Telemedicina: ¿hacia un servicio asistencial impersonal?

29 Enero, 2007, por Jose Luis Bernier Villamor

Me decido a escribir esta entrada tras leer en diferentes ocasiones críticas al uso de nuevas tecnologías en Sanidad con el argumento de que conllevaría un trato impersonal.

177052620_13b77fcd16_m.jpg

Lo que yo pienso es que ese argumento carece de fundamento ya que:

  1. “No presencial” no implica “impersonal”. Las nuevas tecnologías simplemente ofrecen una nueva forma de comunicación entre personas. Es decir, los usuarios no están hablando con máquinas, sino a través de ellas, ya que en ambos extremos de la línea hay personas.
  2. “Presencial” no implica “personal”. Todos podríamos citar a funcionarios, médicos, profesores, administrativos, que en su trato diario con el público son profundamente impersonales.

En un contexto de nuevas tecnologías, grosso modo, intervienen tres tipos de diálogo:

  • Diálogo máquina-máquina: por ejemplo, los servicios web. No afectan a los usuarios ya que se trata de procesos internos transparentes a los usuarios. Se usa para intercambiar información entre ordenadores. Por ejemplo, puede que un ordenador almacene los datos personales de los pacientes y otro su historia clínica, ambos ordenadores pueden comunicarse para mostrar la ficha completa al especialista, sin que éste sea consciente de que esos datos se han generado tras una negociación entre máquinas.
  • Diálogo usuario-máquina: son los llamados servicios interactivos. Permiten, por ejemplo, que los usuarios soliciten una cita, un cambio de médico, accedan a un documento, etc, o que un médico acceda a un historial clínico, o realice una búsqueda en el vademecum, …. Aquí no es necesario un trato personal, a menos que el usuario no sepa utilizar las nuevas tecnologías, en cuyo caso puede usar el sistema tradicional.
  • Diálogo usuario-usuario: se produce una comunicación entre dos usuarios (paciente-médico, médico-médico, etc). Los servicios de teleasistencia, telediagnóstico, teleconsulta, etc usarán este tipo de comunicación.

El problema no reside en la tecnología sino en el uso que se haga de ella. Por ejemplo, esta Navidad he recibido decenas de mensajes de felicitación, y casi todos ellos me han molestado profundamente. Enviar un mismo mensaje de felicitación navideña a varias personas y, lo que es peor, reenviar uno que tú has recibido, lejos de ser un detalle se asemeja más a un desprecio. Además, son tan impersonales que algunos de ellos ni siquiera se molestaron en escribir su nombre para que yo supiera quien lo enviaba.

En cambio, es obvio que un buen uso del móvil o del correo electrónico permite disfrutar de un trato personal, que permite cultivar las relaciones sociales. Lo mismo sucede con los servicios de telemedicina. Obviamente, para tareas de rutina relacionadas con la Sanidad como pedir una cita o resolver cuestiones administrativas, los usuarios accederán a servicios automatizados, pero una cuestión de consulta sanitaria se realizará con un profesional cualificado que, aunque no esté presente en la misma habitación, estará pendiente de nuestras palabras, síntomas, historia clínica, etc, y que el trato más o menos personal que nos dé, dependerá de su caracter y no del uso de nuevos medios de comunicación.

Tags: , , , , ,

TIC en sistemas de cuidados de salud

24 Diciembre, 2006, por José Mariano Ruiz de Almodóvar Rivera
logoalter3.jpg

La importancia que tiene la preservación de la salud para el ser humano ha sido estímulo permanente del estudio sistemático de las enfermedades, del desarrollo de métodos para el diagnóstico de las mismas y de las innovaciones en su terapéutica. Las aplicaciones de la tecnología y la instrumentación a la medicina, buscando el avance de las ciencias de la salud ha sido incesante. Por eso era de esperar que las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC), una de las mejores herramientas desarrolladas por el ser humano, y todo el conjunto de instrumentos, y procedimientos, asociados a su uso, fueran extensivamente aplicadas también a la investigación médica y al cuidado de la salud.

Hoy día, el nivel de desarrollo de herramientas TIC, y de sus correspondientes entornos de trabajo, ha evolucionado de tal forma que es posible diseñar aplicaciones Web que, instaladas en sistemas informáticos apropiados, pueden funcionar como una terminal en la que se ejecutan programas que físicamente se encuentran instalados en un servidor remoto. Mediante estos dispositivos se consigue la transmisión de datos, de imágenes, y de información, y se pueden plantear y resolver consultas médicas. También es posible, a distancia, mediante sistemas de telecomunicaciones activar los dispositivos necesarios para el control y cuidado de ciertos tipos de pacientes. Todo lo anterior forma parte del campo de aplicaciones de las TIC al sector sanitario; algunas de ellas que tienen un enorme interés social y tecnológico las resumimos a continuación.

a) Portales Web para Telemedicina

Los portales Web desarrollados para ser aplicados a la medicina prevén la participación activa, y personalizada, del usuario que accede a los servicios que en ellos se puedan ofrecer. La implantación exitosa de estos portales debe apoyarse en el diseño de nuevos protocolos de atención a los usuarios (los pacientes) y en el compromiso de interés en su implementación adquirido por los especialistas (los médicos). Ambos colectivos necesitan, además, que se les proporcione la formación suficiente para lograr el grado de interactividad, de unos y otros, que permita a los especialistas proveer de información, y de servicios de salud, a otros médicos y a los pacientes, con independencia de la existencia de barreras geográficas de distancia, o de diferencias socioculturales. A este tipo de servicios se le puede llamar genéricamente Telemedicina y dentro de ese término incluimos también lo que entendemos por Teleasistencia, Teleseguimiento y Teleconsulta.

b) Dispositivos electrónicos comunicadores

Las nuevas tecnologías pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los enfermos imposibilitados, o de las personas con dependencia, ya sea en su casa, en la calle o en el hospital. También pueden ayudar a sus cuidadores, tanto a los familiares como a los profesionales que trabajan con ellos, facilitándoles la labor. Las herramientas pueden ser teléfonos móviles, dispositivos PDAs y ordenadores portátiles (con y sin pantalla táctil y/o con periféricos especialmente adaptados). La evolución de éstos, y el software que se les puede instalar, ha hecho posible que hoy estos sistemas se utilicen para proporcionar servicios de Teleasistencia. También se ha conseguido que el ordenador puede manejarse mediante la voz o a través de movimientos corporales (a esto se le llama interacción multimodal). Existen además aplicaciones que usan las comunicaciones inalámbricas (wifi, bluetooth, redes locales, satélites, …) y sensores implantados a personas, o cosas, que junto con los dispositivos móviles permiten el seguimiento de la vida diaria de una persona, esté donde esté (computación ubicua), generando información que luego será usada por el cuidador, o el médico, para detectar anomalías o cambios del estado de salud y poder tomar medidas al respecto. Estos avances también permiten que las viviendas y los hospitales sean cada vez más accesibles a las personas dependientes y a sus cuidadores. Ejemplo de esta tecnología aplicada son las viviendas domóticas en las que, actuando a través de señales y sensores situados en el entorno, se pueden abrir puertas, encender luces, poner en marcha electrodomésticos y, en fin, resolver tareas cotidianas que hacen a las personas con algún tipo de discapacidad, menos dependientes.

Probablemente en una primera fase se primen los servicios que permitan el diálogo paciente-médico, pero es posible también crear sistemas que faciliten la consulta y diálogo entre especialistas y médicos de familia. Esto conllevará una mejora importante en el servicio sanitario y posiblemente redundaría en un menor número de consultas presenciales y desplazamientos de pacientes, ya que el médico de familia podría contar con la opinión del especialista para algunos diagnósticos que evitarían así la consulta presencial. En el caso de poblaciones alejadas geográficamente de los hospitales, se aumentaría notablemente el bienestar de los pacientes que no deberían desplazarse para consultas de rutina o de diagnóstico simple.
 c. Desarrollo y aplicación de la Historia Clínica Digital (HCD)

Esta es una herramienta está permitiendo en algunos hospitales, aunque todavía en una fase muy inicial, la gestión informatizada, e inteligente, del historial clínico de los pacientes. La herramienta puede ser pensada como un elemento que, en un futuro muy próximo, será esencial en los procesos de estudio y diagnóstico, y en las decisiones terapéuticas y el seguimiento evolutivo de las enfermedades que afectan a los seres humanos. Teniendo en consideración que la utilización de la HCD por los médicos debe responder a muy diferentes contextos de actividad clínica y, por ello a muy diferentes requerimientos, aparecen continuamente nuevas opciones que se van integrando en los menús del programa informático. Esto hace que cada vez se recoja más información que, procedente de diferentes fuentes, podrá ser manejada de distintos modos. El crecimiento del software, sometido a las necesidades de distintas especialidades médicas, a veces poco coordinadas entre sí, hace pensar que el uso de la HCD pueda quedar constreñido por los mismos riesgos que la Historia Clínica tradicional. Este es un documento esencialmente clínico, escrito en soporte papel, donde cada profesional anota sus observaciones, coloca los resultados de las exploraciones que pide y redacta los informes necesarios. Y todo ello sin que, aparentemente, exista un orden y una distribución de contenidos aceptada por todos. En la HCD cabe la misma reserva puesto que el aumento de contenidos, y documentos electrónicos, de difícil organización puede ocasionar que, si no se toman las medidas oportunas, la HCD llegue a ser una carpeta inmanejable.

Para resolver este problema se ha planteado la posibilidad de contextualizar el acceso a la Historia Clínica Digital (HCD), integrándolo con la herramienta tipo “Tablet PC”, de forma que se pueda elaborar un prototipo de “estación de trabajo clínico” que, como un producto único e independiente, aporte tanto el Hard como el Soft necesario. Se trata en resumen de obtener la movilidad en el uso de la HCD, y la utilidad en el uso de las herramientas móviles (PDA, Tablet). El desarrollo de un prototipo basado en esta asociación de herramientas puede ser de enorme interés.

d. Servicios de gestión administrativa remota

Desde hace relativamente poco tiempo es posible reservar una cita con el médico de familia o el pediatra, así como cambiar de médico u otros servicios administrativos a través de un portal web y usando una tarjeta sanitaria. Cabe pensar que en un futuro no muy lejano, el nivel de servicio que puede dar un portal cómo éstos puede crecer enormemente para pasar a ofrecer muchas funcionalidades más, como, por ejemplo, que los propios usuarios puedan obtener informes sobre su propio historial médico, obtener recetas on-line, ofrecer un servicio multilingüe que, aparte del castellano, contemple lenguas comunes entre las etnias de inmigrantes, etc.

Además, mediante aplicaciones en la Intranet de los hospitales y centros de salud que accedan a los mismos datos que el citado portal web, es posible realizar programas que permitan una gestión automatizada de diversas tareas relacionadas con la consulta y hospitalización: por ejemplo, mediante monitores se pueden mostrar en la puerta de la consulta el orden y hora estimada en que se atenderá a los pacientes o, será posible, por ejemplo, que mediante puntos de información en los hospitales conocer la ubicación y estado de un paciente ingresado, su horario de visitas, número de teléfono de la habitación, etc; esta información puede incluso ofrecerse mediante un servicio de call center, es decir, un sistema de asistencia telefónica automatizado que, incluso, pudiera ser multilingüe.

Todos estos cambios tecnológicos deben llegar emparejado un cambio administrativo para adaptarse a estas nuevas formas de trabajo, y deberán estudiarse profundamente los riesgos relacionados con la confidencialidad de los datos personales para que se garantice la intimidad.

Conclusión

El hecho de que las aplicaciones de la informática a la medicina puedan abarcar tanto la esfera clínica a través de su implementación en las áreas de diagnóstico radiológico o patológico, de la cardiología, o del cuidado domiciliario (entre otras); que sea posible el desarrollo de aplicaciones administrativas útiles en el área de la documentación clínica y que, finalmente, se prevea su enorme importancia en la enseñanza de la medicina, en la investigación, y en el aprendizaje a lo largo de toda la vida de los profesionales sanitarios, confiere a las TIC un interés social y económico de singular importancia.

Tags: , , , , , ,

La información en salud mediante las nuevas tecnologías: ¿estamos preparados para un cambio de relación médico-paciente?

28 Noviembre, 2006, por María Luisa Fernández Soto

En la actualidad  existe  un incremento exponencial de la información sanitaria que es accesible de forma universal y gratuita. El interés de los medios de comunicación de masas por lo relativo a la sanidad, la eclosión de Internet y la aparición de una nuevo tipo de usuario del sistema sanitario, llamado “usuario informado”, que se interesa por noticias relacionadas con la salud y la enfermedad, van a  favorecer una distribución masiva y un aumento de consumo de información sanitaria, para lo que los profesionales sanitarios hemos de estar preparados.

Esta nueva realidad también debe alertar a los sistemas sanitarios que deben interesarse por promover políticas de integración de los usuarios en los procesos de toma de decisiones compartidas. Estas políticas de potenciación de los consumidores o consumer empowerment, ya bastante desarrolladas en EEUU,  se benefician de la mayor predisposición del usuario informado a adoptar un rol más activo en lo referente a la salud y a la sanidad.

Tenemos que mencionar, además, que la aparición del usuario informado está generando una nueva área de negocio en salud. Este hecho se visualiza por el aumento en la cobertura de los temas sanitarios, relacionados con los estilos de vida, en publicaciones divulgativas, la aparición de revistas dedicadas a temas de salud, y la difusión masiva a través de las nuevas tecnologías de la comunicación de informaciones relativas a la salud y al autocuidado. Con respecto a este último hecho destaca la aparición de sitios web de salud (e-salud) dentro de la estructura de los denominados portales horizontales y el desarrollo de portales verticales monográficos de salud. A todo ello se puede asociar el impacto potencial que tendrán en un futuro los denominados e-marketplaces sanitarios en los que se introducirán las estrategias de negocio denominadas: business-to-consumer (de la empresa al consumidor), o consumer-to-consumer (de consumidor a consumidor).

En la asistencia sanitaria se visualizan nuevos escenarios: además del teléfono, se va hablando de  las tarjetas inteligentes, telemedicina, Internet para el acceso a información especializada y,  en un  futuro no muy lejano, será una fuente de información sobre profesionales y centros sanitarios, catalogados según cartera de servicios y datos de profesionales con su área de experiencia e investigación.

Pienso que las expectativas de los pacientes pasan por obtener una información clara y entendible de su enfermedad, de las opciones de tratamiento y pronóstico, esperan que el médico le aclare las dudas que tienen y les informe de las consecuencias y efectos secundarios.

No cabe duda de que tenemos que iniciar un cambio en la relación médico-paciente clásica, todavía enseñada en las Facultades de Medicina, y que se basa en una actitud paternalista, tradicionalmente entendida al estilo Parsoniano, como “el médico es el único que sabe, opina y dictamina lo que hay que hacer”. Este modelo que se basa en una asimetría de información y poder, consentida, tiene que desplegarse en un abanico de opciones donde el paciente pueda expresar sus opiniones, tener responsabilidad individual y decisiones compartidas. Esto aparece porque hay mayor acceso a la información y porque el propio sistema establece un nuevo modelo de paciente-cliente. Se considera ya un nuevo actor, usuario de un servicio que paga y le da derecho a participar en el cuidado de su salud.

Esta nueva relación, actualmente, no es universal  y claramente donde se desarrolla es en zonas urbanas, gente de  edad media y con nivel educacional mas alto, y ligado a enfermedades específicas como SIDA, diabetes u otras enfermedades crónicas que tienen en el asociacionismo su punto de apoyo.

Conceptos como potenciación del paciente son nuevos en los sistemas de salud. Indudablemente los profesionales sanitarios deberán estar también preparados  para afrontar este nuevo tipo de relación, de decisión compartida y mutua confianza.

 

Tags: , , ,