Consumo moderado de alcohol y enfermedad coronaria
El consumo moderado de alcohol puede reducir de forma significativa el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Recientemente, se han publicado en la revista “Archives of Internal Medicine” los resultados de un estudio prospectivo a largo plazo, llevado a cabo entre profesionales de la salud en Boston, por la Facultad de Medicina de Harvard.
Entre 8867 participantes que en el momento de iniciar el estudio (1986) no padecían enfermedad cardiovascular, cáncer o diabetes y que tenían un estilo de vida saludable (no fumaban, seguían una dieta rica en fruta, vegetales, fibra, pescado, etc., su índice de masa corporal era 5 a 30 g/día, equivalente a una o dos bebidas: cerveza, vino, etc.) tenían un riesgo cardiovascular más bajo. El estudio, tras 16 años de seguimiento, concluye que “incluso en hombres con un perfil de riesgo cardiovascular bajo, el consumo moderado de alcohol, reduce aún mas la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio”.
El consumo de alcohol tiene efectos complejos sobre el sistema cardiovascular. Numerosos estudios demuestran que el consumo excesivo aumenta la mortalidad, sin embargo, el consumo moderado reduce el riesgo de padecer infartos, accidentes cerebro vasculares, enfermedad vascular periférica y muerte súbita de origen cardiaco. Con el alcohol, la diferencia entre consumir pequeñas y grandes cantidades puede ser la diferencia entre prevenir o causar la enfermedad, de ahí la dificultad para que el consumo ligero o moderado se incluya en las recomendaciones de prevención de la enfermedad coronaria.
Los mecanismos por los que el consumo moderado de alcohol puede reducir el riesgo cardiovascular son múltiples:
- Elevación de los niveles séricos de colesterol- HDL (el colesterol “bueno”)
- Inhibición de la agregación de las plaquetas y disminución de las concentraciones de fibrinógeno en sangre, lo que finalmente, puede disminuir la coagulabilidad, con sus efectos beneficiosos en los síndromes coronarios agudos.
- Aumento de la actividad antioxidante (sobre todo, por efecto de los componentes fenólicos y los flavonoides, presentes en el vino tinto).
En cualquier caso, el consejo debe ser individualizado para cada paciente. Probablemente, en las mujeres las cantidades han de ser más pequeñas. Se debería evitar el consumo de alcohol en pacientes hipertensos, diabéticos, aquellos que tengan enfermedad hepática y en los que tengan historia familiar de alcoholismo, cáncer de colón o mama. Es posible que en el futuro las guías de prevención cardiovascular además de promover hábitos de vida cardiosaludables (no fumar, dietas variadas con una ingesta calórica adecuada para mantener el peso ideal y aumentar la actividad física) incluyan, con mucha cautela, consejo sobre el consumo moderado de alcohol.
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Sindicación

2006-11-07 a las 2.33 pm
Hola:
Un artículo cuanto menos, interesante. Yo coincido con José Antonio Ramírez Hernández en que debería estar reflejado en hábitos cardiovasculares.
Ya habia oido que era bueno un vaso de vino al dia para el corazón, pero nunca le di mucha credibilidad. Ante tanto dato científico solo puedo comprobar su veracidad.
Por supuesto no hemos de tomarlo como un \\
2006-11-07 a las 2.36 pm
Perdón pero se cortó el mensaje. Aquí continua:
Por supuesto no hemos de tomarlo como un -vamos todos a beber que dicen que es bueno- pues el consejo es tomarlo moderadamente.
En cuanto a que el consumo debe ser diferente para cada persona, estoy totalmente de acuerdo. Hay personas que toleran mejor el alcohol y otras que lo hacen peor. Y además están los casos especiales descritos en el post.
Quizá esta sea una forma para que el consumo de alcohol no este tan mal visto en nuestra sociedad y no tomarnos a la tremenda tanto a la juventud ( a la que no se pasa de rosca claro).
2006-11-07 a las 5.53 pm
Saliéndome un poco del tiesto, no puedo estar más en desacuerdo con el último comentarista cuando dice que el consumo de alcohol está mal visto, cuando las miradas raras son para el que se declara abstemio y toda celebración tiene que estar siempre bañada en bebidas alcohólicas, siendo precisamente dichas celebraciones las que, cada vez a menor edad, introducen a la mayoría de las personas (niñ@s) en el consumo del alcohol, sin casi ningún ejemplo de moderación en los adultos, por otro lado.
2006-11-08 a las 12.18 pm
Lo siento “Buscaimposibles”, pero creo que hoy dia el consumo de alcohol esta mal visto por la imagen que da la gente joven los fines de semana. Una cosa es consumo moderado para disminuir significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y otra es maltratar al higado de la forma en que lo hacen algunos desde por la noche hasta bien entrada la mañana.
2006-11-09 a las 9.49 am
Los comentarias anteriores ponen de manifiesto la dificultad que entraña hacer recomendaciones sobre el consumo de alcohol y los hábitos cardiosaludables. Se convierte en algo muy subjetivo la valoración de qué consideramos “consumo moderado”. Una cosa es tomar un vaso de vino en la comida o un aperitivo y otra el llamado “botellón”. En este sentido hay que señalar que hay un cuadro clínico descrito en la literatura anglosajona como “Holiday heart syndrome” que se caracteriza por la aparición aguda de trastornos cardiacos, arritmias etc. en personas que consumen esporádicamente cantidades importantes de alcohol, especialmente jóvenes durante el fin de semana.
2006-11-11 a las 7.07 pm
Un articulo que considero bastante interesante y a la vez importante, ya que pone de manifiesto como las bebidas alcohólicas tomadas de forma moderada nos repercute en una mejor prevención de infartos de miocardio. No me extrañaria que en un futuro proximo incluso fuera recomendada por especialistas, a personas que tuvieran o pudieran tener en un futuro enfermedades del corazón, teniendo que ser esta recomendación individualizada para cada cliente como bien dice Jose Antonio Ramírez Hernández, ya que todas las personas no tienen la misma tolerancia al alcohol.
Pienso que una vez más se pone de manifiesto que la gran mayoria de las comidas y bebidas no son perjudiciales para la salud, incluso pudiendo ser beneficiosas para ésta, siempre y cuando se tomen de forma moderada y equilibrada.
En cualquier caso el límite entre lo que se considera un consumo moderado y un consumo excesivo, solo lo puede imponer un especialista individualizando para cada paciente como he comentado anteriormente.