Sensores de silicio dentro de células vivas
Por Santiago Lamas
El día 21 de Diciembre de 2009, se publicó en la revista científica SMALL el artículo titulado ‘Intracellular silicon chips in living cells’ (‘Chips de silicio dentro de células vivas’). El logro ha sido llevado a cabo por un grupo de 12 científicos españoles del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB) que pertenece al Centro Nacional de Microelectrónica (CNM) del CSIC.
Fundamentalmente lo que han logrado es implantar sensores de silicio en células vivas. De modo que este hecho innovador será el precursor de avances en la detección y monitorización de sucesos que pueden darse en las propias células, además nos permitirán por ejemplo detectar precozmente ciertas enfermedades o incluso la propia reparación de las células enfermas. Digamos que estos sensores de silicio podrían advertirnos de lo que está sucediendo en la célula de forma directa, sin destruirla y sin cambiar sus propiedades y funciones.
Los chips usados como sensores, son el elemento por excelencia en electrónica; el silicio, y están fabricados industrialmente por un proceso bastante frecuente llamado fotolitografía. El tamaño de estos chips puede variar, y seguro serán cada vez más diminutos. De hecho se prevé que dentro de diez años se podrían inyectar unos 2500 transistores (ver gráfica de la imagen) en una célula viva típica (el tamaño medio de las células humanas es del orden de las micras).
En una entrevista realizada a dicho grupo, D. José Antonio Plaza que es uno de los investigadores, explica que existen varias maneras de introducir los chips en la célula viva. Una es la lipofección (encapsulamiento del chip en una vesícula llamada liposoma que luego entra a la célula por endocitosis), otra es la fagocitosis (la membrana de la célula crea una cápsula para el chip con su propia ‘piel’ y después se la introduce así misma) y la microinyección (haciendo uso de microagujas que inyectan el chip directamente en la célula).
Las biólogas del grupo, Dña. Patricia Vázquez y Dña. Teresa Suárez, explican que primero incubaron células humanas de HeLa con chips de silicio policristalino, pero este método daba rendimientos muy bajos y por ello optaron por la técnica de lipofección explicada anteriormente. Tras una semana descubrieron que más del 90% de las células que contenían chips aún seguían vivas. Basándose en éste y otros experimentos, concluyeron que los chips que habían fabricado, podían interactuar con el citoplasma celular sin cambiar su viabilidad y funcionalidad como sensor.
Lo que este equipo ha permitido es dar un primer paso en la innovación para la integración de los chips de silicio basados en MEMS (MicroElectroMchanical Systems; dispositivos con al menos uno de los elementos que lo componen del orden de las micras y que han sido fabricados utilizando tecnologías de microfabricación) dentro de las células. Y prevén que en un futuro los chips internos en las células puedan realizar un seguimiento in vivo y a tiempo real de cada evento celular. Pero evidentemente indican que aunque las observaciones que se han llevado a cabo son muy prometedoras, es necesario realizar las pruebas de toxicidad y compatibilidad pertinentes.
“Cómo van a interactuar en el futuro estos dispositivos con las células vivas, no lo sabemos con exactitud, pero seguro será algo nuevo y fascinante” concluye J. A. Plaza.
Otros enlaces de interés:
Página que recoge la noticia y parte de la entrevista a ciertos componentes del grupo IMB-CNM (CSIC)
Tesis Doctoral de la Dra. Mª José López Martínez en la que también explica ciertas técnicas utilizadas en la obtención de los chips de silicio



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