Presentación
Según algunos expertos, la nanotecnología supondrá en un futuro a medio plazo una revolución semejante a la que supuso la revolución industrial en el siglo XIX o la revolución informática hacia finales del siglo XX. En una sociedad globalizada como la actual, el papel de los medios de comunicación es, evidentemente, de vital importancia en la comunicación y difusión de los nuevos avances científicos y tecnológicos.
Esta sección de nuestro blog lleva por nombre “La comunicación de la Nanotecnología” y pretendemos con ella alcanzar dos objetivos. El primero es tratar de explicar cuándo, cómo y dónde un científico o un ingeniero que trabaja en el campo de la nanociencia o la nanotecnología comunica y difunde sus investigaciones en su ámbito profesional. El segundo es discutir cuándo, cómo y dónde esa información debe alcanzar al público no especializado.
¿Serían los periodistas los mejores transmisores de esos conocimientos?, ¿debería ser ésta tarea de los propios científicos o quizás una mezcla de ambas opciones?, ¿Cómo explicar dichos conocimientos para que resulten accesibles?. ¿Cómo os gustaría recibir esa información, caso de interesaros?.
Alguno de vosotros podría pensar, no sin razón, que esta historia no es nueva puesto que las preguntas que acabamos de formular cabría también hacerlas con respecto a la transmisión de cualquier avance científico o tecnológico no relacionado necesariamente con la nanotecnología. Efectivamente, la Historia tiene tendencia a repetirse a sí misma, ya lo dijo Nietzsche.
Pero quizás nunca la influencia de los medios de comunicación, especialmente la de los audiovisuales, haya sido tan determinante en la formación y mantenimiento de corrientes de opinión (algunas más que discutibles) como en el momento actual. Y la ciencia no queda al margen de esto, especialmente cuando se trata de ciencia cercana a nuestra experiencia como la que pueda relacionarse con la salud, por ejemplo.
Estudios realizados en Estados Unidos y el Reino Unido acerca de la cobertura prestada por la prensa a la ciencia en general y a aquellos aspectos más controvertidos de la ciencia en particular, indican que estos medios de comunicación hacen un trabajo bastante aceptable en lo que se refiere a las ciencias sociales pero no tan bueno cuando se trata de cubrir avances en las ciencias más “duras”, como las Matemáticas o la Física (D. Murray, J. Schwartz y S.R. Lichter, “It ain´t necessarily so: how media make and unmake the scientific picture of reality.” Rowman Publishers 2001). Por otra parte, muchos profesionales y miembros de instituciones académicas dedican importantes esfuerzos para motivar el acercamiento del público a la nanotecnología y quizás tiendan a olvidar lecciones aprendidas en el pasado o casi en el presente, como en los debates alrededor de la manipulación genética o la investigación con células madre. Y una de estas lecciones es que la gente, en general, no piensa como lo hace un científico. Por ejemplo, no me cabe duda de que ciertos políticos o asociaciones religiosas influyen más profundamente en la opinión pública acerca de la investigación con células madres que cualquier hecho científico. En lo que a la nanotecnología se refiere, nos encontramos aún en un estado mucho más embrionario y pienso que por ello a tiempo de pensar en una forma adecuada de que un científico o un técnico que trabaja en nanociencia o nanotecnología explique cómo adquiere sus conocimientos, alcanza sus conclusiones y cómo trata de plasmar el fruto de su trabajo en aplicaciones prácticas.










Sindicación

2006-10-11 a las 3.00 pm
Uyyy! aqui hay mucho que opinar…Pues siempre hay que contar con el factor humano. No siempre se encuentra uno con periodistas que son buenos profesionales, esto tambien es trasladable a los científicos o a cualquier otro campo. Así que suponiendo que existiera el “modelo perfecto” para divulgar conocimientos científicos en los medios de comunicación simepre encontrarías al periodista patoso que malinterpreta las fuentes o “saca el titular”. También puede darse el caso contrario y es que la fuente del conocimiento, es decir el científico, transmita algo de valor objetivo y no una mera especulación o tonterías disfrazadas de ciencia, y además en el momento oportuno. Para algunos lo importante es que se hable de ciencia a cualquier costa, para otros es también importante el que se dice. Probablemente es más adecuado un esfuerzo complementario entre científicos y periodistas, tratando de huir de la mitificación de las fuentes ( que parece que no existen otras si no son Nature y Science).