene de las nuevas tecnologías y la nueva economía se traduce dentro de la empresa en nuevas relaciones entre directivos y trabajadores del conocimiento; nuevas relaciones con clientes y proveedores; nuevas relaciones con la sociedad a la que sirve (responsabilidad social empresarial); nuevas relaciones con el pasado y el futuro (cambios, flexibilidad, descongelamiento organizacional…). En este sentido podemos visionar un nuevo liderazgo, desarrollando nuevos modelos de liderazgo emocional (Boyatzis, Goleman), que confirman el impacto positivo que tienen, sobre el clima laboral y los resultados, los estilos de dirección "suaves", más afectivos, participativos y capacitadores, frecuentemente empleados hoy por la nueva generación de hombres y mujeres directivos.
Sabemos que la actual realidad apunta hacia la "Era del Conocimiento", donde el protagonismo de la economía pareciera ser la materia prima esencial de la gestión en la empresa. Por esta razón, el capital humano deja de ser un pasivo, para constituir el activo principal de la organización.
Quizá se deba empezar por aprender a ejercitarnos impulsando la dimensión humana en la empresa, dando un significado amplio al aprendizaje, adquiriendo conocimientos sobre los avances en nuestro campo profesional, sin descartar nuestra contribución personal a la innovación. Hemos de desarrollar habilidades y posiciones que nos hagan seres humanos más consumados, que contribuyan a la eficacia y la calidad de vida en nuestro entorno social. También debemos tomar decisiones con mayor conciencia del potencial de nuestra mente, y cultivar todos sus recursos en beneficio colectivo, lo que debe interpretarse en las organizaciones como el cambio real de las personas que la integran
El procedimiento que hace más de un siglo se empezó a tratar en las escuelas de negocios, sigue siendo hoy un dolor de cabeza para los empresarios: la motivación, la calidad, la dirección por objetivos, el liderazgo, el trabajo en equipo, el empowerment, la reingeniería de procesos, la organización inteligente, el cambio, los valores, las competencias, la gestión del conocimiento, etc. Pero, ¿Qué nuevas soluciones se abrirán paso en la gestión empresarial en los próximos años? y ¿Qué nuevos perfiles de directivos y trabajadores se irán consolidando en la empresa?
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