La nanotecnología y la alimentación
Martes, Abril 22nd, 2008, por Guillermo SerranoMuchos autores e investigadores aseguran que es más preciso tratar la nanotecnología más como una amplía tecnología que afecta a muchos campos, análogamente a los plásticos o la electricidad por ejemplo, que como una única tecnología.
Uno de los campos que más se verán beneficiados es, tanto por su crucial importancia como por el capital puesto en juego, el mundo de la alimentación. Los objetivos de la nanotecnología en este campo son varios: por un lado se pretende mejorar el producto de partida, y por el otro el transporte y la posterior transformación de éste. No obstante, como suele ocurrir ante los nuevos productos, la población se muestra recelosa y reclama una regulación estricta y protectora.
La nanotecnología alimentaria está todavía en fase de "despegue". Aún así, ya se han alcanzado numerosos éxitos en la fase experimental que auguran un enorme futuro a este sector.
El uso de esta tecnología se inicia en la misma obtención de los productos: nanosensores localizados en distintos puntos del cultivo son capaces de informar sobre las carencias o necesidades de éstos; existen nanochips identificadores de animales y nanopartículas medicamentales que administradas a los animales les permite encontrarse en perfecto estado de salud. Igualmente, se han conseguido progresos en los cambios morfológicos de los alimentos y en sus propiedades físico-químicas. Por ejemplo, estudios en soluciones de biopolímeros, geles y filmes usando nanotecnología pueden incorporar moléculas individuales y ello puede tener impacto en nanosensores, notablemente en azúcares naturales y proteínas de cadena larga.
Por otra parte, parte de las investigaciones están siendo orientadas a la creación de nuevos agregados a los alimentos en términos de remedios, vitaminas, antibacterias,… En África por ejemplo se ha usado la nanotecnología para mejorar los problemas nutricionales de la población mediante la microencapsulación de nutrientes. Se agregó a la sal común vitamina A, hierro y yodo sin alterar las características organolépticas del cloruro sódico, mediante técnicas de manipulación atómica. El color, olor y sabores son idénticos a la sal no tratada. Los resultados son esperanzadores: se redujo significativamente la anemia y el bocio en niños marroquíes en edad escolar.
La nanotecnología afecta también al agua, fundamental para la vida tal y como la concebimos. Se han desarrollado nuevos materiales a partir de nanopartículas que actúan como catalizadores hiper-eficientes en la desinfección de las aguas. Además, se han desarrollado una nueva gama de nanofiltros con una eficacia casi del 100% para los contaminantes más comunes. Ambos avances van a afectar de manera considerable tanto al uso del agua como a su reutilización.
Una vez obtenido el producto, nos interesa su conservación. Tenemos dos campos de acción: tratar el producto en sí o desarrollar envases protectores. La primera opción es la que han puesto en marcha, por ejemplo, las industrias chocolateras. Para prevenir la oxidación del producto debido a la recristalización de la mantequilla del cacao el suizo Windab desarrolló en 1990 una técnica innovadora llamada semilla pre-cristalizada. Estudiando la estructura de los cristales de grasa del cacao, fue capaz de crear una estructura más densa y cristalina que permite una reducción considerable del proceso de oxidación del chocolate, alargando su duración sin afectar a la calidad, consistencia, sabor, olor u otras propiedades. La nanotecnología interviene de manera indispensable en el proceso de cristalización.
Por otro lado, la empresa inglesa Científica ha descrito la nanotecnología como una nueva alternativa para crear envases de gran calidad y de mejor uso por parte de los consumidores. Éstos interactúan con los productos que contienen preservando la calidad, pudiendo detectar contaminante peligrosos cambiando de color, intercambiando alimentos difíciles de digerir por otros de fácil digestión o introduciendo nano-aditivos al producto final. Empresas como Nestlé, Kraft o Heinz ya invierten en investigación siendo 150 el número de productos nuevos con posibilidad de ser lanzados al mercado próximamente. El hecho de que grandes multinacionales se interesen en invertir en un campo nuevo muestra que se trata de un terreno rentable y próspero.
Pero la nanotecnología no se restringe únicamente al mundo de los alimentos y sus envases sino que también tiene cabida en el mundo de la cocina. Como indica Jack Uldrich en su artículo Nanotechnology and the Kitchen & Bath of Tomorrow, esta nueva tecnología pretende tener grandes aplicaciones en el mundo de los electrodomésticos. Así pues, no es tan disparatado imaginar una cocina dónde cartones de leche con sensores incorporados nos comunican a través del frigorífico que está próxima la fecha de caducidad y que es necesario comprar un nuevo cartón. Pero no se avanza únicamente en desarrollar electrodomésticos innovadores por el confort que proporcionan: se investigan otros campos como frigoríficos con mayores propiedades antibacterianas por ejemplo.
Como siempre, ante avances tan revolucionarios existe resistencia por parte de algunos sectores conservadores de la sociedad. Uno de los mayores retos para las empresas es realizar una campaña de concienciación que evite comparaciones como las que actualmente se llevan a cabo entre la nanotecnología y los productos transgénicos. Un estudio realizado en Alemania por el Instituto de Estimación de Riesgos en 2006 confirmó que los consumidores rechazan nuevas tecnologías y exigen más información sobre definiciones, procesos y más investigación. La EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria) propondrá en julio un código básico de conducta para las investigaciones. Para algunos es una medida justa aunque de nuevo sectores conservadores reclaman aún más rigidez y control.
Para ampliar la información puede visitar:
http://www.euroresidentes.com/Blogs/noticias/2005/11/nanotecnologa-en-la-cocina-y-el-bao.html
















