Conociendo y educando
Parece que la irrupción de internet en el mundo laboral ha supuesto un cambio revolucionario en la forma en que en todo el planeta se plantea el trabajo. ¿Pero hasta que punto es real? Muchos de los autodenominados “expertos” asumimos cuando hablamos de Internet que todo el mundo entiende lo mismo que nosotros de sobre Internet, que todo el mundo se fija en la nueva tecnología que llega, que cualquiera puede disponer de todo los gadgets necesarios. Pero ¿no es eso un error? Para mi si.
Este error hace que muchos de los diseños que se plantean para la difusión de la tecnología sean especialmente difíciles de implantar en el mundo laboral real. En este primer acercamiento vamos a plantear cuál debería ser el objetivo de la sociedad del conocimiento.
En los países menos desarrollados, las distintas políticas que los países occidentales plantean para la difusión de tecnología pasan por la adopción de equipos y el desarrollo de la infraestructura de comunicación. Los esfuerzos para diseñar máquinas baratas que faciliten la conexión (como presentan los proyectos de MIT o de Microsoft) no son más que un primer paso para que se generalice su utilización. Los distintos enfoques, diferentes perspectivas para afrontar un reto, tienen ventajas e inconvenientes para su adopción y sufragar su coste. Su análisis y su comentario serán uno de los objetivos que plantea la educación online.
Los contenidos en principio no parecen problemas. La libre disposición de los cursos ofrecidos por universidades como MIT o la recientemente anunciada por Yale supone que educación hasta ahora exclusivamente a las elites pueda ser compartida por todo el mundo. Es un primer paso pero, desde luego, es un paso importante que da oportunidades similares de conocimiento a cualquier estudiante. La educación pasa por ser la clave de la economía del conocimiento, pero para evitar que el gap existente en la actualidad entre los países desarrollados y los no desarrollados siga incrementándose, es necesario que las posibilidades, no sólo sean nominales sino también efectivas.
Estas diferencias no son sólo típicas de países pobres. Las diferencias reales entre estados europeos son mayores que lo que realmente cabría esperar. No basta con hacer disponible este material, también hay que saber cómo utilizarlo y tener los medios para hacerlo. ¿Qué es lo básico, lo imprescindible para que la ecuación, el funcionamiento pueda fluir? ¿Hasta que punto es hipócrita que se ofrezca la formación de MIT si la enseñanza más básica no se consigue? ¿Cuál debe ser el objetivo a conseguir?
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Sindicación

2006-10-11 a las 11.30 am
SIn duda es un tema muy complejo. Las iniciativas que comentas pueden incluso incrementar ese brecha digital. Sería bueno ver si hay estudios o experiencias que nos digan el “tipping” point necesario en la formación en IT y los recursos necesarios para que las TIC realmente aporten valor añadido en las sociedades menos desarrolladas. Posiblemente haya ayudado ya bastante en el ámbito de la investigación y en el acceso a la información de estos países, pero sería bueno ver el impacto que tiene en la vida de la gente y en el caso de que lo hayan utilizado, si las TIC han mejorado desde temas de educación, técnicas laborales, recogida de procesos, etc.