Nanotecnología de todo corazón
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestro país por encima incluso de los accidentes de tráfico. Y entre ellas los infartos son los más importantes. Y la causa más frecuente de infarto son las placas de ateroma que se forman en nuestras arterias, las endurecen y las privan de su flexibilidad y elasticidad características. La nanotecnología puede ayudar a deshacer de forma segura estas placas y a restringir su crecimiento.
Las placas de ateroma se forman debido a que el exceso de partículas de lipoproteínas de baja densidad (LBD) en el torrente sanguíneo se incrusta en la pared de la arteria. En respuesta, los glóbulos blancos (monocitos) llegan al sitio de la lesión, pegándose a las moléculas por adhesión. Este nuevo cuerpo formado es llevado al interior de la pared de la arteria por las quimoquinas. Una vez dentro de la pared, los monocitos cubren la LBD para deshecharla, pero si hay demasiada, se apiñan, volviéndose espumosos. Estas "células espumosas" reunidas en la pared del vaso sanguíneo forman una veta de grasa que es el inicio de la formación de la placa de ateroma.

Pero, ¿cuál es la relación entre la formación de las placas de ateroma y las enfermedades cardiovasculares? Las placas de ateroma pueden llegar a obstruir totalmente la luz del vaso arterial, con lo que ello supone de interrupción del riego sanguíneo. En ocasiones, la placa de ateroma se puede ulcerar, resquebrajar o desprenderse, fenómenos que favorecen la activación de sistema de coagulación de la sangre. Se produce de forma brusca la formación de un coágulo o trombo que se deposita sobre la placa de ateroma taponando todo el vaso sanguíneo. Esto es lo que sucede por ejemplo en el infarto agudo de miocardio. A veces, los trombos pueden desprenderse de la placa y navegar a través de la sangre hasta otros lugares de la red arterial, donde pueden depositarse y obstruir otros vasos sanguíneos, dañando otros tejidos lejanos al punto donde se originaron. Son los denominados émbolos. Bibliografía sobre el tema hay para dar y regalar pero con este pequeño párrafo creo que queda claro el protagonismo de las placas de ateroma en las enfermedades cardiovasculares.
¿Qué puede hacer la nanotecnología para evitar esto, es decir, que puede hacer contra las placas de ateroma?. Según un artículo publicado el 16 de agosto de 2006 en Nanotechweb.org, investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Washington, del Philips Medical Systems, del Bristol-Myers Squibb Medical Imaging y de la Universidad de Missouri, han usado nanopartículas para administrar un fármaco dirigido contra estas placas de ateroma.
El medicamento se llama Fumagillin y su actuación se basa en lo siguiente: Las placas desarrollan su propia fuente de riego para crecer, para ello generan pequeños vasos sanguíneos en la pared de la arteria que se comunican con la placa. Este fármaco lo que hace es restringir el crecimiento de estos nuevos vasos sanguíneos. Para estudiar el funcionamiento de este fármaco, los investigadores unieron al Fumagillin nanopartículas paramagnéticas además de un componente que se pega a las células de los nuevos vasos sanguíneos en desarrollo, lo que hace que las partículas se concentren en el lugar deseado. Posteriormente, éstas se pueden visualizar por resonancia magnética permitiendo a los médicos comprobar que el fármaco había llegado a la localización deseada, medir la cantidad y hacer un seguimiento del progreso del tratamiento. El quid de la cuestión para el uso de las nanopartículas es que estas concentran el fármaco en el lugar en que es necesario, lo que permite reducir la dosis, cosa que es muy importante pues el Fumagillin puede tener efectos secundarios neurocognitivos y dañar el cerebro en dosis elevadas. En un artículo publicado en Arteriosclerosis Trombosis, and Vascular Biology, estos científicos utilizaron una dosis de Fumagillin 50000 veces menor a la usada en un estudio anterior sin nanopartículas y a pesar de ello el tratamiento redujo el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de las placas en un 60-80 %.
El uso de las nanopartículas, no como elemento activo del medicamento sino como elemento direccional del mismo permite reducir las dosis (ya que estas serían más efectivas) lo que podría abrir las puertas a muchos fármacos que no han sido aún probados por causar demasiados efectos secundarios a elevadas dosis.
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Sindicación

2007-10-14 a las 9.08 pm
Estudios actuales realizados por investigadores centrados en nanopartículas como pueden ser figuras tales como Samuel Wickline, profesor de medicina, biología y fisiología de la célula; han demostrado su intención de estudiar el efecto de las nanopartículas del Fumagillin en el tratamiento de tumores cancerosos.
Así la página ingentaconnect.com, nos habla de la existencia de otro producto denominado Curcumin que es un producto aislado de la especie turmeric. Curcumin junto con Fumagillin han mostrado tener propiedades antiangiogénicas en vivo. El objetivo de una terapia de este tipo es interferir e impedir a células de tumor desarrollar un suministro de sangre viable.
Pero volviendo al origen de Fumagillin, en la página fumagillin.noneto.com descubrimos que este medicamento es un inhibidor de proliferación angiogénica, que era usado para el tratamiento de la malaria. Además de ello, la página agscientific.com nos habla de su investigación como tratamiento de microsporidiosis intestinal, es decir, existencia de protozoos intracelulares en la zona del intestino.
Con sus distintos usos, observamos como la aplicación de la nanotecnología en medicamentos como el Fumagillin permite cambiar sus propiedades para obtener un producto cuyo campo de aplicación sea mayor.