La nanotecnología en la moda (I)
8 January, 2010, por Javier Bartolomé VilchezA menudo se ha hablado en este blog sobre algunas de las interesantes aplicaciones de la nanotecnología en campos tan diversos como la construcción, con la fabricación de nuevos materiales "autolimpiables" a base de nanopartículas de TiO2; la electrónica, con la aparición de la tinta y el papel electrónicos; la medicina y la farmacéutica, con la producción de medicamentos específicamente dirigidos a una región muy concreta del cuerpo, donde liberan el principio activo; o la industria energética, con la fabricación de células solares de alto rendimiento. Sin embargo, existen otros usos para los productos derivados de la nanotecnología, que no por ser menos mencionado son menos interesantes. Estamos hablando de la moda, y, en general, la industria textil.Tal vez os preguntéis cómo es posible que dos cosas tan aparentemente alejadas una de otra puedan encontrar un punto en común. Sin embargo, pensemos por un momento en una típica imagen futurista: gente vestida con simples camisetas cuyos motivos pictóricos cambian con una orden del dueño, que pasan del rojo al verde o al amarillo en función del estado de ánimo de quien las lleva. Pues bien, esto, que parece producto de una mente demasiado fantasiosa, podría ser posible gracias a la nanotecnología (salvando las distancias, por supuesto).
Un ejemplo lo encontramos en las fibras desarrolladas por un grupo de investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology), dirigido por el profesor Yoel Fink. Este grupo ha conseguido combinar finas capas concéntricas de plástico y vidrio para formar un hilo capaz de reflejar la mayor parte de la luz que incide sobre él en un determinado rango de longitudes de onda. En función del grosor de las capas puede conseguirse que se refleje una u otra longitud de onda, es decir un determinado color.Una de las grandes ventajas de estas fibras, que las ha hecho tan interesantes para la industria textil, es su gran flexibilidad, que permitiría que pudieran ser tejidas para fabricar prendas de vestir. Una vez incorporadas a la prenda, sería posible, en principio, cambiar el rango de longitudes de onda reflejadas y obtener así un color diferente en la prenda, bien cambiando el grosor de las capas, bien modificando el índice de refracción de alguno de los materiales.
Fink y sus colaboradores no son los únicos que han conseguido avances en este sentido. Siguiendo una aproximación totalmente diferente al problema, Sotzing ha conseguido crear fibras de gran flexibilidad a partir de polímeros electrocrómicos (capaces de cambiar su color al aplicarles una diferencia de potencial). Usando una pequeña batería y un interruptor sería posible obtener diferentes colores en una prenda hecha con estas fibras.
Por el momento habrá que esperar a un mayor desarrollo y mejora de estos nuevos materiales antes de verlos circulando en la industria de la moda, sin embargo, las fibras del grupo de Fink ya han encontrado una aplicación directa en la fabricación de uniformes militares. La idea consiste en coser en los uniformes unos "códigos de barras" tejidos con estas fibras. Fabricando las fibras de manera que reflejen específicamente una región de longitudes de onda en el infrarrojo, permitirían a los soldados distinguir amigos de enemigos en situaciones de mala visibilidad, como combates nocturnos o entre densas capas de humo o niebla.
Referencias y enlaces de interés
Fibras a base de polímeros electrocrómicos:
http://news.nationalgeographic.com/news/2006/04/0411_060411_thread_color.html
Vídeo de ropa cambiando de color:
http://www.euroresidentes.com/futuro/nanotecnologia/recursos_docentes/
Imagen tomada de:
http://dspace.mit.edu/bitstream/handle/1721.1/36206/76904368.pdf?sequence=1


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