EL PAPEL DE LAS CÉLULAS B EN ENFERMEDADES AUTOINMUNES
Domingo, Marzo 25th, 2007, por master_inmunologia@ugr.es| Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el Sistema Inmune reconoce, como si fueran extraños, antígenos del propio organismo, y actúa contra ellos causando daño en los tejidos.Las enfermedades autoinmunes suelen ir asociadas a un componente genético (en muchos casos se relacionan con los genes del complejo mayor de histocompatibilidad), pero también juegan un papel importante los factores ambientales como son las infecciones, ciertos medicamentos y las hormonas. Las enfermedades autoinmunes son en general mucho más frecuentes en mujeres que en hombres, por lo que se cree que las hormonas sexuales femeninas juegan un papel importante en su desarrollo. Todos tenemos linfocitos T y B con potencialidad autorreactiva, pero existen una serie de mecanismos de auto-tolerancia que permiten su eliminación física o funcional, principalmente:- Eliminación de linfocitos T y B autorreactivos.- Inactivación funcional (anergia) o física (apoptosis) de los linfocitos. - Generación de células supresoras, llamadas células T reguladoras, que se encargan eliminar a los linfocitos T autorreactivos.Cuando fallan estos mecanismos se produce una enfermedad autoinmune. Las enfermedades autoinmunes pueden ser sistémicas u órgano-específicas. Entre las primeras se incluyen las que afectan a gran número de órganos: Lupus eritematoso sistémico, Artritis reumatoide, Esclerodermia, Esclerosis múltiple, Espondilitis anquilosante o Sindrome de Sjögren. En las enfermedades autoinmunes órgano-específicas la respuesta inmune se produce contra un órgano o tipo celular concreto: Diabetes mellitus dependiente de insulina, miastenia grave, tiroiditis de Hashimoto, Síndrome de Goodpasture,…. Es frecuente que una enfermedad autoinmune venga precedida de una infección. Los agentes infecciosos tienen capacidad de generar enfermedades autoinmunes mediante diferentes mecanismos: actuando como superantígenos, modificando autoantígenos, infectando a las propias células T y alterando su función, generando una reacción cruzada por mimetismo molecular,… Recientemente se ha publicado la importancia de los mecanismos encargados de mantener la anergia de células B en la prevención de enfermedades autoinmunes (Gauld S.B, Merell K.T y Cambier J.C. Current Opinion in Immunology 2006, 18:292-297). El mantenimiento de la anergia requiere mecanismos de retroalimentación que inhiben la señal del receptor de las células B (BCR) y promueven la muerte celular, en los cuales están involucradas moléculas como Lyn, SHP-1 o SHIP-1.Si se interrumpen estas rutas de señalización puede perderse la anergia, propiciándose la autoinmunidad.Estudiando modelos de ratones transgénicos se ha visto que existen tres mecanismos distintos que mantienen la anergia de las células B autorreactivas: atenuación de la señal del BCR, reducción de la expresión de Inmunoglobulina M en membrana y reducción de la vida media de estas células.Por otro lado se ha comprobado que, para el mantenimiento de la anergia, es necesaria la unión continua de antígeno al BCR, lo cual sugiere que esta estimulación crónica del BCR promueve la actuación de circuitos de retroinhibición que mantienen la anergia y favorecen la muerte celular. Recientemente se ha descubierto una molécula llamada BAFF (Factor de Activación de Células B) que se relaciona con la aparición de enfermedades autoinmunes, aunque no se conoce con certeza el papel que juega en este proceso. Se cree que podría actuar como una molécula co-activadora, proporcionando una “segunda señal” que revertiría la anergia de las células B autorreactivas. También podría actuar revirtiendo la insensibilidad del BCR, o simplemente aumentando la vida de estas células, incrementando así la probabilidad de que participen en la respuesta inmune.Las células B autorreactivas no solo contribuyen a la autoinmunidad mediante la producción de auto-anticuerpos, también pueden participar actuando como células presentadoras de antígenos a las células T, como ocurre en la Diabetes de tipo I. Los conocimientos en este campo son limitados pero probablemente con el tiempo se llegará a comprender el porqué de estas enfermedades y se podrán aplicar estos conocimientos al desarrollo de nuevos tratamientos. |
EVA SÁNCHEZ TOMÉ













¡Qué complejidad!.
La relación entre el pronóstico del cáncer de mama y determinadas características de la biología del proceso neoplásico, entre ellas la presencia en el tumor de las proteínas receptoras de estrógenos (RE) y de progesterona (RPg) es un hecho universalmente aceptado. Además se ha demostrado concluyentemente que las personas con fenotipo RE(+)/RPg(+) tienen una probabilidad de supervivencia más elevada cuando en su tratamiento se incluye la hormonoterapia y/o la quimioterapia adyuvante. Hacer cada vez más eficaz el tratamiento del paciente oncológico es el propósito de la investigación clínica. Gracias al trabajo sistemático de muchos médicos, al análisis de sus datos y a la comunicación de los resultados que obtienen es posible encontrar, con cierta periodicidad, nuevas ideas, hipótesis e informaciones, que contribuyen al mejor conocimiento de la enfermedad y a la mejora de la esperanza y de la calidad de vida, de las personas que necesitan ser tratadas de un cáncer.
