LIMPIANDO AL DETALLE: NANOCEPILLOS
12 Abril, 2007, por Israel MachoA menudo nos encontramos con artículos en los que se describen instrumentos de tamaño nanoscópico, sus aplicaciones, las partes de las que se componen, en qué parte de su desarrollo se encuentran los investigadores,… Y claro, a una escala tan ínfima hay que trabajar al detalle porque pequeñas variaciones pueden dar al traste con el trabajo de años de investigación así como inversiones cuantiosísimas.
Uno de estos detalles, si aplicamos el principio doméstico de que en todo recoveco se acumula suciedad, sería: ¿cómo mantener limpios estos complejos dispositivos para así optimizar su funcionamiento y prolongar su vida útil?
Pues bien, en un artículo de National Geographic aparece la solución:
Un equipo del Rensselaer Polytechnic Institute (RPI) de Nueva York desarrolló para este trabajo el cepillo más pequeño del mundo: un nanocepillo con cerdas mil veces más finas que un cabello humano, pero duraderas y flexibles, pese a todo.
Según los investigadores, las cerdas de pelo animal, fibras sintéticas y alambre de nuestros cepillos macroscópicos son débiles y propensas a la subdivisión a escala nanoscópica, por lo que tuvieron que utilizar otro material: nanotubos de carbono.
Pulickel Ajayan, profesor de Ciencia de Materiales de este centro, ha trabajado con nanotubos de carbono más de una década. Su pequeño tamaño, fuerza, elasticidad, y capacidad para conducir electricidad los convierten en el material ideal para las cerdas en nanoescala, según cuenta en la revista.
Junto con colegas del RPI y la universidad de Hawaii en Manoa, Ajayan ha hecho cepillos con cerdas de nanotubos con variedad de formas y tamaños. Los investigadores los utilizaron para realizar tareas tales como barrer nanopartículas en un foso estrecho, como el interior de un capilar de 300 micrómetros de diámetro, y servir como contactos eléctricos en un nanomotor. Leer más »

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