Sobre la divulgación de la ciencia, la opinión social y lo que la web 2.0 puede aportar
Van a permitirme que me ponga un poco impertinente, repartiendo pan de higo sin ánimo de faltar y con el más puro espíritu de eso que han dado en llamar la web 2.0.Resulta muy reconfortante organizar unas jornadas para cantarnos recíproca y reflexivamente unas sin duda merecidas alabanzas ante los resultados cosechados durante un tiempo de más o menos duro trabajo.
Sin embargo, junto con las alabanzas debemos jugar a la reflexión y a la crítica de nuevo, tanto por pasiva como por activa.
Se planteó este blog de nanotecnología como una vía revolucionaria para la divulgación de una ciencia bastante desconocida, plagada de tópicos sensacionalistas y sin una frontera entre la realidad y la ficción claramente definida para el profano o incluso para el no-experto.
La plataforma de blog encaja en el marco de eso que llaman redes sociales, la web 2.0 o el conocimiento global que tan de moda se han puesto… ¿Fue una idea meditada o sólo palabrería barata y hueca?

Cuando se habla del conocimiento global, libre, de la web 2.0 de los blogs, las wikipedias, la catalogación semántica, las redes sociales y demás parafernalias pseudoutópicas, en el fondo, muy en el fondo, se está hablando de algo tan sencillo como la retroalimentación (hay quien prefiere llamarlo feedback) cultural.
Para entender todo este fenómeno hemos de centrarnos en el lugar donde nace, y lo hace sin duda en el seno de la informática, concretamente con el concepto de Software libre. Cuando Richard Stallman, un físico del MIT, quiso ir más allá con algo tan aparentemente estúpido como una impresora y le dieron con la puerta en las narices. Era un científico, estaba acostumbrado a tener siempre la necesidad de llegar más allá en su conocimiento, comprender cómo funcionan las cosas y poder así mejorarlas, pero le negaron el acceso al código fuente de los controladores de aquella impresora que se atascaba y no avisaba de ello. Pensó que era una verdadera blasfemia cerrar las puertas del conocimiento con fines económicos, así que se fue del MIT y creó el proyecto GNU, el concepto de software libre, las licencias de dominio público GPL y la idea de copyleft.

El acceso libre a la cultura, el conocimiento global… ¿Acaso no es esto lo que mueve eso que llaman las redes sociales? La web 2.0 significa que cualquiera pueda opinar, compartir sus conocimientos, discutir abiertamente y que de todo este ejercicio nazca un conocimiento nuevo, libre, vivo y en constante desarrollo.

Parece que no se puede hablar de la red sin mencionar a su padre, Tim Berners-Lee (casualmente de nuevo un físico, esta vez del CERN). La WorldWidWeb nace con el propósito de que científicos de todo el mundo pudiesen compartir y comparar sus datos con eficiencia y velocidad. Luego se desarrolló un lenguaje propio, el HTML, para que pudiesen mantener sus conversaciones y escribir sus artículos. No es nada nuevo que se nos ocurra utilizar la red para divulgar ciencia. La web nació para ello.
Pronto, todo evolucionó y la red hoy ha crecido hasta convertirse en una especie de cafetería de facultad de proporciones cosmológicas donde cada cual habla de cosas absurdas que le han pasado, cuenta chistes, compra coca-colas y de vez en cuando comparte su conocimiento o hace un poquito de ciencia. La base está en la comunicación directa, la sencillez de uso, el feedback y la enorme trascendencia de todo lo que escribes.
"You affect the world by what you browse."
Existía una ciencia acostumbrada a escribir sus artículos magistrales y comentarlos (quizá meses después) en su circo de expertos muchas veces restringido a un pequeño departamento de la facultad. A esa ciencia posiblemente le resulten tremendamente cansinas e impertinentes las ideas y comentarios de toda esa panda de nerds, geeks, ciberpunks y demás fauna autoeducada en las variopintas pseudoculturas de la red que caen constantemente en las más absurdas pamplinas de ciencia ficción y las cuentan en la cafetería entre chistes. Esos que se creen visionarios intelectualoides por escribir artículos con sensacionalistas títulos sobre nanotecnología y el fin del mundo, que creen firmemente en todas las paranoias y teorías de la conspiración desde matrix a expediente X y que compran en ebay carteras con caja de Faraday para que el gran hermano no detecte el RFID de su DNI electrónico.

Los científicos de verdad, los que tienen títulos y cátedras, les oyen en la cafetería y de vez en cuando sonríen o se unen a alguna conversación y en muy raras ocasiones hacen ciencia en la cafetería. Sólo cuando se hizo ciencia en la cafetería surgieron Richard Feynman o Microsoft.
A esos expertos les parece arriesgado montar un blog para divulgar la ciencia, es decir, hacer ciencia "de verdad" en la cafetería… ¿Quién sabe cuántas falacias caerín en un saco así? ¿Cuánto cretino esputará sus pajas mentales en los comentarios? ¿Cuánto daño puede hacer eso a la ciencia?
Antonio Fernández Rañada, suele decir en sus clases que la ciencia hay que discutirla, no sólo en las aulas sino en los bares, cuando uno está de cañas con sus amigos, porque no hay ideas absurdas, sino oídos necios.
Sin duda, la idea de discutir la ciencia no es nada nuevo, y eso de hacer redes sociales en la web 2.0 tampoco. En España, barrapunto (información sobre barrapunto en la wikipedia) lleva desde 1999 discutiendo la ciencia y la actualidad con un sistema propio, una especie de híbrido entre el formato blog (se publican entradas) y el foro (los comentarios a las mismas son anidados).

Barrapunto es la más clara referencia en habla hispana de que la idea de red social funciona, ya que en la mayor parte de los casos hay muchísima más información en los comentarios de los lectores que en las noticias propiamente dichas. Se trata de crear la cultura entre todos, discutirla y obtener nuevas conclusiones. Es de nuevo esa idea de cultura libre.
Yo me pregunto hasta qué punto se ha conseguido esto en el blog de nanotecnología que nos ocupa.
En primer lugar hay que plantearse cuáles eran los objetivos del blog, si hacerse preguntas sinceramente o si llegar a unas conclusiones predefinidas y educar a los periodistas desmintiendo todas esas ideas científico-ficticias.
Se montó un espacio bastante abierto, aunque controlado. Se instó a alumnos a colaborar proponiendo unos objetivos de publicación y colaboración mensuales y ofreciendo una recompensa académica en forma de créditos. Desde luego, esa recompensa y las exigencias de mínimos de colaboración para obtenerla fomentó la participación y los números de visitas y aportaciones convirtieron al blog en un éxito.
Sin embargo, volviendo a la omnipresente web 2.0, tendrC-amos que evaluar la interacción real que ha habido en el blog. ¿Hasta qué punto se fomentó una retroalimentación entre autores de entradas y comentaristas? ¿Qué ideas nuevas surgieron de la "red social"? ¿Llegamos realmente a construir un conocimiento colectivo?
Quizá simplemente nos hemos limitado a amontonar artículos, imágenes y enlaces uno detrás de otro sin ton ni son para engordar nuestros montones, sumar créditos y evaluar al peso el éxito de nuestro proyecto.
Si he de ser sincero conmigo mismo y con ustedes, me queda un cierto sabor agrio respecto a un proyecto en el que me embarqué hace casi tres meses como alumno colaborador. No lo hice con el propósito de sumar créditos como quien cosecha patatas sino con la firme creencia de que iba a aprender cosas, iba a poder discutir de temas interesantes con gente que sabía mucho más que yo y me iba a divertir haciéndolo.
Por mi experiencia (haciendo una clara y sincera autocrítica), el alumno terminó cosechando enlaces e ideas, muchas veces repetidas, para ligarlos con celofán en comentarios a artículos que poco o nada mencionaban sobre el tema. Leimos mucho y descubrimos muchas cosas para escribir nuestros artículos, pero la imposición de un cupo de líneas, enlaces e imágenes en los artículos y en los comentarios entorpecieron la comunicación. Repaso los comentarios que encuentro en el foro, tanto los míos como los de los demás, y tengo una sensación de que se ha hablado mucho y escuchado poco.
Pero esta incomunicación de que hablo fue mucho más allá!.
Durante las jornadas, uno de los editores del blog de nanotecnología puso como ejemplo de lo que se debe evitar al divulgar la nanotecnología un artículo de este blog. Jugar a ser Dios: La nanotecnología y el fin del mundo era un artículo pretenciosamente exagerado y sensacionalista, plagado de tópicos de ciencia ficción y de elucubraciones en gran medida metafísicas. El autor era perfectamente consciente de ello cuando lo escribió, eso se lo puedo garantizar.
Es perfectamente argumentable que ese tipo de artículos que podríamos llamar sensacionalistas, catastrofistas o con cualquier otro adjetivo más o menos rebuscado pueden hacer mucho daño.
Sucedió con la energía nuclear y periodistas como Mercedes Milá han ayudado a sembrar miedos en muchas ocasiones infundados que acarrean a la larga graves problemas sociales, económicos e incluso científicos derivados de un rechazo social basado en el analfabetismo y la desinformación (sea ésta intencionada o no).
Admito e incluso respaldo todas las críticas que puedan lanzarle a dicho artículo, pues de hecho, era esa la intención del autor: abrir el debate, ser exagerado e incluso impertinente para provocar la respuesta y la discusión. Sin embargo, no funcionó. El científico se guardó su crítica para mostrarla de nuevo en su circo de expertos que irónicamente coincidía con celebración de un sistema de "red social", "conocimiento abierto" y divulgación de una ciencia que ha pertenecido demasiado a los científicos y ha llegado a la sociedad pintarrajeada por periodistas, dibujantes de cómic y guionistas de cine.
El verdadero triunfo del nuevo sistema que se planteó hubiese sido que dicha crítica se hubiese reflejado en el propio blog, que el lector con conocimientos los transmitiese al escritor profano y se fomentase la comunicación.
Como dice Berners-Lee en la frase anteriormente citada, lo que pones en la red, los sitios que visitas y lo que lees debe afectar al mundo. Si lo lees y lo comentas en la charla, se enteran 20 personas, pero si dejas un comentario se enterará todo aquel que lea el artículo criticado.
El polémico artículo recibió cinco comentarios (siete menos dos publicaciones erróneas) de algunos alumnos que tímidamente apoyaron o refutaron las ideas del mismo para hacer alguna aportación paralela más o menos relaccionada con el tema cubriendo así su cupo mensual.
Es sólo mi punto de vista, pero creo que el blog ha sido un éxito divulgativo comparable a un documental de Carl Sagan o a un libro de George Gamow, algo de ciencia con el suficiente rigor y una portada atractiva para que la gente se interese.
Sin embargo creo que se podría haber hecho más, se podría haber creado un verdadero foro comunicativo y abierto del que quizá hubiese surgido alguna idea interesante.
Mi intención era ser constructivo, y por eso voy a acabar proponiendo que se impulse este aspecto de retroalimentación en próximos proyectos de esta índole. Quizá el simple modelo de comentarios anidados y una mayor libertad a la hora de escribir los comentarios hubiese ayudado.
Orgulloso de haber participado en el blog y voluntarioso para hacerlo de nuevo.
Tags: Ninguno










Sindicación

2007-06-15 a las 5.28 pm
Hola te saludo desde Ecuador soy estudiante Universitario; y como tema de mi tesis me han puesto el tema de la Web 2.0 y no tengo mucha información sobre esto además me dicen en la universidad que debo emprender un negocio utilizando esta tecnología que me recomienda.
por su ayuda les agradezco muchísimo
atte.
Leonardo Merino
2007-06-29 a las 8.11 am
Hola Pablo,
Celebro que hables desde la indignación sin desilusión ;)
Comparto absolutamente tus reflexiones, no tanto sobre este blog en concreto, sino sobre la doscero en general. No deja de ser irónico (aunque no sorprendente) que nos dejemos llevar por todas las modas habidas y por haber sobre los contenidos abiertos y la Declaración de Berlín, y despreciemos profundamente las herramientas que han catalizado y deben instrumentar todo el paradigma abierto (free, open o como quiera llamarle cada cual).
Y más cuando los sistemas de publicación científica y revisión entre pares han sido puestos en tela de juicio, formalmente, por la misma OCDE (perdonad que no recuerde la referencia).
Entre Escila y Caribdis, algunos vamos a reunirnos en York este septiembre para hablar del tema de la ciencia en la doscero. Y el debate está ya la mar de animado. ¡Que no decaiga!
2007-06-29 a las 8.17 am
Hola Pablo,
Celebro que hables desde la indignación sin desilusión ;)
Comparto absolutamente tus reflexiones, no tanto sobre este blog en concreto, sino sobre la doscero en general. No deja de ser irónico (aunque no sorprendente) que nos dejemos llevar por todas las modas habidas y por haber sobre los contenidos abiertos y la Declaración de Berlín, y despreciemos profundamente las herramientas que han catalizado y deben instrumentar todo el paradigma abierto (free, open o como quiera llamarle cada cual).
Y más cuando los sistemas de publicación científica y revisión entre pares han sido puestos en tela de juicio, formalmente, por la misma OCDE (perdonad que no recuerde la referencia).
Entre Escila y Caribdis, algunos vamos a reunirnos en York este septiembre (http://ictlogy.net/?p=554) para hablar del tema de la ciencia en la doscero. Y el debate está ya la mar de animado (http://people.oii.ox.ac.uk/escher/2007/05/18/oii-blogging-round-table-1-or-why-should-researchers-blog/). ¡Que no decaiga!