La Web 2.0 y los servicios de telemedicina, ¿moda o realidad?
22 Noviembre, 2006, por Jose Luis Bernier VillamorHoy día, el nivel de desarrollo de herramientas y entornos de trabajo ha evolucionado de tal forma que es posible diseñar aplicaciones web con una operatividad similar a la de cualquier aplicación de escritorio. De esta forma, se puede considerar al navegador como un terminal en el que ejecutar programas que físicamente se encuentran instalados en un servidor remoto. Los portales web pueden dejar de limitarse a ofrecer información estática y algunos servicios dinámicos pasivos y empezar a contar con la participación activa de los usuarios, personalizando los servicios que se ofrecen en un grado muy alto, éste es el fin último que persigue la filosofía Web 2.0.
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| Desde 1993 hasta la actualidad los navegadores han mejorado muchísimo, así como las herramientas de desarrollo de páginas y aplicaciones web. | |
En realidad, ni ha habido un cambio brusco de tecnología ni ha variado la forma de hacer las cosas, sino una evolución continua, por lo que Web 2.0 no es más que un término de moda para los que realmente hemos estado trabajando a diario en la programación web y siguiendo de cerca las distintas tecnologías de desarrollos para Internet.
Sin embargo, empresas y administraciones que han estado al margen de estas innovaciones y servicios, ahora quieren subirse al carro de la “Web 2.0″ abusando de acrónimos y términos técnicos para ofrecer productos que, estrictamente hablando, no se pueden considerar “Web 2.0″ y denostando así su auténtico concepto. Normalmente meten en un mismo saco servicios interactivos y servicios web 2.0, cuando son cosas distintas. Por ejemplo, un foro de discusión puede considerarse Web 2.0 o no dependiendo de su grado de personalización; es decir, un foro de discusión que sólo permita a los usuarios leer y escribir mensajes en su nombre no es Web 2.0, en cambio sí lo sería otro que además permitiese a sus usuarios tareas personalizadas tales como realizar seguimiento de hebras, etiquetar y filtrar mensajes, mecanismos de votación, etc.
El concepto de Web 2.0 bien entendido puede generar nuevos modelos de negocio altamente rentables, en los cuales los propios usuarios se involucran en el mantenimiento y buen funcionamiento de los servicios ofrecidos. Por ejemplo, pensemos en el caso de menéame, un portal de noticias donde son los propios usuarios quienes envían noticias y el resto con sus votos decide qué noticias deben destacarse y cuáles descartarse, los usuarios que votan bien ganan puntuación, con lo cual sus votos cuentan más. Otro ejemplo clásico es e-Bay, el portal de subastas en Internet conocido como el “sexto continente” con más de 150 millones de usuarios registrados: su modelo de negocio no es un mero servicio de compra/venta, sino que los vendedores pueden dar fé acerca de los compradores y los compradores pueden avalar a los vendedores mediante votos y comentarios, aparte de otros muchos servicios personalizados. El grado de involucración de los usuarios en este tipo de portales es lo que los ha convertido en un éxito, puesto que se sienten partícipes del negocio.
No es necesario usar herramientas de última generación para producir un servicio Web 2.0, pero el uso de marcos de trabajo tipo PRADO, DJANGO, Rails, tecnologías como XML, Ajax o Dojo y lenguajes orientados a objetos como PHP5, Python, Ruby y otros facilitan la implementación de robustos servicios web en un corto período de desarrollo en comparación con el uso de otras tecnologías más antiguas y limitadas. Lo que sí es imprescindible es que se respeten estándares como XHTML (estándar que sustituye a HTML) y la normativa WAI de accesibilidad, que es obligatoria para todas las administraciones e instituciones públicas, aunque prácticamente ninguna la cumple.
Además, la creación de un servicio Web 2.0 implica realizar un análisis y diseños del portal o servicio que lo tengan en cuenta desde el principio. Los modelos de negocio Web 2.0 se sustentan sobre la participación activa de los usuarios, no se puede parchear un simple servicio del portal y decir que por eso ya es Web 2.0.
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¿Y qué tiene que ver ésto con la Sanidad?, pues sí que lo tiene. En concreto, me quiero referir a los servicios de Teleasistencia y Telemedicina. Hace años que ya era posible ofrecer servicios de este tipo (AVOL - Andalucía Vascular On-Line, 2002) aunque es ahora cuando se han empezado a poner de moda, al igual que la Web 2.0. La implantación exitosa de estos portales conlleva el diseño de nuevos protocolos de atención a los usuarios y el compromiso de los especialistas, proporcionándoles la formación necesaria e incentivando su participación activa y rapidez de respuesta, no basta con diseñar una herramienta web que ofrezca un servicio interactivo. Además, si se pretende que sea calificado como Web 2.0 el grado de involucración de pacientes y especialistas debe ser muy alto y no dejarlo en un mero servicio de consulta mediante mensajes. | |
| El portal AVOL fue un servicio web pionero para el seguimiento y teleasistencia de pacientes así como para consulta de médicos de familia a especialistas. Fue diseñado en 2002 en el Depto. de Arquitectura y Tecnología de Computadores de la Universidad de Granada y mantenido por el Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínico |
En cuanto al diseño de un portal de Teleasistencia:
- si no cumple la normativa WAI estará despreciando a sus potenciales usuarios
- si no valida XHTML será un ejemplo de incompetencia (ya está bien de perdonar a los que desarrollan portales, servicios y páginas que sólo pueden visualizarse desde Internet Explorer)
- por muchos servicios interactivos que pretenda prestar, si éstos son difíciles de utilizar, NO SERÁ WEB 2.0.
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| Casi ninguna administración cumple los estándares ni la normativa legal de accesibilidad para personas con problemas de visión. En ésta se dice que los cumple pero no pasa ni el test de validación de XHTML ni el de TAW. Podría ser por cambios recientes en el diseño, pero ¿cuánto tardarán en solucionarlo? ¿Lo solucionarán? Si no lo hacen, ¿quitarán la acreditación que lucen al pie de página? |
Esperemos que el dinero se invierta sensatamente y no nos den bicicletas cuando nos están prometiendo deportivos, como diría el ingeniero Fuckowsky, más cuando encima está en juego el dinero público.



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