Si los inversores te dan miedo, no los rechaces

28 Febrero, 2008, por José Luis González-Pernía

Atentos a la siguiente conversación entre un emprendedor y un asesor financiero:

"Entrepreneur: We have an offer of $1M for 51% of the company. What do you think?

Venture Hacks: I wouldn’t take the 51% deal. At that point it is no longer your company. You are an employee. And you are no longer doing a startup. And you killed the entrepreneurial drive.

Investors who would like to buy 51% of your company don’t know how to invest. Especially if it is early stage. They think they are buying an asset that someone is going to run for them. But what they have done is killed the entrepreneurial drive.

Reject that deal out of hand. I would rather go back to eating Ramen noodles and working out of my parent’s basement. It is equivalent to selling your company for a little bit of money and going to work for your investors. Continue looking for another deal.

Don’t even talk to these 51% guys if they come back with a better offer. They have already made their intent to own 51% of the company clear."

Esta es la respuesta que ofrece Venture Hacks a uno de sus lectores en el primer Office Hours que organizaron los responsables del blog con el fin de atender dudas y cuestiones sobre la búsqueda y obtención de capital. En otras palabras, el emprendedor, lector del blog, plantea la cuestión de si debería aceptar la oferta de un inversor a cambio del 51% de su empresa. La recomendación que recibe es que debería rechazarla puesto que si no lo hace, la empresa dejaría de pertenecerle y se converitía en un empleado, cegando así su espíritu emprendedor.

Desde luego, el miedo a perder el control que puede sentir un emprendedor ante una oferta de inversión superior al 50% del capital de su empresa es justificable, sobre todo si se tiene en cuenta que esa pérdida de control puede llevarle incluso a la calle (Recordemos cómo Steve Jobs fue despedido de Apple en 1985 a pesar de haber sido el fundador de la empresa, algo que él mismo cuenta en la segunda historia del discurso dado en la graduación de la Universidad de Standford en 2005)

No obstante, la recomendación de Venture Hacks me parece contradictoria… ¿cómo rechazar de entrada una oferta del 51% cuando la mayoría de emprendedores no pueden asumir ni siquiera el 10% de la inversión con fondos propios?. El reto está en cómo evitar perder el control de forma permanente si en realidad esa es la intensión del inversor.

El miedo a perder el control es algo que se puede solucionar pactando una desinversión o estrategia de salida del inversor. De esta manera, el inversor está obligado a ir recuperando paulatinamente su inversión del capital de la empresa participada en un plazo determinado (Ej. se podría fijar que el inversor recupere toda su inversión en un plazo máximo de 10 años, empezando a desinvertir a partir del 5to año). Obviamente, esta opción implica que el inversor tendrá el control durante el periodo en que posea la mayoría del capital, pudiendo llegar a intervenir en la gestión, pero no será algo permanente.

El uso de claúsulas que contemplen la estrategia de salida es algo muy habitual en las inversiones de capital riesgo. Si bien es cierto que el capital riesgo en general no está destinado a las pequeñas empresas, existe una parte conocida como venture capital que se dedica a invertir temporalmente en proyectos emprendedores con potencial de crecimento que se encuentran en fases tempranas de desarrollo. Frente a un inversor de capital riesgo, yo no recomendaría a ningún emprendedor rechazar de entrada una oferta superior al 50% del capital, puesto que su estrategia de inversión es temporal.

Con el capital riesgo, en vez de ver la pérdida de control como una amenaza, debería apreciarse como una ventaja temporal. De hecho, algo que diferencia a los inversores de capital riesgo de los bancos y otras instituciones financieras es que su valor añadido no sólo está presente en el dinero que invierten, sino también en la asesoría, el acceso a redes de contactos y la ayuda en la toma de decisiones. Dicho en otras palabras, este tipo de inversores vela de manera activa por el éxito de las empresas en la que invierte, ya que con cada inversión está jugando una apuesta, y como jugador arriesgado es natural que intervenga en la gestión de las empresas para hacer que su inversión sea rentable.

Lo importante ante una oferta por la mayoría del capital de la empresa es asegurarse de que exista una buena estrategia de salida y que la perdida de control lleve implícito el acceso a redes de contactos, así como, la asesoría en la toma de decisiones y una mayor financiación por otras vías. Planteado de esta manera, ¿valdría la pena aceptar una oferta de inversión que obligue a ceder el control de la empresa?

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Regiones e inspiración para la creación de redes

23 Agosto, 2007, por José Luis González-Pernía

Detrás de los espacios para exponer ideas de negocio que comentábamos hace un par de semanas, se encuentra el concepto de redes, cuyo desarrollo se ha convertido en un elemento clave de las regiones tecnológicamente más avanzadas, como por ejemplo, Silicon Valley en EEUU, Cambridge en Reino Unido o Uusimaa (Helsinki) en Finlandia. Cada una de estas regiones se caracteriza por una filosofía emprendedora, apoyada en la existencia de personas con talento y personas con recursos financieros, el desarrollo de múltiples tecnologías, y el vínculo que existe entre las empresas y las universidades.

En el caso de Silicon Valley, su nacimiento se debe a la iniciativa que tuvo la Universidad de Stanford a principios de los años 50, aprovechando sus terrenos para crear un parque tecnológico, destinado a la creación de nuevas empresas por parte de sus alumnos. Durante las siguientes décadas, tanto Stanford como el resto de universidades de la región, (ej. Universidad de Berkeley), contribuyeron con el desarrollo de la misma, proporcionando un gran número de ingenieros. Pero esta región no habría llegado a convertirse en lo que es hoy en día, sin la existencia de personas como Kleiner, Perkins, Caufield & Byers, quienes dieron origen a un nuevo tipo de inversor que, además de proporcionar recursos financieros, tiene experiencia en el sector y presta su red de contactos a las empresas donde invierte: los venture capitalists. En Silicon Valley el espíritu de riesgo forma parte de la filosofía de trabajo, y antes de llegar a tener éxito con una empresa, el emprendedor puede llegar a tener varios fracasos. En realidad, dicha cultura está bastante extendida en EEUU, pues como Mark Lehrer cita en uno de sus artículos, si un emprendedor con una idea nueva pierde dinero de otros en EEUU, sus acreedores le preguntan si tiene otra idea nueva para invertir.

Por su parte, el modelo de cambridge se basa en aspectos como, la disponibilidad de recursos financieros, provenientes tanto de fuentes formales como informales; el papel de la Universidad de Cambridge en la generación de conocimiento y la transferencia tecnológica; la existencia de grandes empresas tecnológicas que colaboran con la Universidad; y quizás uno de los aspectos más importantes, al igual que en Silicon Valley, la cultura emprendedora y de aceptación del fracaso como experiencia valiosa.

Finalmente, en Helsinki la colaboración es considerada como la única alternativa para crear valor añadido. Es por ello que, por un lado, las empresas cooperan tecnológicamente unas con otras y, por otro, las universidades de la región (ej. Universidad Helsinki de Tecnología) están fuertemente vinculadas en la investigación y generación de conocimiento, en colaboración con empresas del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, TICs, (ej. Nokia y Ericsson). Además, iniciativas como la Helsinki School of Creative Entrepreneurship, creada en 2005, buscan desarrollar una plataforma de innovación en la región, con el fin de mejorar el potencial creativo y emprendedor de los estudiantes provenientes de cualquiera de las otras universidades (con formación más técnica). Asimismo, la mayoría de los actores tecnológicos fineses se encuentran en Helsinki, y ello ha influido a que, desde la educación y la investigación básica, exista una clara apuesta por la creación y apoyo al crecimiento de spin-offs tecnológicas, con capacidad de internacionalización y potencial de llegar a convertirse en líderes mundiales. Para ello, desde principios de los 80s el mercado venture capital se ha desarrollado rápidamente, y las incubadoras de empresas, además de estar especializadas en un área de negocio concreta, han trabajado de manera cercana con la Universidad. Por último, no podemos olvidar los esfuerzos de la Administración por conformar un sistema regional de innovación que respalda la actividad emprendedora.

Red emprendedora

Red emprendedora

De una manera global, y en base a los elementos que caracterizan a las regiones más avanzadas que hemos comentado, podemos vincular en una red a todos los elementos del entorno que favorecen el espíritu emprendedor y la innovación: (1) el emprendedor (capital humano local y extranjero), (2) los venture capitalists y business angels (financiación para el inicio de proyectos emprendedores), (3) las empresas consolidadas capaces de emprender (intrapreneurship o actividad emprendedora de empresas), (4) la Universidad y los centros de investigación (generadores del conocimiento empresarial y tecnológico), (5) la Sociedad (como generadora de una cultura de riesgo y de aceptación del fracaso empresarial), y (6) la Administración (encargada de acondicionar el entorno con infraestructuras, leyes, sistema educativo, etc)

Muchas otras regiones están intentando replicar los modelos de Silicon Valley, Cambridge y Helsinki. En otras palabras, están tratando de crear puentes de unión entre el emprendedor y el inversor, entre la Universidad y la empresa, entre la empresa y la Sociedad y entre cada uno de los emprendedores (bien sea como clientes, proveedores o colaboradores del proyecto empresarial)

Todos sabemos que la creación de redes es necesaria para conseguir una Sociedad emprendedora, pero ésta no es una tarea exclusiva de la Administración; tanto las empresas, como la Universidad y la Sociedad deben formar parte de esta actuación por iniciativa propia. En este sentido, pienso que los espacios para exponer ideas de negocio que existen actualmente, pueden ser la semilla que nos inspire, para que comencemos a formar las redes emprendedoras que necesitamos, ¿no creen?

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