Dispositivos comunicadores antiguos
Martes, Noviembre 14th, 2006, por José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera
Me he sentado muchas veces delante de este cuadro para inventar historias. Unas veces hago protagonista a la mujer. Otras al amanuense. Ambos personajes siempre me hacen pensar.
Cuando miro al cuadro trato de imaginar la carta que la mujer le está dictando al escribiente. Puedo pensar que ella piensa en su novio, o en su marido, o en un hijo chiquito que alguna vez ha tenido. Puedo imaginar que ella piensa en su amante que ha emigrado a Cuba. Puedo pensar en mil historias y en mil desenlaces.
Hoy leído el post Dispositivos Comunicadores que María José y de Patricia han escrito. He leído el proyecto de investigación que en él enlazan.
Luego me he acordado del cuadro. Mirándolo he pensado que por la mente de la mujer, y por la página que trabaja el escribiente, estaba pasando nuestra sociedad de la información y la comunicación y he pensado en el desarrollo tecnológico del que disfrutamos.
Lo he pensado así: Matilde le está contando al amanuense cómo es nuestra sociedad. Matilde sabe de las discapacidades y de su superación. El amanuense escucha y escribe. Matilde dice:
“María José y Patricia, y el grupo de investigadores que con ellas trabajan, pretenden hacer algo muy importante. Quieren poner a disposición de personas discapacitadas un instrumento sencillo para hacerles posible el acceso a la comunicación. Para ello están buscando otro lenguaje distinto al de las palabras. Quieren construir un escenario en el que mediante la señalización de figuras, y de dibujos, las personas con dificultades de comunicación puedan alcanzar un umbral de expresión mínimo que, quizás, les permitirá hacerse entender. La hipótesis de trabajo que formulan es una hipótesis de esperanza: El comunicador contribuirá a la integración de los discapacitados en la sociedad”.
El instrumento que están desarrollando será tan eficaz y tan amigable como lo era, en el siglo XIX, el amanuense.
Fijaros otra vez: El escribiente ofrece su saber a Matilde. Matilde simplemente es analfabeta y oculta su tristeza secando sus lágrimas en el pañuelo y apretando, y escondiendo, ese pañuelo en su mano derecha. Pero gracias al escribiente Matilde se comunica y alivia su tristeza.
¿Dónde está la tristeza del niño autista?, ¿Cómo la oculta?, ¿Dónde su alegría cuando pueda ver que otros le entienden?.












