Nanoingenios nadadores: del coche de caballos a la locomotora de vapor (I)

9 February, 2009, por admin

Por Pablo M. García Corzo

Dentro de la nanorobótica, hay una fuerte corriente que se desarrolla enfocándose a la medicina y encaminándose hacia sueños como los del Viaje Alucinante de Asimov (http://www.avcff.org/noticia/noticia0606/arti2206.htm).

En este ámbito, es fácil entender que no interesa tanto crear robots que se parezcan a nuestros coches (http://blogs.creamoselfuturo.com/nano-tecnologia/2007/03/13/el-nanocar/) caminando sobre una superficie sino que resulta más interesante desarrollarlos parecidos a nuestros submarinos, nanorobots nadadores que sean capaces de moverse en los medios mayoritariamente fluidos del cuerpo humano y realizar funciones que pueden ir desde liberar medicamentos en lugares muy concretos hasta limpiar arterias (http://www.newscientist.com/article.ns?id=dn6474 ).

Sin duda dentro de la medicina hay muchas esperanzas puestas en la nanotecnología y mucho presupuesto destinado a fines tan nobles (a la vez que políticamente rentables) como minimizar los efectos colaterales de la quimioterapia llevando el medicamento al punto específico donde se requiere su acción.

En la carrera por construir ese nanorobot nadador que surque los ríos de nuestras venas realizando labores de mantenimiento se ha investigado muchísimo y se han ideado muchas técnicas de locomoción, algunas de ellas verdaderamente originales y diferentes. A tamaños tan diminutos, los efectos de la viscosidad y de los choques con las moléculas del líquido se hacen mucho más importantes que la inercia, de modo que los científicos se propusieron rediseñar el método de natación. Para moverse, un nano-nadador necesita realizar un movimiento no recíproco, esto es, asimétrico. Lo más común en biología (y en las películas) es encontrar seres que naden moviendo uno o más flagelos (magníficos vídeos que muestran cómo funciona el movimiento de natación en microbiología: http://triemerlab.plantbiology.msu.edu//Euglena/Index.htm). En esto se basa el nanobot nadador ideado por Bahareh Behkam y Metin Sitti (http://nanolab.me.cmu.edu/projects/swimming/).

poseidon_mosaico.jpg
hybridrobot_schematic_large.jpg

Del mismo modo que Poseidón viajaba por los mares en su carro tirado por caballos de mar, éste nanobot viaja impulsado por una bacteria de 0.5 micras de espesor y 2 de longitud, la Serratia Marcescens (http://en.wikipedia.org/wiki/S.marcescens) que tiene un flagelo de sólo unos 20 nanómetros de diámetro y unas 10 micras de longitud que mueve rapidísimo con una frecuencia de unos 300 ciclos por segundo.

El papel de las riendas en este peculiar carro de caballos las hacen  microesferas de Polyestireno que se adhieren a las bacterias a través de fuerzas electrostáticas, hidrófugas y de Van Der Walls. El control sobre las bacterias se realiza con diferentes compuestos químicos que pueden ser diluidos en el medio, utilizando, por ejemplo, iones de cobre para detenerlas o ácido etilenodiaminotetraacético para reactivarlas.

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Algunos videos sobre el movimiento de estos nanorobots:
10 micron PS bead propelled by the attached S. marcescens bacteria.
Swimming Robot travelling through viscous fluid.

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Nanotecnología y Ciencia Ficción: la Nanotecnología en los cómics.

24 January, 2007, por admin

Por Ana C. Montes 

Pese a la creciente influencia de la nanotecnología, sus avances y posibles aplicaciones, uno de los problemas más comunes a la hora de comunicar y explicar los entresijos de una disciplina como ésta suele ser una presentación poco atractiva para el público de su utilidad y ventajas. La ciencia ficción ha sido tradicionalmente un buen medio de estimular el interés por el futuro de la ciencia, que acaba siendo en buena parte protagonista o escenario de sus historias, tanto en el cine, la literatura o, en el caso que nos ocupa, los cómics. Desde la propia comunidad científica se ha intentado transmitir que la percepción de esta ciencia puede tener un punto de humor; por ejemplo, a través de Grey Goos, una tira cómica protagonizada por nanobots. Según su creador Joel Fisher, "A veces la nanotecnología puede intimidar, queríamos darle una cara amistosa a esta tecnología, humanizarla". Lamentablemente, Grey Goos no llegó a la docena de apariciones. Una de sus entregas puede verse todavía aquí.

A otro nivel, muchas editoriales importantes del mundo del cómic cuentan con algún personaje imbuído de "poderes nanotecnológicos", y, pese a lo que se pudiera imaginar, no siempre nos encontramos con fabulaciones futuristas y artilugios imposibles, sino que algunos guionistas se preocupan por documentarse y dotar de cierto fundamento a los elementos nanotecnológicos que aparecen en sus historias, dejando al margen las grandes urbes y ciborgs de los mangas asiáticos. Además, suelen presentarla como una tecnología de rostro amable y positiva, cuyos beneficios pueden aumentar el bienestar de la sociedad y los individuos.

Alan Moore (V de Vendetta), junto con Dan Jurgens, recreó en la serie Tom Strong el mundo del año 2050, donde, sin ser el núcleo de la historia, se puede ver cómo podría afectaría el desarrollo de esta ciencia a la vida cotidiana, y se pueden ver las superestructuras de la ciudad cambiando constantemente y autoregenerándose gracias a los materiales nanotecnológicos con los que se construyeron. Valiant Comics publicó la serie Bloodshot, protagonizada por un hombre al que le inyectan nanocuerpos, de forma tal que esta modificación biológica le da poderes curativos, de agilidad y fuerza superhumanos, de forma similar a lo que le ocurre a un personaje de Authority del sello Wildstorm (DC comics), llamada  The Engineer (La Ingeniera), una mujer cuya sangre ha sido sustituida por un fluido con avanzados nanomecanismos que además de mantenerla con vida recubren su cuerpo, protegiéndola, y le permiten materializar cualquier cosa que imagine su mente.

         La Ingeniera         comic_nanotecnologia.jpg

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