Seis cosas que todo periodista debería saber antes de escribir sobre nanociencia y nanotecnología.
En mi anterior post, indicaba la posibilidad de que tanto científicos profesionales como periodistas o divulgadores especializados en temas científicos contribuyesen a la difusión y el análisis de las noticias relacionadas con la nanociencia y la nanotecnología. Soy científico (físico) de profesión, por lo que no deja de desesperarme el inadecuado tratamiento dado en ocasiones a estos temas en los periódicos o en revistas pretendidamente serias (en posteriores contribuciones os daré algunos ejemplos).
Por ello, aquí propongo una lista de media docena de cosas que cualquier periodista debería saber antes de escribir sobre nanociencia y nanotecnología. Espero que algún periodista me replique contándome lo que todo periodista debería preguntar a un científico que trabaje en este campo (yo tengo mi propia idea, a ver si coincidimos….). Ahí van:
- Solo porque sea muy pequeño no significa que algo sea “nano”. Un nanometro (nm) es la milmillonésima parte de un metro (como la longitud de diez átomos de hidrógeno en fila). Para que algo se pueda considerar como investigación en nanotecnología o como un producto de la nanotecnología, debemos estar hablando de investigación o desarrollo a escala atómica o molecular en un rango de longitudes de entre 1 y 100 nm. Debemos además estar creando o usando estructuras, sistemas o dispositivos que, debido a su pequeño tamaño, presenten nuevas propiedades.
- Nanociencia y nanotecnología son dos cosas distintas. La nanociencia es el estudio de los fenómenos y la manipulación de los materiales a escala atómica o molecular, donde las propiedades son distintas de las observadas a escalas mayores. La nanotecnología supone el diseño, caracterización, producción y aplicación de estructuras, dispositivos y sistemas controlando la forma y el tamaño a escala nanométrica.
- Los “nanobots” no existen. ¡Ojo con las novelas de Michael Crichton y compañía!. No entiendo esa dichosa manía de que muchos reportajes sobre nanotecnología comiencen haciendo referencia a nano-robots (“nanobots”) navegando por el torrente sanguíneo con no se sabe bien que intenciones…..
- El que algo suene complicado no significa siempre que de verdad lo sea. Algunos científicos y algunas compañías hacen uso de un lenguaje excesivamente artificioso con el ánimo de dejar al personal boquiabierto y con miedo a preguntar. La nanociencia y la nanotecnología no son magia. Son fruto de la mezcla y la colaboración de físicos, químicos, biólogos e ingenieros cuyos estudios están basado en leyes físicas sólidas. Claro que tales investigaciones pueden resultar difíciles de entender para los profanos en la materia (o los que no lo somos…), pero pienso que las ideas básicas se deben poder explicar en términos comprensibles.
- La nanotecnología debe ser una tecnología responsable y de hecho lo normal es que lo sea. Los riesgos potenciales de la nanotecnología en aspectos como la salud o el medio ambiente han levantado cierta expectación. Como cualquier otra tecnología, la nanotecnología no está exenta de riesgos. Ahora bien, esto no significa que no se esté dedicando tiempo y dinero a comprenderlos y mitigarlos.
- La nanotecnología puede ser un negocio (y sin duda lo será cada vez más). Mas allá de espectaculares y poco realistas promesas (curas inmediatas para el cáncer, ascensores espaciales, “nanobots”) la verdad es que la nanotecnología significa, entre otras cosas, negocio, creación de nuevos empleos y desarrollo económico. Si el pasado es una referencia, algunas compañías de nanotecnología triunfarán y muchas otras fracasarán. Como en cualquier negocio. No obstante, la nanotecnología se emplea ya en electrónica y optoelectrónica, en la fabricación de nuevos materiales, en la industria cosmética, en la farmacéutica, etc. Las áreas que más beneficio producen hoy en día incluyen cosas tan mundanas como la fabricación de equipamiento deportivo, productos para pulir, recubrimientos protectores, cosméticos, bronceadores, catalizadores para automóviles….pero ni un solo “nanobot”.










Sindicación

2006-10-12 a las 1.32 pm
Es muy útil que seáis los propios científicos quienes expliquéis este tipo de cuestiones a los periodistas, con lenguaje claro y sencillo para que pueda ser comprendido. La mayor parte de las veces no es cuestión de mala fe por parte de los medios, sino simple desconocimiento y falta de comunicación para hacer llegar el mensaje de forma inteligible a la sociedad sin que pierda precisión por ello. Gracias por la iniciativa y un saludo. Tíscar
2006-10-12 a las 8.18 pm
Me parece importante el tema que se plantea porque de hecho forma parte de las motivaciones de esta experiencia. El papel, la “responsabilidad social” que desde el punto de vista ético tiene el científico, el tecnólogo … el tecnocientífico incluye - ha incluido siempre - la comunicación.
Venía de un post del blog de Sanidad y el comentario me parece pertinente aquí también; de manera que me voy a repetir un poco. Debemos fijarnos hoy, más que nunca, decía allí, en la letra pequeña, refiriéndome a la actividad de I+D+i+d.
La “i” que, aunque deficientemente, ya hemos integrado en nuestro discurso, denota un proceso de innovación que se acabará interiorizando en la organización.
Pero la “d”, de divulgación, que recuerdo haber leido por primera vez en el editorial de lanzamiento de Tecnociencia.org, no acaba de ser integrada en la actividad del científico/académico/… Y es ahí donde este nuevo universo de infotecnológico parece encajar como habilitador. Eso no significa que el periodista quede excluido de la labor de comunicación científica, sino que la irrupción de nuevas potencialidades infotecnológicas van a ayudarnos en el acercamiento, en términos de comunicación, entre todos los agentes implicados en la misma: tecnocientíficos, profesionales de la comunicación y de la información, infociudadanos, internetos …
2006-10-19 a las 5.52 pm
[…] En un post anterior os contaba algunas cosas básicas que, en mi opinión, todo periodista debería saber sobre nanociencia y nanotecnología antes de escribir sobre ellas. Gracias Tíscar y Antoine por vuestros interesantes comentarios. Me encuentro entre los partidarios de una mayor participación de los científicos y técnicos en tareas divulgativas, pero quizás os sorprendería saber la gran cantidad de ellos que piensan que esta no es su tarea en absoluto. En cualquier caso este camino a recorrer, el de la colaboración científicos - periodistas, es de doble sentido. También es necesaria, en mi opinión, una mayor preparación y un buen trabajo previo de documentación por parte del periodista antes de abordar determinados temas…. […]
2007-03-23 a las 7.35 pm
Sinceramente, considero que los artículos referidos a la ciencia no los deberían hacer los periodistas sino que los deberían hacer los propios científicos o gente que no siendo científica esté bastante \