Nuevas tecnologías, nuevo capital humano
En los años 60 Gary Becker desarrolló la teoría del capital humano, planteando la división entre el capital humano específico y el capital humano general. El primero es el que se dedica a la empresa en la que uno trabaja y que sirve para desarrollar el día a día específico de su puesto, desde ponerse un café a realizar la presentación en los colores corporativos. El segundo es el que va a servir al trabajador independientemente de la empresa en la que presta sus servicios y por lo tanto sirve para determinar el valor del trabajador en el mercado.
Las tecnologías del conocimiento han dado un vuelco al capital humano en aquellos sectores que más rápidamente las han adoptado, ya que las tecnologías de información debido a su versatilidad se encuentran en el segmento de las generalistas. Los trabajadores han pasado de concentrarse en adquirir una formación fundamentalmente específica obtenida en la empresa que trabajaban toda su vida, a poseer unos conocimientos técnicos fácilmente utilizables en otras empresas, que pueden o no ser del sector.
Esto tiene varias implicaciones tanto por el lado del trabajador como del que contrata. En primer lugar, aumenta la cantidad de trabajadores capaces de cubrir un puesto, pero la mayor demanda hace que el precio final aumente ya que aumenta la competencia por aquellos empleados cualificados, cuya movilidad aumenta. Por otro lado, la actualización de las habilidades laborales pasa a ser una obligación necesaria para seguir manteniendo el valor en el mercado.
Por primera vez los empleadores se ven forzados a garantizar la retención de los trabajadores, ya que estos pasan por ser la pieza de maquinaria más importante de la empresa. El mercado deja de ser de las empresas, que ya no marcan sus condiciones sino que se ven avocadas a crear un nuevo marco organizativo donde conseguir que el individuo sea capaz de satisfacer sus ansias de desarrollo laboral. Si no lo hace, en mercado lleno de posibilidades incurrirá en costes de búsqueda de nuevos trabajadores.
¿Hasta que punto el juego es nuevo? El hecho de que junto al nuevo mundo laboral haya un mercado tradicional hace que todavía no se hayan visto todas las implicaciones, pero a medida que la difusión de las nuevas tecnologías aumente, el cambio debería ser más evidente. ¿O no? ¿Sólo unos países y unos sectores se verán afectados? ¿Quiénes seran los que vean esos cambios?
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