Una reflexión sobre los Sistemas de Información para la Salud
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Hoy en día parece un atrevimiento excesivo decir que la tecnología no es un fin en si mismo. Todos los discursos defensores de la tecnología parten de un presupuesto básico que, por ejemplo, se puede enunciar como lo hace esta cita de la web: |
El proceso comienza con la necesidad de entender que se está produciendo un cambio inevitable, para luego trabajar sobre la necesidad de que las instituciones se adapten a la nueva situación y rediseñen sus procesos organizativos, para lo cual es necesaria la participación de todos los profesionales involucrados en el sector, conformando grupos interdisciplinarios y capacitados para enfrentar un entorno diferente.
Son pues las organizaciones las que se deben adaptar a la tecnología y no ésta la que debería adaptarse y desarrollarse según las necesidades de las organizaciones. Si esta afirmación se realiza en el campo de los Sistemas de Información para la Salud (como lo hace la autora de la cita) nos encontramos entonces que es la adaptación tecnológica la que define los procesos de salud.
En este artículo trataremos de mostrar que es necesaria una postura radicalmente diferente para afrontar los problemas de la salud y que las soluciones exclusivamente tecnológicas dejan al margen un proceso fundamentalmente humano, en el que intervienen innumerables personas y cuya finalidad fundamental es el mantenimiento de un equilibrio en la salud personal y social.
UNA DEFINICION RELACIONAL DE LA SALUD
La salud no es un término absoluto, la OMS la define como un equilibrio en los diferentes aspectos del ser humano: físico, psicológico, social y cultural. La salud no es únicamente ausencia de enfermedad o, desde el punto de vista sanitario, un cuidado intensivo de la población con fuertes componentes tecnológicos.
La salud es el resultado de un proceso de interacción social en el que intervienen numerososo actores a través de un contacto interpersonal complejo y que, por tanto, involucra relaciones muy complejas. Son estas relaciones las que definen la salud y son estas relaciones las que hay que potenciar y mejorar con el uso de la tecnología.
EL ACTO MEDICO TRADICIONAL
Se acude al médico para sentirse oído y tranquilizado por una persona que sabe de lo que habla y entiende lo que se le habla. Más allá de la mecanización que está sufriendo el acto de visitar al médico, se acude a él para conseguir tranquilidad. El proceso curativo no es un proceso de erradicación de la enfermedad, sino un proceso de integración y comprensión de lo que sucede. Curación y comprensión van unidos y el médico, más allá de las relaciones de poder que puede mantener con sus pacientes, es un tranquilizador y un equilibrador.
EL ACTO MEDICO INSTITUCIONAL
Cuando el acto médico se organiza y se institucionaliza se establece una mayor distancia entre profesionales sanitarios y pacientes, sin embargo, se crean nuevas interacciones complejas que facilitan el proceso sanitario.
La relación de los pacientes con el personal de enfermería, la relación de los pacientes entre sí, la atención de los familiares al paciente y a otros pacientes, crean situaciones de ayuda y bienestar que no puede ser sustituidas por un ordenador o por un dispositivo mecánico. Las relaciones informales que se establecen en un hospital o en un centro de salud tienen una importancia que deberíamos estudiar, cuantificar y facilitar en vez de suprimir mediante medidas disciplinarias y prohibiciones.
UN FUTURIBLE TECNOLOGICO
D. Juan Pérez es un jubilado que vive solo en su casa. Goza de buena salud, en el sentido tradicional, pero tiene un problema de hipertensión que fue detectado durante una revisión ordinaria hace dos años. Desde entonces está sometido a un control diario de su tensión arterial mediante un dispositivo conectado a su ordenador personal. Los datos de tensión son enviados a un centro de proceso de datos sanitarios y un sistema experto evalúa la necesidad de medicación. En general su tensión arterial no tiene grandes variaciones y el sistema propone seguir con la medicación. Una orden de receta es enviada a la farmacia más cercana y D. Juan Pérez recibe en su casa la medicación que se toma regularmente avisado por su ordenador.
D. Juan vive cómodo, pero un atisbo de tristeza y un cierto malestar que no sabe a qué atribuir ha acabado por invadirlo.
UN FUTURIBLE MAS DESEABLE (Y MAS CARO)
A causa de su malestar D. Juan decide visitar al médico. Este, tras un interrogatorio simple, decide incluir a D. Juan en un programa especial de hipertensión sólo para pacientes privilegiados. A partir de ahora D. Juan debe acudir cada semana al Centro de Salud donde una profesional le toma la tensión y conversa con él de temas banales. D. Juan acude cada semana al Centro de Salud y aprovecha para hacer algunas compras triviales, habla un poco con el dueño del bar y después se sienta a esperar su turno. Mientras tanto charla amigablemente con su vecina a la que no veía desde hacía dos años…
D. Juan ha tomado la costumbre de acercarse al Centro de Salud casi diariamente y allí ha conocido a la que ahora es su compañera…
¿CÓMO QUEREMOS LA SALUD?
Los Sistemas de Información pueden facilitar el conocimiento acerca de los pacientes y sus necesidades. Pueden facilitar la organización de la atención y la agilización de la atención. Sin embargo, también introducen dificultades en el acto médico. Dificultan el proceso de interacción entre médico y paciente, requieren tiempo y dedicación por parte del personal sanitario. Tener más y mejor información sobre los pacientes es costoso y, por tanto, es un ingrediente añadido al proceso de atención, no una sustitución de este.
Debemos pensar cómo queremos organizar los Sistemas de Salud, mucho antes de ponernos a pensar cómo la tecnología puede ahorrar dinero.
La virtualización de la asistencia sanitaria es la virtualización del ser humano y, por tanto, su desaparición como ente físico y psicológico, ¿es eso lo que deseamos para nuestro futuro?
Tags: asistencia sanitaria, conocimiento, paciente, salud, tecnología, TIC










Sindicación

2006-12-20 a las 11.51 am
Me gusta mucho este artículo.
La malversación del objetivo de la tecnología (hacer más fáiles las cosas para el usuario) de forma que se intenta hacer las cosas más fáciles para el técnico, es algo que no sólo ocurre en sanidad, sino, yo diría que, en cualquier ámbito donde se introduzcan con fuerza factores tenológicos.
Los dos últimos casos que expones son muy ilustrativos, pero quizás algo extremos, y un sistema tecnológico como el que citas, acompañado de visita periódicas del doctor o del enfermer@ podría ser un sistema bastante óptimo, sobre todo cuando se incluyen en consideración también problemas de dependencia y movilidad.
2006-12-20 a las 3.23 pm
Efectivamente, debe buscarse un equilibrio. Pero como se comenta en el artículo o yo mismo he mencionado en otro, lo que se debe evitar a toda costa es que unos “iluminados” tomen decisiones equivocadas, a veces por motivos económicos, otros por políticos, etc.
Obviamente, la Telemedicina es uno de los objetivos estartégicos de los próximos años, pero no debemos confundir Telemedicina con administración sanitaria o portales bonitos (a veces ni eso) de información con emailes sin contestar o la oferta de supuestos servicios que en la práctica no se mantienen.
Por otra parte, precisamente por el trato personalizado que se debe exigir a la Medicina, la filosofía Web 2.0 debe primar en el diseño de servicios web que se ofrezcan a través de portales de Telemedicina y Teleasistencia y eso conlleva además, la concienciación del personal sanitario y facultativo para que no lo vean como un accesorio sino una herramienta necesaria, ya que la dedicación y respuesta a los servicios que se ofrezcan ha de ser seria e inmediata, tanto, al menos, como los de un servicio médico presencial.
2006-12-21 a las 12.19 am
El problema de la tecnología no está en sí misma sino en su uso.
Mi abuelo era médico rural y visitaba a sus pacientes montado a caballo. En estos momentos ha mejorado la situación y las visitas se realizan en el centro de salud o el médico rural se traslada en su coche.
¿Resultaría de interés para el médico tener datos concretos sobre el estado de salud del paciente, obtenidos por medios telemáticos, antes de realizar la visita de urgencia?¿serviría de algo consultar en el mismo momento de la visita el detalle de su historia clínica?. NO te evitas el desplazamiento ni el trato personal, pero llegas con más información sobre el caso para poderlo atender mejor y mas seguro.
En muchas comunidades autónomas se pueden pedir citas por internet evitando desplazamientos y discusiones con el administrativo de turno sobre la disponibilidad.
En zonas del pirineo aragonés y gracias a un proyecto implantado de telemedicina, evita al paciente viajes innecesarios a la capital para realizarse y recoger pruebas radiológicas, una vez hechas pueden ser vistas por el médico de cabecera o el especialista en el momento.
Se han realizado y publicado estudios sobre sistemas de medicina basada en la evidencia y la búsqueda de información en internet que han demostrado que corrigen errores en el diagnóstico y el posterior tratamiento.
Desde hace tiempo ya es normal encontrar en los documentos o en otro tipo de dispositivos personales, el grupo sanguineo y nos parece normal. ¿no nos serviría mejor una tarjeta sanitaria con nuestro historial clínico?.
¿No puede mejorar la tecnología la relación con el paciente? ¿que pasa si les mandamos SMS para recordarles citas mñedicas o que se tiene que tomar una pastilla? y todo puede ser de forma segura y automática.
EL ejemplo es exagerado.Podría ser: Don Juan Perez, gracias a que tiene un sistema de telemedicina no tiene que perder tiempo en desplazarse vete tu a saber donde, para estar en la sala de espera un buen rato aburrido para que le atiendan en 10 minutos para realizar un control rutinario. Por el contrario con el sistema de telemedicina y control sanitaria a distancia puede dedicar más tiempo a jugar a los bolos y a estar con sus nietos que son lo que le importa. Dado que no tiene que ir tanto al medico lo hace para sus controles periódicos y mucho más contento. EL médico cuando atiende a Don Juan Perez puede consultar todo su información sanitaria detallada y además tiene más tiempo para atender a los pacientes que así lo requieren o a Don Juan cuando viene a verle.
No hay que ser esclavos de la tecnología sino utilizarla de forma conveniente. Lo más importante es que técnicos y sanitarios trabajen en equipo para encontrar los puntos de equilibrio.
2007-01-08 a las 4.37 pm
La tecnología no es ni buena ni mala, todo depende del uso que de ella se haga.
Es esta una afirmación habitual, casi un tópico. Sin embargo, el tópico esconde la historia de la humanidad. La tecnología, al igual que otros instrumentos de poder, se ha desarrollado bajo presupuestos no siempre confesables. La tecnología, como resultado de un proceso, tiene sus finalidades y su ética. No es este el lugar para extenderse sobre el asunto, pero sí para comenzar a plantearse cuáles son los valores y los presupuestos éticos bajo los que se desarrolla determinada tecnología.
LA TECNOLOGIA NO ES ASEPTICA E INDEPENDIENTE DE LOS PROCESOS HUMANOS. La tecnología, como resultado del saber y parafraseando a Foucault, es PODER.
Creo que el planteamiento básico consiste en definir la sociedad y las relaciones humanas que queremos para invertir un proceso en el que las relaciones de poder vienen dadas e impresas por la propia tecnología.
2007-01-09 a las 5.36 pm
Me parece importante este tipo de información para comunidades como la nuestra en Bogotá (Colombia).
La estamos canalizando hacia la comunidad educativa de Bogotá (estudiantes 1 millón), Docentes (35.000) y padres de familia desde la Secretaría de Educación de Bogotá, a través de nuestro Portal Educativo REDACADEMICA.
Nos gustaría para este año, poder contar con información internacional que impacte a nuestra comunidad e informe sobre las aplicaciones de las TICs en salud, trabajamos sobre una platorma tecnológica muy importante REDP, y trataremos de aprovechar al máximo esta gran herramienta.
2007-08-31 a las 2.57 pm
Gran artículo