Nanotubos de carbono a la búsqueda de “el cuerpo oscuro”
Recientemente, un equipo de investigadores del Instituto Politécnico de Rensselaer (Nueva York) en colaboración con la Universidad de Rice, han conseguido desarrollar el material más "oscuro" que a día de hoy, el ser humano ha sido capaz de fabricar. La ventaja de esta novedosa estructura, compuesta por nanotubos de carbono, radica en su enorme capacidad de absorber casi el 100 % de la luz incidente, por lo que es seguro que en el futuro dará lugar a ostensibles mejoras en aplicaciones relacionadas con la energía solar, detectores de infrarrojo y muchos otros sistemas.
Por lo general, la mayoría de los materiales que nos rodean, papel, plástico o madera…reflejan cierta cantidad de la luz que incide sobre ellos. Durante las últimas décadas, multitud de científicos han tratado de hallar un sistema ideal capaz de absorber todos los colores de la luz incidente, y en consecuencia no reflejar ninguno (el denominado “cuerpo negro”). Por citar algunos ejemplos, la pintura negra convencional, refleja entre un 5 y un 10 % de la luz incidente y el, hasta ahora material con menor reflectividad creado por el ser humano (una aleación de Ni y P) ,posee una reflectividad de entre el 0.16 y el 0.18 %. Sin embargo los sorprendentes resultados del equipo de investigación del profesor Lin, publicados hace tan sólo un par de meses en la prestigiosa revista científica Nano Letters, demuestran como al emplear nanotubos de carbono, este coeficiente se reduce hasta el 0.045 % (casi 4 veces mejor que el anterior récord…y digo récord, porque los autores están tratando de registrar este nuevo material en el afamado Libro Guinness). La genial idea de este equipo de investigación, se centra en desarrollar un sistema capaz de maximizar la absorción a la par que minimizar la reflexión. Para ello han empleado un conjunto de nanotubos de carbono, con diámetros entre 8-10 nm, crecidos de modo vertical y dispuestos con un cierto desorden. Este pequeño “bosque” de nanotubos está repleto de huecos donde la luz queda atrapada. Los investigadores han comprobado que este material mantiene su mínimo coeficiente de reflexión (0.045 %) frente a múltiples longitudes de onda.
Este descubrimiento puede generar importantes aplicaciones que revolucionen no sólo en el campo de la energía solar, sino también el área de la electricidad termofotovoltaica, la detección en el infrarrojo, e incluso en observaciones astronómicas.

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2008-02-12 a las 3.57 pm
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