Regiones e inspiración para la creación de redes
23 Agosto, 2007, por José Luis González-PerníaDetrás de los espacios para exponer ideas de negocio que comentábamos hace un par de semanas, se encuentra el concepto de redes, cuyo desarrollo se ha convertido en un elemento clave de las regiones tecnológicamente más avanzadas, como por ejemplo, Silicon Valley en EEUU, Cambridge en Reino Unido o Uusimaa (Helsinki) en Finlandia. Cada una de estas regiones se caracteriza por una filosofía emprendedora, apoyada en la existencia de personas con talento y personas con recursos financieros, el desarrollo de múltiples tecnologías, y el vínculo que existe entre las empresas y las universidades.
En el caso de Silicon Valley, su nacimiento se debe a la iniciativa que tuvo la Universidad de Stanford a principios de los años 50, aprovechando sus terrenos para crear un parque tecnológico, destinado a la creación de nuevas empresas por parte de sus alumnos. Durante las siguientes décadas, tanto Stanford como el resto de universidades de la región, (ej. Universidad de Berkeley), contribuyeron con el desarrollo de la misma, proporcionando un gran número de ingenieros. Pero esta región no habría llegado a convertirse en lo que es hoy en día, sin la existencia de personas como Kleiner, Perkins, Caufield & Byers, quienes dieron origen a un nuevo tipo de inversor que, además de proporcionar recursos financieros, tiene experiencia en el sector y presta su red de contactos a las empresas donde invierte: los venture capitalists. En Silicon Valley el espíritu de riesgo forma parte de la filosofía de trabajo, y antes de llegar a tener éxito con una empresa, el emprendedor puede llegar a tener varios fracasos. En realidad, dicha cultura está bastante extendida en EEUU, pues como Mark Lehrer cita en uno de sus artículos, si un emprendedor con una idea nueva pierde dinero de otros en EEUU, sus acreedores le preguntan si tiene otra idea nueva para invertir.
Por su parte, el modelo de cambridge se basa en aspectos como, la disponibilidad de recursos financieros, provenientes tanto de fuentes formales como informales; el papel de la Universidad de Cambridge en la generación de conocimiento y la transferencia tecnológica; la existencia de grandes empresas tecnológicas que colaboran con la Universidad; y quizás uno de los aspectos más importantes, al igual que en Silicon Valley, la cultura emprendedora y de aceptación del fracaso como experiencia valiosa.
Finalmente, en Helsinki la colaboración es considerada como la única alternativa para crear valor añadido. Es por ello que, por un lado, las empresas cooperan tecnológicamente unas con otras y, por otro, las universidades de la región (ej. Universidad Helsinki de Tecnología) están fuertemente vinculadas en la investigación y generación de conocimiento, en colaboración con empresas del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, TICs, (ej. Nokia y Ericsson). Además, iniciativas como la Helsinki School of Creative Entrepreneurship, creada en 2005, buscan desarrollar una plataforma de innovación en la región, con el fin de mejorar el potencial creativo y emprendedor de los estudiantes provenientes de cualquiera de las otras universidades (con formación más técnica). Asimismo, la mayoría de los actores tecnológicos fineses se encuentran en Helsinki, y ello ha influido a que, desde la educación y la investigación básica, exista una clara apuesta por la creación y apoyo al crecimiento de spin-offs tecnológicas, con capacidad de internacionalización y potencial de llegar a convertirse en líderes mundiales. Para ello, desde principios de los 80s el mercado venture capital se ha desarrollado rápidamente, y las incubadoras de empresas, además de estar especializadas en un área de negocio concreta, han trabajado de manera cercana con la Universidad. Por último, no podemos olvidar los esfuerzos de la Administración por conformar un sistema regional de innovación que respalda la actividad emprendedora.
Red emprendedora

De una manera global, y en base a los elementos que caracterizan a las regiones más avanzadas que hemos comentado, podemos vincular en una red a todos los elementos del entorno que favorecen el espíritu emprendedor y la innovación: (1) el emprendedor (capital humano local y extranjero), (2) los venture capitalists y business angels (financiación para el inicio de proyectos emprendedores), (3) las empresas consolidadas capaces de emprender (intrapreneurship o actividad emprendedora de empresas), (4) la Universidad y los centros de investigación (generadores del conocimiento empresarial y tecnológico), (5) la Sociedad (como generadora de una cultura de riesgo y de aceptación del fracaso empresarial), y (6) la Administración (encargada de acondicionar el entorno con infraestructuras, leyes, sistema educativo, etc)
Muchas otras regiones están intentando replicar los modelos de Silicon Valley, Cambridge y Helsinki. En otras palabras, están tratando de crear puentes de unión entre el emprendedor y el inversor, entre la Universidad y la empresa, entre la empresa y la Sociedad y entre cada uno de los emprendedores (bien sea como clientes, proveedores o colaboradores del proyecto empresarial)
Todos sabemos que la creación de redes es necesaria para conseguir una Sociedad emprendedora, pero ésta no es una tarea exclusiva de la Administración; tanto las empresas, como la Universidad y la Sociedad deben formar parte de esta actuación por iniciativa propia. En este sentido, pienso que los espacios para exponer ideas de negocio que existen actualmente, pueden ser la semilla que nos inspire, para que comencemos a formar las redes emprendedoras que necesitamos, ¿no creen?

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