“Nanometrópoli” ganadora del Premio Nacional de Fotografía Científica
Monday, November 16th, 2009, por Emilio NogalesEn este momento se encuentra en proceso el concurso nacional de fotografía científica FOTOCIENCIA09. La galería de imágenes con las fotografías presentadas a concurso está disponible desde el lunes 9 de noviembre de 2009, fecha en que se abrió el plazo para la votación on line a través de esta página Web y finalizará el domingo 22 de noviembre de 2009, coincidiendo con la celebración de la Semana de la Ciencia. El fallo del concurso se hará público a partir del 10 de diciembre de 2009.
En la edición anterior la nanotecnología tuvo un pape relevante. FOTCIENCIA08 fué la sexta edición de este certamen de fotografía científica a nivel nacional organizado por la FECYT y el CSIC, cuyo objetivo es "acercar la ciencia y la tecnología a los ciudadanos mediante una visión artística y estética sugerida a través de imágenes científicas y un comentario escrito del hecho científico que ilustran". En esta edición había dos categorías: General y Micro, correspondiendo esta última a objetos cuyas dimensiones reales fueran menores que un milímetro. En total se presentaron 660 fotografías concediéndose en cada categoría un primer premio y un áccesit, además de un diploma para las fotografías más votadas por los internautas y un Premio especial relacionado con la astronomía por haber sido el Año Internacional de la Astronomía.

El primer premio de la categoría Micro ha recaído sobre una imagen que muestra nanoestructuras cristalinas con forma de agujas y placas con dimensiones de unas decenas o centenas de nanómetros y que fue obtenida en un microscopio electrónico de barrido. La imagen se encuadra en la investigación que llevamos realizando en los últimos años sobre nanoestructuras de óxido de galio [1-3] y otros materiales semiconductores. El óxido de galio en su fase monoclínica, β-Ga2O3, presenta propiedades muy interesantes para aplicaciones en el campo de la electrónica y fotónica por poseer una muy alta estabilidad química, térmica y mecánica, así como ser prácticamente el TCO (transparent conductive oxide) con mayor intervalo de energías prohibidas (casi 5 eV). Las propiedades de conducción se pueden modificar y controlar gracias a la introducción de defectos intrínsecos (vacantes de oxígeno principalmente) y extrínsecos (por ejemplo, silicio). El valor del intervalo de energías prohibidas hace que el material sea transparente en el UV hasta unos 260 nm, lo que permite la introducción de impurezas que, por ejemplo, emitan radiación electromagnética con una longitud de onda que podemos definir en los rangos ultravioleta-visible-infrarrojo. Todo ello explica el gran interés que se está poniendo en este material con el fin de utilizarlo para aplicaciones optoelectrónicas.
En particular, nosotros hemos centrado nuestra investigación en la obtención de nanoestructuras mediante tratamientos térmicos que proporcionen diferentes morfologías, así como en el dopado con elementos ópticamente activos, como son algunos metales de transición y algunas tierras raras. Con ellos podemos hacer que las estructuras emitan luz con las longitudes de onda deseadas en el UV-visible-IR [1-3]. Por otro lado, este material también posee un índice de refracción relativamente alto (~2). Por ello era de esperar su idoneidad para aplicaciones fotónicas. En particular, hemos demostrado el comportamiento de nanohilos como guías de luz [2].
Se muestran a continuación el texto que acompañaba la imagen presentada al concurso:
"Los cristales han llamado la atención del ser humano desde siempre, ya sea por su crecimiento natural con superficies poliédricas, por sus vistosos colores o por su perdurabilidad. En los últimos años, muchos científicos, y también no científicos, hemos dirigido nuestra atención a cristales de tamaños nanométricos por ser la base de buena parte de la nanotecnología, por los nuevos y espectaculares fenómenos que en ellos se dan y, cómo no, por la misma fascinación de siempre trasladada a dimensiones sólo un poco superiores a las de los constituyentes elementales de la materia. Tenemos métodos para hacer que, sin necesidad de moldes, estos nanocristales crezcan con diferentes tamaños y adquieran, bien formas sencillas como nanohilos, o bien formas más complejas. Además sabemos cómo concederles diferentes colores para que funcionen como detectores/emisores de luz y/o como fibras ópticas por donde guiarla y amplificarla.
La imagen (19 μm x 7 μm) presenta nanoestructuras de un óxido metálico obtenido en laboratorio que evocan el perfil de una metrópoli, ofreciendo una conexión visual entre su mundo sub-micrométrico y nuestras dimensiones humanas, donde serán integradas"
[1] E. Nogales, B. Méndez, J. Piqueras, Appl. Phys. Lett. 86 113112 (2005)
[2] E. Nogales, J.A. García, B. Méndez, J. Piqueras, Appl. Phys. Lett. 91 133108 (2007)
[3] E. Nogales, B. Méndez, J. Piqueras, Nanotechnology 19 035713 (2008)























