Acreditación de contenidos de Webs sanitarias.

Recuerdo cuando era pequeño, en torno al señalado en España año 75, que existía en mi entorno (que era el que yo conocía) una gran avidez por la información política y social. Cuando a las nueve de la noche acompañaba a mis padres frente a la televisión, escuchaba el Telediario (propiamente dicho), cual oráculo envuelto en un tubo de rayos catódicos. Cuando finalizaban las noticias, comenzaban los comentarios. Aunque yo no participaba activamente en las conversaciones, a veces apostillaba, “si lo ha dicho el Telediario, es verdad”. Con el paso de los años descubrí, a medida que mi escepticismo crecía, que muchos adultos seguían y siguen convencidos de que lo que se publica en los medios de comunicación, especialmente si son afines a nuestra forma de pensar, forma parte de una verdad difícilmente refutable.

La gran difusión de contenidos sanitarios en la Red, al igual que otro tipo de contenidos, ha facilitado el acceso a distintos temas por parte del gran público. Ahora es habitual que un ciudadano acuda a una consulta externa de un centro sanitario y haga uso de información relativa a la percepción que tiene de su estado de salud obtenida en la Red. Recientemente, la familia de una paciente del hospital en el que trabajo acudió a Dirección a solicitar que se aplicase a su familiar, y se incluyese en la cartera de servicios del centro, una modalidad de tratamiento del cáncer cuyo mayor mérito era haber tenido una gran difusión en los medios de comunicación no especializados y en la Red.

La gran disponibilidad de contenidos, la facilidad de acceso y la rapidez en su difusión, son grandes valores de la Red. Sin embargo, y en especial en materias sensibles como pueden ser los asuntos relacionados con la salud y la enfermedad, en los que además pueden coexistir perfiles de información tanto divulgativas como repletas de rigurosidad técnica y científica (y por lo tanto, ciertamente críptica para el público general), es muy importante que los internautas puedan contar con alguna referencia que acredite que el contenido responde a criterios científicos y técnicos, de la misma manera que una titulación oficial acredita una determinada formación. Un ejemplo de estas inciativas ha sido la impulsada por el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (http://wma.comb.es/esp/codi.htm).

Probablemente todavía no exista una difusión adecuada de estos sistemas de acreditación de contenidos sanitarios en la Red, pero desde mi punto de vista son totalmente necesarios. No se trata de limitar la publicación de contenidos, pero de que se distingan claramente lo que es información científico-técnica o de educación sanitaria, de lo que son conjeturas, dogmas, construcciones literarias o juegos intelectuales.

Quedaría por discutir qué instancias deberían ocuparse de la acreditación de webs sanitarias y la elección de criterios de acreditación, pero no deberíamos caer en la proliferación de agentes acreditadores, porque finalmente desembocaríamos en otro problema: la acreditación de agentes acreditadores. Evitemos los círculos viciosos.

Comparte o imprime artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
  • Blog Memes
  • del.icio.us
  • digg
  • fresqui
  • meneame
  • neodiario
  • YahooMyWeb
  • Enviar esta entrada por E-Mail
  • Imprimir esta entrada

Tags: Ninguno

4 Comentarios a “Acreditación de contenidos de Webs sanitarias.”

  1. Jose Luis Bernier Villamor dice:

    Estoy totalmente de acuerdo. La red es un gran medio de difusión del conocimiento, si bien hay que saber filtrar la información. A menudo he encontrado información falsa o extravagante, que no dudo que haya engañado a muchas personas. Pero no sólo en Internet, también las revistas y los programas de TV contribuyen a estos engaños. Es habitual en cada Telediario ver noticias relacionadas con la investigación en Medicina sacadas de contexto y, en cualquier caso, muy exageradas; no sé cuantas veces se anuncia cada año que “médicos españoles descubren la cura del cáncer (o del sida)”.

  2. José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera dice:

    Al artículo de Diego añado: Distinguir lo que es información científica y lo que es educación sanitaria de los que son conjeturas, falacias, mitos o informaciones radicalmente falsas e interesadas, depende de dos factores: el receptor que debe tener capacidad de discriminar entre unas y otras (y eso es educación y formación), y el emisor que debe tener principios éticos adecuados al rigor científico. Cuando uno u otro requisito falta surge el conflicto.

    ¿Nos corresponde hacer algo encaminado a buscar soluciones a ese problema?

  3. Álvaro Sánchez dice:

    Estoy de acuerdo con el artículo y los comentarios anteriores.
    Cualquier medio de comunicación de masas tiene entre sus funciones la de formar ya sea en temas sanitarios, políticos… Es totalmente útil el que cualquier avance que se realice en el ámbito de la medicina ( y otros ámbitos) salga a la luz pública lo que ocurre es que cada individuo ha de saber hasta que punto debe descodificar esa información. Me explico: una persona que no pertenezca al gremio de la sanidad no debe aplicar ningún tratamiento, sus conocimientos prácticos han de finalizar en una atención primaria que ayude a estabilizar al paciente hasta que un profesional sanitario le aplique las medidad concernientes, sin embargo, nunca está de más que estas personas amplien sus conocimientos teóricos llegando incluso a plantearle al profesional algún tratamiento para que sea valorada la eficacia de su aplicación, de esta manera tanto profesionales como no profesionales amplian sus conocimientos y la infraestructura sanitaria puede mejorar.
    Por otro lado lo mismo que los fraudes económicos a través de internet están penalizados, lo mismo debería ocurrir con los fraudes informativos, se pueden plantear teorias previamente contrastadas pero lo que no se puede olvidar es que cada paciente y cada enfermedad es un mundo y que no existen remedios universales, que hay muchos científicos buscando curas y que la publicación de curas falsas supone retardar las investigaciones además de crear un hito de falsa esperanza en familiares y pacientes y que por último esos falsos tratamientos pueden ser contraindicativos y agravar la enfermedad.
    Por tanto saco dos conclusiones: adelante con la utilización de los medios de comunicación para formar, siempre que sea correctamente, a la población y en segundo lugar, tal y como dice un anuncio televisivo, limitarse cada uno a su función dejando que los profesionales sean los que tomen las últimas decisiones y consultándoles lo cierto o no de la noticia ya que ellos son los que están mas capacitados

  4. Miquel Angel Mayer de Web Médica Acreditada dice:

    Efectivamente la proliferación de información sanitaria es extaordinaria y la calidad de esta información muy variable. Soy el director de Web Médica Acreditada de la que se hace mención (que agradezco) y nuestra experiencia tanto europea como nacional, nos demuestra que no sólo pueden beneficiarse los usuarios de salud y pacientes sino también los profesionales sanitarios que los atienden ya que contribuimos a crear un entorno más seguro.
    Además Internet ofrece nuevas herramientas vez más extendidas como las diferentes formas de consulta virtual (e-mail, chat, forums, etc.) y es esencial seguir definiendo los marcos de uso en los que se garantice en todo momento el cumplimiento de las leyes (protección de datos, sociedad de la información) y la mejor calidad en la relación paciente-médico.
    Los sellos de calidad que certifican webs con una revisión activa (no simples adhesiones a códigos éticos), pueden con sus recomendaciones, contribuir a mejorar la educación para la salud, haciendo más conscientes a estos usuarios de lo que significa utilizar estos recursos de salud que nos ofrecee Internet, sus limitaciones y aplicaciones.
    Otro aspecto importante ya señalado está en evitar la proliferación de sellos y marcas y la definición de criterios estandarizados, pero si lo primero se produce quizás deberá existir un acreditador de acreditadores (como ocurre con los certificados digitales por ejemplo) y respecto a lo segundo, se ha n realizado varios esfuezos incluso des de la Unión Europea, pero no es fácil ya que todavía no hay consenso y parece difícil de que lo haya, quizás un acreditator supranacional europeo?

Comentar

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots. (see: www.captcha.net)

Debes leer y teclear los 5 caracteres entre 0..9 y A..F, y enviar la respuesta.

  

No puedo leer esto. Por favor, generar un