La previsión de las consecuencias. ¿Deber privado o público?
28 Marzo, 2007, por Sergio KhabraniEl progreso tecnológico y el bienestar. Dos conceptos ligados, aunque no por ello sincronizados. Causa y efecto, que pueden acabar buscando posiciones contrapuestas, como una moneda cayendo al suelo, avocada a la supremacía de una parte de sí misma.
La tecnología es el arte de crear progreso, pero no siempre lo consigue. Hemos visto cómo revoluciones para mejorar la existencia de las personas, han acabado consiguiendo justo lo contrario. La revolución en sí misma, puede acabar prevaleciendo sobre el fin que busca. El progreso puede acabar vulnerando su propio nombre, convirtiendo sus acciones en irremediables pasos hacia atrás.
La nanotecnología no es ajena a esto, como vanguardia tecnológica es especialmente sensible, tanto a los logros sonados como a los fracasos sonoros, y tan vulnerable como capaz de vulnerar el equilibrio. Esta capacidad de vulnerar es la que ha de ser controlada y planificada, evitando que la nanotecnología nos dicte, en vez de ayudarnos.
La revista Nature publica un informe elaborado por catorce expertos, en el que se plantean cinco retos a la hora de poder controlar y manejar los riesgos del avance nanotecnológico. Estos son:
1. Desarrollar instrumentos para valorar el impacto de los nanomateriales en agua y aire, en los próximos 3-5 años.
2. Desarrollar y validar métodos para evaluar la toxicidad de nanomateriales, en los próximos 5-15 años.
3. Desarrollar modelos para predecir el impacto potencial de los nanomateriales en la salud y el medio ambiente, en los próximos 10 años.
4. Desarrollar sistemas para evaluar el impacto de los nanomateriales sobre salud y medio ambiente a lo largo de toda su vida útil, en los próximos 5 años.
5. Desarrollar programas estratégicos que permitan una investigación relevante centrada en los riesgos, en los próximos 12 meses. Leer más »

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