Resumen General del tema “Radiación y Salud”

19 Diciembre, 2006, por José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera
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Es claro que nosotros/as ciudadanos/as de una sociedad avanzada somos conscientes del beneficio de los descubrimientos científicos. También sabemos que gracias a la ciencia se han fabricado armas de enorme poder destructivo. Cuando en los últimos días de Julio elegimos el tema Radiación y Salud como uno de los asuntos sobre los que reflexionar colectivamente y nos comprometíamos a publicar, en i-EUROPA creamos el futuro, los resultados de esa reflexión, no podíamos prever la enorme actualidad y el interés político, y social, que el asunto de la energía iba a adquirir. Pero a lo largo de estos tres meses hemos visto que los medios de comunicación han dedicado muchas páginas al debate sobre el desafío energético, a la construcción de nuevas centrales nucleares, a ensayos de armas nucleares realizadas por países en vías de desarrollo, a los planes de renovación del armamento militar nuclear propuestos en Reino Unido, y a la criminal utilización de material radiactivo como elemento capaz de matar a seres humanos ya por envenenamiento ya por radiación. Y todo esto reafirma la actualidad y la complejidad del problema que elegimos: La energía nuclear es un paradigma en la discusión social sobre el riesgo y el beneficio de la ciencia.

El antecedente histórico

Becquerel y Marie y Pierre Curie a finales del siglo XIX descubrieron la radiactividad y describieron sus propiedades. A partir de este descubrimiento se ha desarrollado la tecnología médica necesaria y muchas personas se han curado, y se curan gracias a esa energía. Se supo controlar la energía nuclear y se hicieron bombas y se siguen haciendo; y se hicieron, y se hacen, centrales nucleares para producir energía eléctrica. Es decir, el desarrollo de la tecnología ha facilitado actividades violentas, condenables, y acciones pacíficas, recomendables. Antes de seguir declararemos que, excluyendo radicalmente del debate a las armas atómicas, los beneficios de las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear pueden ser contrastados con los riesgos que derivan de su utilización.

La peligrosidad de la radiación

Es un hecho universalmente aceptado que la importancia de las lesiones ocasionadas por las radiaciones que inciden sobre los seres humanos depende de la energía y del tipo de radiación (calidad) y de su dosis (cantidad). Desde el comienzo de la historia de la Radiología se sabe del riesgo de las radiaciones ionizantes. Sin embargo, aunque no sabemos exactamente cómo la radiación produce cáncer, ni cuando, ni en quién, no hay duda de que, en determinadas circunstancias, la exposición a las radiaciones ionizantes se asocia con un significativo incremento de la probabilidad de padecer cáncer. No hay duda tampoco que la utilización de las radiaciones en Medicina rinde un beneficio del que no es posible prescindir.

Utilizando modelos matemáticos se han realizado estimaciones teóricas del riesgo que conlleva la utilización de las radiaciones ionizantes. Estas estimaciones que han sido decisivas para desarrollar los sistemas, y los procedimientos, de protección radiológica que han contribuido al avance tecnológico, y a la eficacia, de las aplicaciones médicas de la radiación, y a convertir en razonablemente seguras las aplicaciones industriales y científicas de la energía nuclear.

Las necesidades energéticas

Es evidente que el de la energía es un problema que requiere de continuos análisis, investigación y estudio. El enorme consumo de energía procedente del petróleo, el gas y el carbón, que están haciendo los países desarrollados y la emergencia de las nuevas economías y sus crecientes requerimientos energéticos, hace pensar que ha de llegar el momento en que la fuente de energía llegue a agotarse. Eso ocurrirá más pronto que tarde y puede ser la clave para entender la evolución de las relaciones internacionales, ya que los poderosos parecen estar asegurándose el suministro de un recurso del que quizás ellos conozcan la fecha de caducidad. La actualidad del debate ha tenido repercusión en nuestro blog.

El debate

Es así que en la plataforma de debate sobre Sanidad esta categoría ha sido la más visitada, leída y comentada. Hemos publicado un total de 12 post que han recibido más de 70 comentarios. Esto supone una media de 6 comentarios por post. En el blog se pueden encontrar artículos y comentarios sobre energía nuclear y otras fuentes de energías renovables; se han ofrecido datos cuantitativos sobre las materias primas utilizadas para la producción de energía; se ha discutido el problema de los residuos; se han comentado los accidentes nucleares de Palomares en España y de Chernobyl en Ucrania. Se ha expresado el recelo, o el temor, a vivir cerca de una central nuclear y se han analizado los riesgos de la radiación ionizante y de la no ionizante, de las antenas de telefonía móvil y de los campos electromagnéticos, incluyendo aspectos de biología celular, como el efecto bystander, cuyo estudio y análisis es de suma actualidad en la esfera de la radiobiología. Se ha comparado la capacidad energética productiva de nuestro país con la de los países vecinos. A todo ello se ha contestado y se ha replicado en su caso. Se han avanzado hipótesis y sugerencias incluyendo referencias a las necesidades de los países desarrollados, en comparación con las de los países en vías de desarrollo o los subdesarrollados. Se ha asumido que los beneficios de la radiación, utilizada con fines médicos, superan enormemente los riesgos que se derivan de su uso sobre pacientes.

Conclusiones

  • Parece obvio pensar que la obtención de la energía debe llevarse a cabo mediante todos los procedimientos que sean “factibles” y que estén disponibles, sin olvidar la preservación del medio ambiente. En este sentido las denominadas energías alternativas (solar, eólica, maremotriz, etc.) pueden y deben desarrollarse tanto como sea posible. Sin embargo, esto no tiene porqué impedir la consideración de otros procedimientos como el nuclear, que debiera ser seriamente analizado y evaluado.
  • Una parte importante de la población rechaza los reactores nucleares como fuente de energía eléctrica. Esta animadversión está basada en dos razones: los efectos que sobre la población puede producir un escape radiactivo del reactor y la peligrosidad de los residuos que se generan. Quizás estos temores puedan resolverse con mejor formación e información científica.
  • Nos parece un éxito mundial que los países desarrollados participen conjuntamente en la investigación de fuentes de energía alternativas y, en este sentido, el proyecto del reactor ITER es fantástico. El reactor ITER constituye un reto sin precedentes que busca la producción de energía eléctrica a partir de un combustible prácticamente inagotable como es el agua del mar. En el contexto del ITER todo esfuerzo que se realice a nivel de investigación (tanto básica como aplicada) tendrá una relevancia notable y los estados participantes deberían completar su contribución directa al proyecto con el desarrollo de las líneas de investigación necesarias para alcanzar los objetivos que se han propuesto.

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Radiación y Salud

13 Diciembre, 2006, por ANTONIO M. LALLENA ROJO

Éste es el título de la sección que nos ocupa: Radiación y Salud. Sin embargo es llamativo cómo este título ha suscitado fundamentalmente intervenciones relacionadas con la energía nuclear y sus posibles efectos negativos. Sin querer minusvalorar éstos que, en cualquier caso, es necesario analizar en detalle y ponderar desde una postura científica, resulta cuando menos curioso que a lo largo del desarrollo de este entorno de debate no haya habido ninguna aportación relativa a las numerosas aplicaciones de las radiaciones (ionizantes o no) en el ámbito de la sanidad. He querido esperar hasta el final de este proyecto para confirmar mi conjetura inicial. Y lamentablemente he acertado: nada acerca de la cuestión.

Y sin embargo en el momento que uno pisa un hospital, la radiación está presente, tanto en el diagnóstico como en la terapia, en innumerables situaciones. Y muchos de los usuarios de un hospital conviven con tales aplicaciones sin prejuicio ni prevención algunos (lo que no se entiende y no debería ocurrir), adscribiendo en algunas ocasiones capacidad curativa a pruebas que no la tienen (por ejemplo, a las radiografías).

Desde el descubrimiento de los emisores radiactivos en los primeros años 1900, se han realizado radiografías y se ha reconocido su potencial diagnóstico, que es tan considerable que aún hoy día siguen constituyendo una de las principales herramientas en la obtención de información sobre muchas patologías. Su desarrollo posterior, la tomografía axial computadorizada (TAC o escáner) ha permitido obtener imágenes con una precisión jamás antes imaginada.

La tomografía computadorizada por emisión simple de fotones (SPECT), que utiliza las denominadas gammacámaras, y la tomografía por emisión de positrones (PET) son hoy día herramientas de uso cotidiano en Medicina Nuclear.

En la obtención de imágenes diagnósticas no hay que olvidar las excelentes prestaciones que proporcionan la resonancia nuclear magnética.

En radioterapia, la utilización de isótopos radiactivos (unidades de 60Co, braquiterapia, GammaKnife, etc.) o de haces de electrones y fotones generados en los aceleradores de electrones constituye hoy día una técnica fundamental en la lucha contra el cáncer.

La nómina de técnicas médicas que utilizan radiaciones (ionizantes y no ionizantes) crece por días y es evidente que, con las precauciones que el uso de las mismas requiere (por ejemplo, en lo que respecta al control de los inevitables residuos radiactivos), su concurso en el devenir cotidiano de hospitales y de otras instalaciones sanitarias es tan relevante que no podría pensarse en prescindir de ellas.

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Carcinogénesis radioinducida: El modelo lineal de estimación del riesgo

16 Noviembre, 2006, por José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera

Desde el comienzo de la historia de la Radiología se sabe del riesgo de las radiaciones ionizantes sobre la salud: Las lesiones crónicas en la piel de las manos de las personas que manejaban los tubos de Rayos-X, y las fuentes de radium, fueron muy rápidamente descritas. Muy pronto también se supo que las radiaciones que emitía el radio, y las que se generaban en los tubos de rayos-X, daban origen a un exceso de incidencia de cáncer de piel, de leucemias, de cánceres de pulmón y de otros tipos de procesos neoplásicos malignos.

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