Aplicaciones biomédicas de nanopartículas
4 Mayo, 2007, por Juan GutierrezImagínense lo fabuloso que sería que el cuerpo fuera como una grandísima fábrica, una fábrica enorme. Imagínense que las células tuvieran el tamaño de una caja de cartón. Operarios de esta fábrica podrían manipular las cajas sin ningún problema, normalmente así sucede en la industria. Estas cajas podrían clasificarse bajo distintos criterios y, posteriormente, organizarse, apilarse, destruirse (si no fueran necesarias o benefiosas para la empresa su presencia) o incluso repararse.El cuerpo no tiene el tamaño de una grandísima fábrica y las células ni mucho menos el tamaño de una caja de cartón. Así que, ¿qué operarios son capaces de trabajar en una fábrica tan pequeña como la que representa nuestro organismo manipulando cajas tan diminutas como nuestras células? Sin duda deberían ser operarios muy pequeños, con tamaños del orden de estas células o incluso menores. Piensen que el tamaño característico de una célula, una de estas cajas, es del orden de 10 a 100 micras (diez o cien millonésimas partes de metro). Si hablamos de virus tenemos que referirnos a tamaños de 20 a 450 nanometros (mil millonésimas partes de metro). Desde luego nosotros nunca podremos ser operarios de esta fábrica.
Afortunadamente, y visto que sería fantástico que pudiéramos manipular selectivamente las células como si fuéramos operarios de una fábrica, hay alguien que podría hacerlo por nosotros. Una especie de robot diminuto muy sencillo que, predispuesto o dirigido por nosotros desde el exterior, fuera capaz de reconocer e incluso adherirse a determinadas células, por ejemplo tumorales, para después actuar sobre ellas. Estos robots son las nanopartículas. Es decir, partículas con tamaños que van desde los pocos nanometros a cientos de ellos.
Bueno, pero ¿cómo podemos dirigir o programar a estos robots?. Sería difícil, por el tamaño, utilizar mecanismos complicados. ¿Y si pudiéramos actuar sobre ellos con un campo magnético?, como si fueran imanes. Sería óptimo utilizar materiales magnéticos entonces, ferromagnéticos para ser exactos. Aquellos como los que se usan para adornar las neveras. El problema es que al cuerpo no le gustan nada los materiales que existen con estas características, (hierro, cobalto y niquel). Se dice de éstos que no son biocompatibles. Leer más »

Sindicación
