Sobre las personas con dependencias
15 Diciembre, 2006, por José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera![]() |
Nosotros, humanos supuestamente solidarios y conocedores, que deberíamos ser capaces de asegurar la calidad de vida de la mayoría de los individuos de nuestra sociedad, no lo somos; y además, nos enfrentamos a retos cada vez más acusados y acuciantes, la incultura (todavía), la pobreza (aún), la marginación (creciente), el envejecimiento (y sus discapacidades), la asimetría social (y la inmigración), a los que hemos de dar respuestas siquiera parciales.
Impacto social y económico de la categoría
El envejecimiento es uno de los mayores retos actuales y un tema transversal y emergente en la mayoría de los países. Actualmente hay en el mundo alrededor de 600 millones de personas de 60 años y más; esta cifra se duplicará hacia el año 2025 y llegará a casi dos mil millones hacia el año 2050. Sabemos de la existencia de alta proporción de personas mayores que viven solas, con recursos mínimos, y algunas/os de ellas/os con graves problemas e incapacidad de valerse pos sí mismas. A esto le llamamos dependencia y lo entendemos como el estado en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, precisan de la atención de otra, u otras, persona(s) o de ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.
Muy recientemente (4 de diciembre de 2006) el Congreso de los Diputados ha aprobado definitivamente el proyecto de Ley de Dependencia. Esta Ley garantiza el derecho a la atención, y al cuidado, a todas la personas dependientes, pudiendo asignar prestaciones económicas a quienes las necesiten, o dirigiendo dichas prestaciones a los familiares que se encarguen del cuidado del dependiente. La ley entrará en vigor a principios de 2007 y se implantará de forma progresiva hasta 2015. Este es un proyecto de futuro que, según nuestros responsables gubernamentales, se pone en marcha gracias al crecimiento económico de España y que busca el avance nuestra sociedad hacia la solidaridad.
Y el proyecto que es, sin duda alguna, un avance social de enorme importancia debe ser considerado sólo como un paso en la dirección oportuna. En nuestra sociedad el reto es aumentar la calidad de vida del dependiente, y de sus cuidadores, y sobre todo aumentar los años de vida libres de incapacidad. Afrontar este reto esto obliga a invertir en prevención y en conocimiento.
Un problema concreto en el que la prevención es esencial
Sabemos que las fracturas de cadera, que afectan especialmente a la población de ancianos, se acompañan de un alto riesgo de discapacidad permanente. En España, en 2003, se registraron 325 casos por cada 100.000 habitantes de más de 65 años. Esta tasa se halla por debajo de las 500 fracturas por cada 100.000 habitantes registradas en el Reino Unido y muy por debajo de las 800 por 100.000 que se contabilizaron en Finlandia y Noruega en el mismo período de tiempo. Diferencias en las condiciones climatológicas pueden formar parte de la explicación racional del hecho pero, incluso en nuestro país, tenemos que aceptar que este tipo de accidente ocurre con excesiva frecuencia. Se conocen cuales son los factores que propician el riesgo de las caídas que afectan a nuestros mayores. De estos factores unos son intrínsecos a la persona, y el médico debe tratar de minimizarlos, y corregirlos, en la medida de lo posible. Otros son factores extrínsecos al paciente que podríamos llamar “barreras situadas en el entorno” y de cuya desaparición son responsables las instituciones. Los factores extrínsecos son responsables del cincuenta por ciento de los casos de fracturas del anciano.
El desarrollo y la innovación tecnológica para los discapacitados
La finalidad de las personas dependientes es lograr, o recuperar parcialmente al menos, la autonomía personal, y en este sentido las nuevas tecnologías pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con dependencia, o discapacidad, en su casa, en la calle y en el hospital. También pueden ayudar a sus familiares y a los profesionales que trabajan con ellos, facilitándoles su labor. Un ejemplo de lo anterior surge de la simple observación de nuestro entorno. No es difícil encontrar, cerca de nosotros, personas que por diversas razones, falta de movilidad, lesión cerebral o deficiencia cognitiva, tienen graves problemas para comunicarse con los demás. No cabe duda de que este déficit de comunicación es causa de dificultades de integración social y de deterioro de la situación personal del discapacitado. Para ayudar a resolver, o paliar, este problema un grupo de investigadores/as, a través de un acuerdo entre el Centro de Iniciativas para la Cooperación y el Desarrollo de la Universidad de Granada y la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía esta desarrollando el comunicador Sc@ut que se ejecuta sobre un dispositivo pocket pc o PDA, con la ventaja frente al ordenador de que dicho dispositivo es portable, barato y configurable. El software que se ha diseñado es un sistema hipermedia que permite la navegación.
Conclusiones extraídas del debate en el blog
Para contribuir a minimizar el problema de las discapacidades y las dependencias se debería:
- Intervenir en el nivel educativo de la sociedad para intentar que las personas cooperen manteniendo siempre hábitos de vida saludables
- Prevenir la osteoporosis a través del ejercicio y la alimentación adecuada
- Incrementar los recursos asistenciales invirtiendo en la formación de especialistas en geriatría y en la creación de unidades de atención y cuidados específicos cuando se requiera
- Facilitar recursos a las familias para hacer posible que las personas se mantengan el máximo tiempo posible en sus propios domicilios
- Avanzar en el desarrollo tecnológico a través de dispositivos comunicadores que faciliten la relación entre las personas dependientes y los profesionales de la esfera sanitaria o social que los atienden.



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