Nanotransportadores contra las células cancerígenas (I)
23 March, 2009, por adminPor Fernando Hernández Cáceres
Actualmente se sabe que son varios los factores que influyen en la eficacia de un medicamento. Muchas investigaciones están orientadas no sólo a mejorar la acumulación de tejido sino también a diseñar medicamentos específicos cuyas moléculas sean más selectivas y eficaces. La habilidad de ciertas nanopartículas a dirigirse hacia células cancerígenas específicas es una de las principales razones por las cuales las nanopartículas están siendo consideradas como un prometedor vehículo de medicina. Esto permitiría aumentar la cantidad y la eficacia de los agentes anticancerígenos que actúen sobre las células cancerígenas, a la vez que evitaría el ataque sobre las células sanas. Los investigadores esperan aumentar la eficacia de las terapias y minimizar los efectos secundarios. Ahora, un equipo científico ha dado un paso más en el enfoque de la actividad destructora celular de una medicina hacia las células tumorales.
Volkmar Weissig, profesor asociado de Farmacia en el Colegio de Farmacia Glendale de la Midwestern Univerity, explica que los esfuerzos dirigidos a conducir las medicinas a órganos, tejidos y células específicos datan de finales de los 70. Gregory Gregoriadis hablaba entonces del enorme potencial de los liposomas como una droga coloidal y mensajeros de ADN para aplicaciones biomédicas en unos artículos de 1976 en el New England Journal of Medicine, tres décadas antes de que el término “nano” comenzara a remplazar el término “coloidal” en la literatura farmacéutica. Durante los 80 y principios de los 90 la medicina ha generado múltiples y polémicas cuestiones relacionadas con la aplicación de nanopartículas en el cuerpo, tales como la biocompatibilidad, la biodegradabilidad, la biodistribución, la toxicidad, la modificación superficial y la encapsulación, retención y liberación de la medicina. Estas cuestiones han sido mayoritariamente resueltas por la tecnología liposómica, con la culminación en 1995 de Doxil ® (doxorubicina liposomal encapsulada) como la primera nanomedicina aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicinas de EEUU).
Sin embargo, a pesar del progreso en la utilización de nanotransportadores para aumentar la acumulación de tejido de moléculas medicinales con el fin de mejorar la eficacia y reducir los efectos secundarios indeseados, la exitosa selección del objetivo subcelular de determinada medicina sólo ha obtenido un amplio reconocimiento recientemente. Muchas medicinas tienen como objetivo elementos internos de la célula, incluso una mitocondria o un lisosoma. Esto significa que para aumentar sustancialmente la eficacia de tal nivel de actuación intracelular no sólo deben las medicinas ser conducidas a determinados órganos, tejidos o células, sino también a objetivos intracelulares como la matriz mitocondrial, la cual está rodeada de dos membranas celulares. Y es esta fijación del objetivo intracelular específico la nueva frontera del transporte medicinal.

Diagrama de célula animal típica: 1: Nucleolo, 2: Núcleo, 3: Ribosoma, 4: Vesícula, 5: Retícula endoplásmica rugosa, 6: Aparato de Golgi, 7: Citoesqueleto, 8: Retícula endoplásmica suave, 9: Mitocondria, 10: Vacuola, 11: Citoplasma, 12: Lisosoma, 13: Centriolo.
Agradecimientos a Michael Berger por los datos científicos y a Wikipedia.org por la imagen.
Células cancerígenas en cuyo interior se encuentran alojados los nanotubos que, al irradiarse con radiación IR, debido al calentamiento térmico que sufren, destruyen las células como se puede apreciar en la imagen. 
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