Nanotecnología en China (II)
Por Guillermo Alonso Flores
Actualmente, el estado chino es el mayor propietario de dólares del planeta, y no duda en gastarlo en innovación y en desarrollo, sobre todo en momentos en los que la moneda americana se está desvalorizando. China tiene además un tipo de cambio muy bajo que favorece las exportaciones, un enorme mercado interno, y al menos en las "zonas económicas especiales" unas tasas impositivas muy bajas que animan a la inversión.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, algunas limitaciones naturales de la economía china; la principal, su bajo desarrollo en tecnologías especializadas, pilares de una investigación básica puntera. Las inversiones en I+D en China buscan, más que una investigación básica que permita desarrollar tecnologías propias, explorar rápidamente nichos ya explorados por empresas en nanotecnología de otros países y encontrar patentes no publicadas ya por estas empresas, basándose en el amplio potencial actual de la nanotecnología en el mundo, y en el caso de algunos de sus competidores, en la falta de inversiones. Las investigaciones chinas, centradas en nanomateriales, nanoelectrónica, nanociencia y nanomedicina, ya están dando óptimos resultados: más de ochocientas empresas especializadas en nanotecnología, y un mercado de 5400 millones de dólares de 2005, que se espera que alcance los 31000 millones de dólares en 2010 y los 144000 en 2015.
En resumidas cuentas, China va a intentar quedarse una generosa porción del pastel nanotecnológico del futuro, con fuertes inversiones en aplicaciones nanotecnológicas que ofrezcan beneficio a corto plazo; las más exploradas y menos especializadas. Su capacidad de mantenerse entre las grandes potencias nanotecnológicas dependerá de si invierte los beneficios que le dará la nanotecnología en investigación básica con resultados a medio/largo plazo o de si no lo hace.
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