Radiación y Salud

13 Diciembre, 2006, por ANTONIO M. LALLENA ROJO

Éste es el título de la sección que nos ocupa: Radiación y Salud. Sin embargo es llamativo cómo este título ha suscitado fundamentalmente intervenciones relacionadas con la energía nuclear y sus posibles efectos negativos. Sin querer minusvalorar éstos que, en cualquier caso, es necesario analizar en detalle y ponderar desde una postura científica, resulta cuando menos curioso que a lo largo del desarrollo de este entorno de debate no haya habido ninguna aportación relativa a las numerosas aplicaciones de las radiaciones (ionizantes o no) en el ámbito de la sanidad. He querido esperar hasta el final de este proyecto para confirmar mi conjetura inicial. Y lamentablemente he acertado: nada acerca de la cuestión.

Y sin embargo en el momento que uno pisa un hospital, la radiación está presente, tanto en el diagnóstico como en la terapia, en innumerables situaciones. Y muchos de los usuarios de un hospital conviven con tales aplicaciones sin prejuicio ni prevención algunos (lo que no se entiende y no debería ocurrir), adscribiendo en algunas ocasiones capacidad curativa a pruebas que no la tienen (por ejemplo, a las radiografías).

Desde el descubrimiento de los emisores radiactivos en los primeros años 1900, se han realizado radiografías y se ha reconocido su potencial diagnóstico, que es tan considerable que aún hoy día siguen constituyendo una de las principales herramientas en la obtención de información sobre muchas patologías. Su desarrollo posterior, la tomografía axial computadorizada (TAC o escáner) ha permitido obtener imágenes con una precisión jamás antes imaginada.

La tomografía computadorizada por emisión simple de fotones (SPECT), que utiliza las denominadas gammacámaras, y la tomografía por emisión de positrones (PET) son hoy día herramientas de uso cotidiano en Medicina Nuclear.

En la obtención de imágenes diagnósticas no hay que olvidar las excelentes prestaciones que proporcionan la resonancia nuclear magnética.

En radioterapia, la utilización de isótopos radiactivos (unidades de 60Co, braquiterapia, GammaKnife, etc.) o de haces de electrones y fotones generados en los aceleradores de electrones constituye hoy día una técnica fundamental en la lucha contra el cáncer.

La nómina de técnicas médicas que utilizan radiaciones (ionizantes y no ionizantes) crece por días y es evidente que, con las precauciones que el uso de las mismas requiere (por ejemplo, en lo que respecta al control de los inevitables residuos radiactivos), su concurso en el devenir cotidiano de hospitales y de otras instalaciones sanitarias es tan relevante que no podría pensarse en prescindir de ellas.

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