27 January, 2010, por Eduardo Jubete Díez

A pesar de que en anteriores posts ya haya hablado sobre la enorme influencia del contagio emocional, permitidme que sucumba a la tentación de hacer hincapié en este tema, esta vez tomando de referencia la aplicación del liderazgo y la gestión de equipos en el mundo organizacional actual. Cuando a menudo se menciona que en todo entramado organizativo, el contagio emocional tiene una mayor repercusión en su vertiente descendente (de arriba hacia abajo) se quiere hacer referencia al papel crucial que juega todo directivo para sacar lo mejor de las personas que se encuentran a su cargo a través de la comunicación del estado de ánimo y las emociones de unos a otros . Pero, ¿es realmente cierta esta afirmación? ¿Se contagian las emociones más rápidamente de forma descendente? Lo cierto es que el estado emocional de la persona que se encuentra al frente de un equipo es el que tenderá a modificar con mayor rapidez el clima del grupo, tanto en lo positivo como en lo negativo, contagiando a sus colaboradores.
El funcionamiento de un equipo puede alcanzar límites insospechados cuando se utilizan estilos de liderazgo que alientan la resonancia y las emociones positivas (estilos visionario, coaching, afiliativo y democrático), aunque también puede suceder todo lo contrario si no se emplean adecuadamente los estilos que pueden causar la tan temida disonancia (estilos timonel y autoritario).
Todos sabemos que no hay una única receta que podamos utilizar a modo de comodín para cada momento o para cada situación. No hay un único estilo de liderazgo que sea más importante que los demás, sino que más bien es la combinación de los diferentes estilos lo que caracteriza a un buen líder.
Fue David McClelland quien constató en uno de sus estudios que la resonancia de los distintos tipos de líderes "estrella" dependía de diferentes conjuntos de competencias de liderazgo, al igual que pudo cerciorarse de que los líderes que poseen en su repertorio seis competencias o más de la Inteligencia Emocional son más eficaces que los que carecen de ellas.
Por lo tanto, a continuación me gustaría plantearles un ejercicio que les brindará la posibilidad de descubrir cuáles son las competencias de la inteligencia emocional que les caracterizan y que puede ser aplicado tanto a su vida personal como profesional.
1. Lea con detenimiento el siguiente listado de competencias:
- Conciencia emocional de uno mismo.
- Valoración adecuada de uno mismo.
- Confianza en uno mismo.
- Autocontrol.
- Transparencia.
- Adaptabilidad.
- Logro.
- Iniciativa.
- Optimismo.
- Empatía.
- Conciencia organizativa.
- Servicio.
- Inspiración.
- Influencia.
- Desarrollo personal de los demás.
- Catalizar el cambio.
- Gestión de los conflictos.
- Trabajo en equipo y colaboración
2. Identifique aquellas competencias que más se ajusten a su forma de ser, que formen parte de sus fortalezas. Además de realizar por sí mismo este análisis, puede pedir su opinión a aquellas personas que le rodean para obtener más información.
3. Una vez identificadas , intente sacar el máximo partido a esas competencias a la hora de fijar sus objetivos. A menudo dedicamos demasiado tiempo a intentar reducir aquellos aspectos en los cuales tenemos que mejorar (denominados vulgarmente como debilidades), en lugar de potenciar nuestras fortalezas, siendo estos nuestros aspectos diferenciadores.
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25 May, 2009, por José Luis Orella Unzué
Los períodos económicos que ha tocado vivir a nuestra generación están encuadrados en el Socialismo comunista y el Capitalismo neoliberal que propugna una libertad extrema de mercado. El neoliberalismo instaurado por la dama de hierro Margaret Thatcher alentaba la iniciativa privada, la privatización de los bienes estatales y la demolición de las cuotas fiscales. El ideólogo del neoliberalismo Milton Friedman abogaba por las desgravaciones fiscales, los incentivos monetarios y la relajación de los controles. La aplicación de estas normas ha llevado al capitalismo a la desregularización y a los abusos financieros. Y con estos elementos en marcha se ha arribado a la profunda recesión y a la crisis económica en el que nos encontramos.
La solución ante el desastre al que nos ha llevado el neoliberalismo está clara, no es volver de nuevo al socialismo ni a un capitalismo neoliberal remozado.
Sin embargo las medidas tomadas hasta el momento para afrontar la crisis financiera y económica van en una disimulada renovación del neoliberalismo. Algunas de estas medidas son las siguientes: el lavado de cara de los bancos, la elevación de las cuotas fiscales, la profusión del papel moneda y las nacionalizaciones. John M. Scott apunta en la línea de una renovación del neoliberalismo con la vuelta a las bases del negocio bancario, el reconocimiento de las pérdidas, la introducción de los diversos plantes de rescate, la consolidación del sector y la configuración de un nuevo marco regulatorio. En esta vía de renovación del neoliberalismo en la que coinciden muchos actores políticos, vemos lo que está pasando en Europa ahora mismo: Las medidas tomadas hasta ahora como la rebaja de los tipos de interés, el aumento del gasto público, las ayudas a los bancos, la impresión de un dinero fresco en cantidades industriales, la rebaja de los precios hasta llegar a la deflación, la normalización del sistema bancario, la estabilidad crediticia, la compra de cédulas hipotecarias hasta el monto de los 60.000 millones de Euros por parte del B.C.E., la mejora de la financiación de los bancos, las medidas puntuales de apoyo a la burbuja de la construcción y del automóvil para reactivar sus respectivas economías y la reducción del pluriempleo de los consejeros de las grandes compañías.
Se cree que con estas medidas se puede disminuir el aspecto social de la crisis, es decir, la caída de afiliaciones a la Seguridad Social, el aumento del paro, la exigencia de la movilidad social y cambio de residencia, el abaratamiento del despido y los contratos temporales.
Más aún, esta renovación globalizada pretende justificar la conservación de la misma ética social global que ha circulado hasta el momento de la crisis, la cual potencia la faceta consumidora de los ciudadanos buscando como norte de la vida únicamente el placer y el vivir el momento, es decir, el clásico "carpe diem".
Esta búsqueda y recambio de estructuras económicas implica una renovación de los líderes. El nacimiento de nuevos líderes sociales tras una transformación interna personal y que en lo exterior exige un nuevo equilibrio ético y moral entre la producción y el consumo.
Estos nuevos líderes plantearán estructuralmente la implantación de una economía social de mercado que sea sostenible con la ecología y con la pobreza mundial. Es decir, una economía de libre mercado pero con un firme cuadro legal no nacional, no europeo, sino global y mundial de gobernanza, que regule la empresa privada, la cual deberá contar con un liderazgo social en el que confluyan para el corto y medio plazo los intereses de los accionistas y los afectados y la sostenibilidad ecológica y ética ante la pobreza mundial.
Para eso se necesitará establecer reglas claras de control a los bancos, a las recalificaciones de los entornos por parte de los entes públicos y al endeudamiento de los particulares. Tendrán que organizar la empresa en vista al beneficio compartido, al estilo de las buenas cooperativas, de modo que los trabajadores vean la empresa como cosa suya porque genera riqueza material, trabajo y valores. El objetivo de estos nuevos líderes será crear y desarrollar empresas en las que sus valores meta sean la responsabilidad social, la transparencia y la confianza.
Algunas empresas vienen presentado un balance de Responsabilidad Social Empresarial en sus memorias anuales que no basta para el recambio de estructuras. Es necesaria una transformación social ciudadana. En este plano, cada ciudadano tendrá que aprender de la crisis sufrida y en consecuencia reequilibrar la doble vida como productor y como consumidor. Max Weber en su ya conocido trabajo sobre la ética protestante y el espíritu del capitalismo exigía que los ciudadanos se rigiesen por valores como el esfuerzo, la puntualidad, la disciplina y la voluntad de aceptar una gratificación aplazada. A este esfuerzo de regeneración, la ética personal de la economía social de mercado exige que no sea ideal cotidiano el lema del "carpe diem" sin una visión ecológica, de que los bienes son escasos y de que una gran parte de la población mundial vive sumida en la pobreza absoluta material, cultural y ahora virtual.
¿Usted qué opina?
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11 May, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo
Artículo 23 (Declaración Universal de los Derechos Humanos )
- Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
- Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
- Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
- Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
"Una ocupación que sólo genera dinero es una ocupación pobre" Henry Ford 1863 - 1947, industrial norteamericano
En mi opinión el trabajo es un derecho, tal y como indica la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 23, pero también es un deber. Todo ciudadano debe contribuir a la sociedad con su trabajo, remunerado o no. Además, es una aspiración legítima que el trabajo contribuya a nuestra autorrealización, a nuestro proyecto personal de vida buena (para ahondar en el tema de la vida buena consultar el Manual Educación para Ser de Antonio Sastre). Por esta razón en el trabajo no buscamos únicamente dinero, lo que no quiere decir que la remuneración no sea importante, ya que es un indicador del reconocimiento de nuestro trabajo.
En el ámbito de las organizaciones son clásicas algunas teorías sobre motivación como las de: Maslow y la jerarquía de necesidades (que van desde las fisiológicas hasta las de autorrealización); McGregor y sus teorías X (el hombre es vago por naturaleza, trabaja básicamente por dinero, etc.) e Y (el hombre busca en el trabajo gratificaciones de orden superior, es ambicioso, etc); Herzberg y sus factores higiénicos (que evitan la insatisfacción pero no producen satisfacción: salario, condiciones laborales, etc) y factores motivadores (reconocimiento, responsabilidad, etc.); McClelland y su teoría de las tres necesidades (afiliación - mantener relaciones cercanas y agradables; logro - superación, consecución de objetivos; poder - influir sobre otras personas para que hagan cosas).
Entiendo que un sistema de remuneración debe contribuir a tres objetivos:
- Controlar/Gestionar los costes salariales: es lógico que una empresa intente racionalizar uno de sus principales costes.
- Motivación y compromiso del personal: a través de un sistema de remuneración adecuado se puede conseguir que el personal esté satisfecho y dé lo mejor de sí mismo.
- Captar y mantener a buenos profesionales y evitar la rotación: es muy importante para una organización dotarse de un personal eficaz y eficiente y conseguir que dicho personal permanezca en la misma. Las personas son las que tienen el conocimiento y ahí radica la principal ventaja competitiva. Los productos y los servicios se pueden ‘copiar' pero la clave está en las personas.
Para que los objetivos anteriores se cumplan es necesaria la credibilidad del sistema de remuneración. Y dicha credibilidad entiendo que no es posible si no se dan las siguientes condiciones:
- Sistema justo: adaptado o adaptable a las distintas situaciones, justo interna (entre los miembros de la organización, discriminando la aportación de cada uno, justicia distributiva) y externamente (comparado con las empresas del sector). Cabría aquí la pregunta sobre la transparencia (¿la remuneración debe ser abierta o confidencial?)
- Confianza en quien va a evaluar. Si no se confía en la imparcialidad o la capacidad de quien nos va a evaluar cabrán dudas sobre el sistema.
- Implantación adecuada: Un cambio en el sistema de remuneración tiene un impacto importante, que puede ser bueno o todo lo contrario. Habrá que valorar el momento, la forma, los criterios de medición… y todo ello dependerá, a su vez, de la comunicación.
- Un sistema de remuneración variable no debe utilizarse para ahorrar costes.
- No debe ofrecerse como variable aquello que es debido por justicia (por ejemplo- la subida del IPC es un mínimo que debe asegurarse ya que de otra manera el salario real disminuye porque pierde capacidad adquisitiva).
Quiero terminar presentando y dejando para la reflexión la máxima de Reinhard K. Sprenger, autor de El mito de la motivación, "Todo motivar es desmotivar" y una cita literal del mencionado libro: "El origen de toda acción motivadora es un déficit, supuesto u observado, entre el rendimiento posible y el rendimiento real. (…) El sistema de la acción motivadora es la desconfianza hecha método" (pp.39-40).
¿Qué opina usted? ¿Puede motivar el sistema de remuneración? ¿"Todo motivar es desmotivar"?
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29 April, 2009, por Luis Martínez Cerna
Recientemente en Chile se ha puesto en marcha la Ley 20.285 que permite el acceso a la información pública por parte de los ciudadanos. El acceso a la información respecto a sueldos, licitaciones, compras públicas, consultorías al aparato público, actos administrativos, entre otros, ha venido a transparentar los actos de gobierno y ha marcado un hito relevante en cuanto a la posibilidad de fiscalización de la ciudadanía respecto a su gobierno.El debut de esta Ley, el día lunes 20 de abril pasado, se concentró específicamente en los sueldos y honorarios recibidos por personas pertenecientes a la coalición de partidos de gobierno, la Concertación, que mediante investigaciones periodísticas dieron cuenta del interés por saber cuánto ganaban los políticos y asesores dentro del gobierno. Es un interés morboso para algunos y una medida de transparencia necesaria para otros.
Independiente de los motivos, lo cierto es que hoy los actos del gobierno son públicos y la información puede ser solicitada por cualquier ciudadano. Esto permitirá avanzar en el combate a la corrupción y en una mayor fiscalización por parte de todos, ya no sólo de los ciudadanos. Los medios de comunicación jugarán un rol clave en este sentido.
Sin embargo, el acceso a la información pública es un primer paso, necesario por cierto. Pero, ¿qué pasa con la información de las empresas? Hemos visto también recientemente como tres cadena farmacéuticas, que en conjunto concentran cerca del 90% del mercado, se han coludido para aumentar los precios de 222 medicamentos, mucho de ellos de necesidad vital en tratamientos médicos.
Las voces también han emergido para transparentar no sólo la información del aparato público, sino también de aquellos actos privados que afecten el bienestar público. Ha surgido en Chile una discusión respecto a la precariedad de la autorregulación en los mercados, ya que ante esta imposibilidad la alternativa es la regulación, tan resistida por la empresa privada.
Hoy, la discusión sigue abierta y tanto la Fiscalía Nacional Económica de Chile (FNE), como el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), han puesto su empreño por esclarecer este hecho y sancionar efectivamente, con las limitaciones que se tienen en el derecho chileno.
Pero en fin, esto es sólo para señalar que el acceso a la información no sólo debe ser abordado por la administración pública, sino que los actos de los privados, cuando afecten el bienestar público, también debe ser materia de interés general, afectando por tanto la transparencia en los actos de las empresas.
¿Usted qué opina al respecto?
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26 May, 2008, por Neida Albonoz Arias
La reconocida organización independiente Transparencia Internacional (TI), con sede en la ciudad de Berlin, Alemania tiene como objetivo hacer seguimiento de la corrupción en el mundo y facilitar asesoría para combatirla.
Esta organización realiza una encuesta anual que complementa el Índice de Percepciones de Corrupción de TI; mide la aparente disposición de las autoridades de un país para aceptar sobornos y se fundamenta en las respuestas de más de 11.000 empresarios en 125 países. TI clasifica a los países cuyas empresas están más dispuestas a cometer actos de corrupción y según los resultados obtenidos en el 2006, éstas pertenecen a los mayores países exportadores mundiales, los cuales se presentan a continuación:

La razón por la cual India y China, están a la cabeza de los países dispuestos a pagar sobornos es debido a su alta industrialización y la presión por conseguir recursos, aunque esto no quiere decir que suceda únicamente en países subdesarrollados.
Al observar la lista de países dispuestos a pagar sobornos cotidianamente, éstos son países, donde la gente tiene que destinar el dinero difícilmente ganado a pagar servicios que deberían ser gratuitos. Por lo general, tanto el países pobres como desarrollados las familias de bajos recursos son las más perjudicadas por la corrupción. Podríamos pensar que un factor que fundamenta los sobornos o tráfico de influencias son los bajos sueldos de los funcionarios que procesan los trámites; mientras que si comparamos el sueldo de una persona que realiza un trámite en un país desarrollado, ésta no tiene necesidad de pedir un soborno porque gana lo suficiente. Sin embargo, no deja de presentarse el fenómeno en países desarrollados pero a nivel empresarial (sector privado) y a nivel de gobierno.
A continuación se muestran los países más afectados por el tráfico del sobornos según cifras oficiales de TI, al 6 de diciembre de 2007.

Igualmente, según el Barómetro Global de la Corrupción 2007 de TI, teniendo el cuenta el grado de sobornos declarados, los sobornos ocurren en los siguientes servicios:
- Policía
- Poder judicial
- Servicios de registros y permisos
- Sistema educativo
- Servicio de salud
- Proveedor de electricidad
- Sistema legal
- Administración tributaria
- Proveedor de agua
- Proveedor de gas
- Proveedor de teléfono
Según TI a pesar de que la policía y el poder judicial es la institución reportada como la que pide más sobornos, hay diferencias regionales. Por ejemplo en la Unión Europea y países de Europa Occidental, la fuente común de soborno son los servicios médicos. En América Latina, Asia Pacífico y América del Norte la corrupción es un problema judicial. En África y nuevos estados independientes: Rusia. Moldavia y Ucrania, el soborno prevalece en los sectores de la educación y salud (sectores importantes para el desarrollo humano).
Lo anteriormente referido resulta incongruente por ejemplo con la realidad de algunos países miembros de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica OECD, porque algunos de ellos pagan sobornos en el mundo; y los gobiernos hacen esfuerzos por crear leyes para frenar la corrupción, las cuales pareciera que no han comenzado a producir resultados.
Pienso que en todos los países del mundo las personas e instituciones están siendo castigados por los sobornos y la corrupción, por tanto es un compromiso no solo de los gobiernos sino de la sociedad civil y del sector privado.
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7 January, 2008, por Carmen Cecilia Ochoa Arellano
El fenómeno de la globalización impacta cada día más en la necesidad de que las empresas mejoren sus condiciones de competitividad y así lograr ventaja competitiva. De este modo, la Unión Europea ha decidido comenzar a trabajar por la creación de un mercado único tanto para la música, las películas, programas de TV y los juegos accesibles por Internet, como para la telefonía móvil.Actualmente, no existe una regulación que contemple reglas claras y precisas para el consumidor en cuanto al acceso de material protegido, también se presenta el problema de los desacuerdos entre las partes involucradas en cuanto al tema de los impuestos y las copias privadas.
El informe que ha presentado el día jueves 03 de enero de 2008 en Bruselas la Comisión Europea, incluye algunos desafíos que se deben vencer para poder realizar la implementación de esta propuesta. Estos desafíos son:
- La poca disponibilidad de los propietarios de contenidos creativos a facilitarlos para su publicación online, que se genera como consecuencia de las continuas descargas ilegales en la Red y de los problemas en la UE para negociar acuerdos comerciales entre los propietarios de derechos y los distribuidores de contenidos online.
- La necesidad de otorgar licencias transfronterizas para que este material pueda ser utilizado en todos los países miembros de la UE. Ya que la falta de licencias copyright transfronterizas que permitan utilizar el contenido en varios o todos los países miembros dificulta el establecimiento de los servicios online en toda Europa.
- También se debe generar un marco jurídico que permita la interoperabilidad y la transparencia de los sistemas de derechos digitales (DRM). En este caso, se busca la interoperabilidad de los distintos sistemas de gestión de derechos digitales y para que los consumidores estén informados sobre las restricciones en vigencia para descargar contenidos.
- El fenómeno de la "piratería", para lo cual se quiere introducir "códigos de conducta" que deberían respetar los proveedores de servicios y empresas que dan acceso a contenidos, propietarios de derechos y consumidores para de esta manera garantizar la presencia de una alta gama de atractivos contenidos online y una protección adecuada para trabajos protegidos por copyright.
Se ha considerado que el informe trabaja en pro del aumento de la eficiencia de la utilización de los dispositivos de las TIC apropiados, como lo son los ordenadores y los teléfonos móviles entre otros dispositivos. Así como la facilitación de la concesión de las licencias de copyright en todos los estados miembros y como se mencionó anteriormente un marco legal que proteja a los creadores de contenido garantizándoles una remuneración justa.
Se prevé que logrando este acuerdo, las ganancias de la industria se podrían cuadruplicar, pasando de unos ingresos de 1.800 millones de euros en el año 2005 a 8.300 millones de euros en el año 2010.
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22 October, 2007, por Emilio Urbina Mendoza
Los más prestigiosos analistas, tantos europeos como americanos, han señalado el creciente peligro de "desdemocratización" en América Latina. La organización "Transparencia internacional", "las Naciones Unidas", y la misma Unión Europea; han mostrado su preocupación sobre el creciente incremento de prácticas no democráticas en la región. Los informes dan alarma sobre el debilitamiento de las instituciones democráticas y jurídicas que sustentan el tenue Estado Social de Derecho contemplado en la tradición constitucional del continente, por lo menos, desde la década de los 70. Entre las múltiples formas de estrechar las estructuras modernas y modernizadoras de las sociedades, recientemente se ha echado el guante al abuso de conceptos íntimamente vinculados con la ética y la empresa. Nos referimos al uso selectivo de la RSE como arma política para fustigar al sector privado.
Como hemos venido analizando a lo largo de este año en el marco de los post publicados en el blog de industria y servicios de la plataforma virtual de debates "creemos el futuro", la RSE es un concepto que raya entre fronteras indeterminadas. Una de esas zonas limítrofes que configuran los espacios "grises" entre lo que es la RSE y la obligación jurídica, está relacionada con la tesis que asocia a la RSE con responsabilidad obligatoria del empresario previamente tipificada en las legislaciones, inclusive, punitivas. Algunos Estados latinoamericanos, tal y como se constata en la acción administrativa y de gobierno, han construido todo un enramado de coerción al empresario por vía de la RSE. Ante la debilidad de las estructuras económicas del sector privado en Latinoamérica, las clásicas exacciones tributarias ven tocar el límite máximo antes de ingresar en los predios de la confiscatoriedad. Es decir, buena parte de los Estados latinoamericanos que han revivido las nociones sobre el extinto socialismo real, ya no puede ajustar mayores alícuotas en los tributos conocidos, así como resulta una flagrante violación a la Constitución, la creación de otros hechos imponibles artificiales o fuera de la racionalidad económica.
Ahora bien, nos preocupa que para suplir esta voracidad fiscal, los Estados aludidos le echen guante al concepto de la RSE como forma de ir cercando la libertad empresarial. La RSE debe poseer un marco jurídico básico para evitar transformarse en mera "filantropía empresarial". Sobre este aspecto estamos de acuerdo. No hay dudas al respecto. Pero, de allí a convertirla en instrumento de persecución contra la empresa privada es completamente perverso, cuando no contraproducente contra la misma RSE. Por ejemplo, en la próxima reforma anunciada de la Ley del Impuesto Sobre La Renta en Venezuela, la RSE es excluida de las deducciones o beneficios tributarios para los contribuyentes. E incluso, se ha planteado en el seno de la Asamblea Nacional (el equivalente a las Cortes españolas) la creación de un impuesto para la RSE.
El empresariado, y por sobretodo, el que se conduce entre economías subdesarrolladas, ve con suspicacia cualquier fórmula que implique usar parte de sus recursos para actividades no reproductivas de su negocio. Y las regiones que forman estos Estados, por lo general, vislumbran al empresario como un hombre egoísta al cual se debe moralmente explotar para que cubra lo que en principio es responsabilidad del Estado. Frente a este peligro, ¿qué opinan ustedes?.
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9 January, 2007, por
Yo sigo a lo mío, intentando venderos las bondades de este producto nuevo y reluciente a medio camino entre el activismo y la empresa, que bauticé como responsabilidad social global, por parte de las empresas, claro está.
En mi anterior artículo sobre este tema, Jaizki dijo en uno de los comentarios que dejó, la siguiente frase:
“Creo que a una empresa se le debe pedir exactamente lo mismo que a un particular, que cumpla la ley.”
Y no puedo estar más de acuerdo. Punto uno.
Punto dos: uno de los múltiples achaques del mundo empobrecido es la corrupción que sufren sus ciudadanos en su relación con autoridades de todo tipo y función. Todos hemos oído hablar de las coimas en las fronteras africanas, por ejemplo, o de los pagos a vigilantes de puertos africanos para que hagan la vista gorda a la partida de cayucos. Pues bien, no son sólo los individuos y estamentos africanos los que incurren en corrupción, y hasta yo diría que el montante total de esa corrupción podría ser insignificante frente a lo que consiguen las grandes empresas que comercian con esos países por hacerse con la mejor porción del “pastel”. Y esas empresas a menudo son de los países que más nos quejamos de esa corrupción imperante en el tercer mundo, y a menudo están subvencionadas con ayudas estatales a la exportación de más que dudosa moralidad.
Y es que “Las compañías que sobornan frustran decisivamente los mejores esfuerzos de los gobiernos de países en desarrollo por mejorar la gobernabilidad y, de ese modo, perpetúan el círculo vicioso de la pobreza”, según cuenta Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional, en un informe muy revelador. Resumiéndolo mucho, se hicieron preguntas a empresarios de 125 países, sobre su percepción de la corrupción en el suyo. En esa página aparecen las estadísticas para los treinta países más exportadores, y un índice más alto implica una menor corrupción. Obsérvese que nadie pasa del “notable”. Y es que el tercer mundo es rico, pero no les dejamos darse cuenta de ello ni mucho menos aprovechar esa riqueza en igualdad de condiciones. El “pastel” está demasiado rico como para compartirlo.
¿Cómo frenar esa invasión a base de sobornos y que los países empobrecidos puedan empezar a luchar efectivamente contra la corrupción?
Mi propuesta es que la responsabilidad social global tiene algo que decir al respecto.
Tengo la convicción de que parte de la situación de pobreza de muchos millones de personas está relacionada con el sistema económico global que “padecemos”, llamémosle como queramos. Y a escala global en ese sistema los individuos somos objetos pacientes de las acciones de los verdaderos sujetos agentes, las empresas. Son éstas las que deben cambiar si se quiere un sistema diferente. Y una forma muy sencilla de que lo hagan es que empiecen a respetar la legalidad y la moralidad en sus tratos con otras empresas, con los gobiernos y por supuesto con los individuos como trabajadores y clientes.
Por completar:
“Es una hipocresía que las empresas basadas en países miembros de la OCDE continúen dispensando sobornos por todo el mundo, mientras que sus gobiernos sólo aplican la ley mediante la retórica y no en los hechos. El Índice de Fuentes de Soborno de TI indica que esos países no hacen lo suficiente para desmantelar el soborno transnacional” .
“Los encuestados en países africanos de menor ingreso, por ejemplo, identificaron a las compañías francesas e italianas como algunos de los mayores infractores.”
Pero España es la número trece en esa clasificación. ¿Hacemos lo suficiente?
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