Las empresas: ¿aprovechan “lo 2.0″ o se aprovechan de ello?

18 Enero, 2007, por José Gregorio del Sol Cobos

Las “cosas 2.0″ fueron la auténtica moda durante el 2006, y por lo menos hasta que se pueda tener el iPhone en la mano, parece que seguirán siéndolo en este nuevo año. Ocurre con ellas como con todas las novedades, que dejan pronto de serlo, uno profundiza según sus intereses en ellas y o dejan de ser interesantes, o se convierten en fuentes de más que interesantes negocios.

Algo así parece estar ocurriendo con una de las vertientes de esta nueva “sociedad de la conversación” que se está gestando en Internet. Se trata de las “multitudes”, término que en ingles parece ser “crowd”, y que en la forma de funcionar de aquel idioma aparece como prefijo o cercano a palabras clave, como “wisdom” (sabiduría), o “sourcing”, que para lo que quiero tratar, sería algo así como “sacar de la fuente”.

Yo mismo en artículos anteriores meditaba sobre la relación entre las empresas y estos nuevos paradigmas, preguntándome si sería posible integrar ambos mundos. Las empresas, o algunas de ellas, parece que han caminado a paso vivo y ya están aprovechando parte del potencial de las multitudes.

Realmente no es algo nuevo. Que me perdone Lorena si me equivoco o miento un poco, pero algo similar ocurrió ya con el llamado “software libre”, cuando los proyectos más grandes del mismo, como determinadas distribuciones de Linux, o el lenguaje PHP (en su versión 5, creo recordar), desarrollados con la aportación voluntaria de miles de personas de todo el mundo empezaron a coquetear con lo financiero, obteniendo grandes beneficios, bien es cierto que sin traicionar a fondo las licencias que guiaban todo aquel trabajo. La esencia es que una empresa aprovechó el trabajo de la multitud que había ido creando el producto.

En la actualidad, estando todos más rodados, hay un fenómeno similar, el (¿la?) “crowdsourcing”, que con un poco de imaginación podríamos traducir por “extracción [de conocimiento] de las multitudes”, aunque el parecido sospechoso con “outsourcing” (subcontratación, para hablar llanamente, y perdón por el taco), lleva al proceloso mar de dudas de si no querrá decir “subcontratación de las multitudes“… gratis o casi gratis:

Crowdsourcing” is a neologism for a business model that depends on work being done outside the traditional company walls: while outsourcing is typically performed by lower paid professionals, crowdsourcing relies on a combination of volunteers and low-paid amateurs who use their spare time to create content, solve problems, or even do corporate R&D. The term was coined by Wired magazine writer Jeff Howe and editor Mark Robinson in June 2006.

Tal y como señalan en elpais.es, en este artículo, no es algo exclusivo de las empresas, y su variante más benigna, la “sabiduría de las multitudes” es el combustible, por ejemplo, de la Wikipedia (de donde he sacado la cita anterior) [y de la que si no se me adelanta nadie comentaré algo en el futuro, dicho por un tal Lanier], pero también de determinados proyectos del MIT. Precisamente recomendaba hoy yo un sitio que practica parte de todo esto en el blog donde Lorena nos enseña CSS: se trata de un blog con algo de wiki (o wiki con algo de blog) donde Adobe invita a todo el que se anime a dar recetas, soluciones y también dudas y problemas sobre el arcano mundo de las hojas de estilo en cascada. Adobe es una gran empresa (no necesita que la enlace, verdad?), el sitio está en “beta”, y la gente participa por el placer de compartir conocimiento (supongo), pero qué ocurriría si de repente la base de datos creada con tanto conocimiento sobre las CSS se hace accesible sólo por suscripción, por ejemplo?

Ejemplos mucho más flagrantes son los que nos cuentan en el artículo de elpais.com, que os recomiendo como complemento a esta ya demasiado larga perorata, y de ahí el título de esta nota. ¿Qué opinais? ¿Hay relación de igualdad entre el voluntario o colaborador pagado y la empresa que usa los servicios de “crowdsourcing” que le ofrece otra? ¿Es una práctica más de explotación laboral? ¿Es fiable para las empresas el conocimiento nuevo creado por la sabiduría de las multitudes? ¿Creamos el Futuro es un ejemplo de “wisdom of crowds” o de “crowdsourcing” - benigno?

Ah, y perdonad tanto taco tecnológico ;-)

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